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martes, 17 de marzo de 2026

Cartas sobre la vida

 

"La vida, con el paso de los años, te enseña qué es realmente importante: tenerte a ti mismo y rodearte de personas que te quieran, te valoren y te respeten. Porque de nada sirve la riqueza si no tienes con quién compartirla. Tenerse a uno mismo significa mantener los pies sobre la tierra; estar orgulloso de tus logros, ya sean grandes o pequeños; no compararte con nadie y sentir satisfacción cada vez que te miras al espejo. Significa ser dueño de tus propias decisiones y no dejar espacio a influencias que te alejen de quien realmente eres. En cuanto a las personas, lo verdaderamente valioso es tener cerca a quienes se alegran de tus logros; a quienes son felices al ver tu felicidad y la sienten como si fuera propia. Porque en la vida no todo amigo es amigo, ni toda familia es familia. Tener a esas pocas personas que sabes que lo darían todo por ti es una bendición. Saber que, pase lo que pase, nunca caminarás solo; que alguien estará contigo en la tristeza, en las caídas y en la enfermedad. Eso es lo realmente importante: el verdadero lujo de la vida. No todo lo superficial, que, tantas veces, nos aleja de la verdadera esencia del ser humano."


Ikeli O´Farrell, el escritor.

lunes, 2 de marzo de 2026

Help!

 

Los amigos son la familia que uno escoge. 

Entrañable anuncio de la compañía de seguros Santalucía, realizado por la agencia Oriol Villar. No siempre la publicidad ofrece productos o servicios, también alguna que otra vez se apunta a los sentimientos, las emociones y las buenas acciones.

«Help!» narra la historia de amistad entre Alfonso y Manuel. La campaña pone el foco en un valor universal: la ayuda mutua. No como promesa publicitaria, sino como comportamiento humano cotidiano. Según Laia Prunera, directora de Marketing de Santalucía: «La campaña nace con el objetivo de recordar que, incluso en un mundo cada vez más acelerado, la necesidad de estar ahí los unos para los otros permanece inalterable.» 



viernes, 30 de enero de 2026

Caliche


Años sin saber de él.

Pero en este mundo hipercomunicado no falta quien te informe novedades de personas de nuestro pasado, a las que casi no recordabas. -Te tengo una triste noticia, decía el mensaje de whatsapp. Pensé en cualquier otra persona, pero no, adjuntan esta fotografía de su esquela. Y uno se queda sin palabras, con emociones congeladas, con el cerebro en colapso.

Lo conocí a mediados de nuestras segundas décadas de vida.  Caliche era  un hombre muy luchador, un valiente que trabajaba más de la cuenta en una oficina bancaria y compaginaba el trabajo con sus estudios de derecho. Antes de las 6 de la mañana estaba en el aula y después de la jornada laboral empataba con más clases hasta las 10 de la noche. Sus fines de semana no se permitía más de dos horas de "ocio", porque se dedicaba a estudiar y estudiar. 

Pasamos algunos años juntos, compartimos amigos, risas, lecturas, emociones, migrañas, psicóloga y un fallido negocio de copas. Por razones que no viene al caso mencionar ni recordar, nuestros caminos se separaron. Solo una vez coincidimos por azar en una calle y no pasamos de un frio y educado "¿Cómo le va?", sin detener nuestros pasos. Sin rencores, sólo que la ruta en común la habíamos dado por finalizada. Pero siempre lamenté que se hubiera sentido herido por mi, aunque no fuese mi intención.

Por el maldito bendito internet, supe de sus logros, de sus ascensos en la carrera, de sus cátedras como docente y de su ejercicio de la abogacía. Y me alegró mucho. Por mi manía de guardar recuerdos escritos en papeles, aún tengo en una carpeta una de las cartas que me escribió. Alguna vez la he ojeado, disfrutando su letra, la intensidad de sus emociones y me pone una sonrisa tímida en la cara.

Aún no se ha demostrado aquello de que quienes han sido parte de nuestras vidas se despiden de alguna manera de nosotros. Pero no hace muchos días lo percibí hablándome de su abuela y de su tía y nos reíamos. Y ayer me cuentan de su partida al Cielo y sentí que debía escribir este post en su memoria. 

Descansa en paz, Caliche. En mi memoria y en la de todos aquellos que compartieron tu senda queda lo enseñaste y sembraste en el alma.

lunes, 18 de noviembre de 2024

La vida es cuando llamas


Hubo un tiempo en que nos quisimos mucho. Pero éramos muy jóvenes y la vida nos separó. Tuve que irme lejos y no pudiste seguirme, eran otros tiempos. Hace tanto de aquello.

Pero nos hicimos una promesa. 

“Nos llamaremos todos los años el día de nuestro cumpleaños”. 

No hemos fallado nunca en más de sesenta años. Hemos ido viendo cómo nuestra voz envejecía, como nuestras conversaciones tenían menos reflejos y eran más cortas, pero nunca han faltado. 

Otra cosa nos prometimos. Cuando un año no llegara la llamada de uno de los dos, nos conformaríamos. Nos daríamos por despedidos y no intentaríamos averiguar más. Los dos sabríamos lo que significa. Por eso, desde que cumplimos los setenta, cada año nos despedimos cuando hablamos. Por si es la última vez. 

Hoy es 23 de octubre y cumplo 82 años. Desde primera hora de la mañana estoy pendiente del timbre estridente de mi teléfono ochentero del salón, de los de girar la rueda con el dedo para marcar. Sueles llamar a primera hora de la mañana. Es lo primero que haces este día, me dices siempre. Sentada aún en la cama, con la boca empastada y los ojos legañosos. 

Se acerca la hora de comer y no has llamado. Habrás tenido que hacer algo. Algún otro año te retrasaste. 

Son las cuatro de la tarde. Estoy sentado en mi butaca, casi tan vieja como yo. Pegado a la mesita del teléfono. No he comido. Hoy no tengo hambre. He intentado leer un libro pero me he descubierto leyendo tres veces la misma frase. Es pronto pero parece que el día quisiera anochecer ya, todo está oscuro. Vivo en una calle estrecha del centro de Madrid. Casi puedo tocar el edificio de enfrente. En los días oscuros casi no llega luz. 

Son las nueve y es noche cerrada. He puesto la televisión. Sin volumen. Me gustan los claroscuros que se crean en el salón con su resplandor. Son sombras alargadas, que aparecen y desaparecen según los colores de la pantalla. 

He encendido la lamparita que hay en la mesita del teléfono. Son las diez y no he comido nada en todo el día. Creo que me haré una tortilla. Y a lo mejor me preparo un tomate abierto con aceite, orégano y sal. Sí, eso haré. 

El viejo reloj de cuco que heredé de mis abuelos ha cantado las once de la noche asomándose desde su nido de madera. Hace un rato que he apagado la televisión. Estoy sentado mirando el teléfono. Mudo, ausente. Los ruidos de la calle se han ido aquietando y el silencio es casi absoluto. Me suelo acostar pronto porque me gusta madrugar. Pero hoy no tengo sueño. 

Acaban de dar las doce. Ya es otro día. Ya no es mi cumpleaños. Me he levantado y he abierto la ventana para ver los colores de la ciudad. La calle empedrada se tiñe del color anaranjado que le dan las farolas. Entra frío. Una pareja camina despacio hablándose al oído. Muy abrazados. El cielo parece un pijama, lleno de nubes a rayas azules y grises. 

Me voy a acostar. Estoy cansado. Y triste. Y agradecido. Desde mi cama se ven los aleros de las casas de enfrente. Casas viejas. Y por encima, el cielo de Madrid. Y más allá, ese otro cielo, el de todas partes. 

Achino los ojos buscándote detrás de una nube que lo sombrea todo. Y pienso que en cuanto llegue allí arriba, lo primero que haré será llamarte. 


                  Relato de  Fernando Portolés (incluido en su libro "Mar de estío" - Ediciones Ruser 2023)

lunes, 18 de septiembre de 2023

Para ti Lucía.


Siempre me emocionó esta canción, desde la primera vez que la escuché en aquel viejo LP de Joan Manuel Serrat hasta esta sentida versión de David Bisbal. Y hoy, al presenciar el homenaje que mi amigo Nelson hizo a mi madre, dedicándole un espacio de su jardín, llamándolo Para ti Lucía, no pude evitar las lágrimas y sentirme muy orgulloso de ella y de los amigos que son grandes tesoros.

lunes, 28 de agosto de 2023

Se dice de mi... (A la memoria de mi madre)


Hay gente que nació para brillar. Hay gente que es pura Luz. Hay gente que deja huella en otras personas, aunque esas personas no la hayan visto nunca, porque dejan su obra, su ejemplo. Mi madre era -es- una de ellas. Hace dos días regresó a la Eternidad, en medio de una despida amorosa de quienes la amamos. Unas horas antes escribí este mensaje a todos aquellos que estaban a su lado (y a los que los separaban miles de kilómetros pero solo físicos)

Me consuela saber que nuestra madre dejará de sufrir, que se marchará tranquila a reunirse con el Creador y con los miembros de sus afectos que le han precedido en este viaje. Ya era hora de que partiera y lo hace dejando un inmenso vacío y miles de enseñanzas porque ella pasó por el mundo haciendo el bien. Una persona justa se va rodeada de tanta gente que la ama, no sólo familia sino también de muchas personas que la conocieron y de inmediato les conquistó el corazón.

Hoy habrá fiesta en el cielo por su llegada. Le harán una gran bienvenida sus hermanos, sus padres, su esposo, sus amigos y todos los ángeles y Santos. No volverá a sufrir, no tendrá dolores, cantará y bailará y cuidará de todos los que quedamos en esta parcela azul y verde a la espera de reunirnos de nuevo con ella.

Lucía era luz. Lucía brillaba. Y su destello quedará en el alma de todos. Ahora brilla su estrella en el firmamento. Lucía no se va. Sólo su vehículo corporal que caducó. Lucía queda en su palabra, en su ejemplo y en sus obras.

Buen viaje a la Eternidad, mamá. Se bienvenida al Cielo. 

*** *** *** 

Y comunicar su fallecimiento provocó muchos mensajes de cariño, de respeto, de admiración por esta gran mujer. Personas que solo la vieron un par de veces en la vida, amigos y amigas de sus hijos que reían con sus ocurrencias; otros que no la conocieron físicamente, pero sí a través de ellos. Para muestra, estos que he recibido por WhatsApp (¡Viva la tecnología que hasta permite asistir a un funeral virtualmente) 

Celebro la entrada de Doña Lucía al reino del Eterno y agradezco por su presencia de Luz en este mundo. Soy testigo de las bondades y grandezas de su Alma, de la entrega en su misión y el cumplimiento de su propósito en la tierra. En mis recuerdos está su alegría, su fe, su perseverancia, su entrega, su inteligencia, su frescura y optimismo. Desde mi alma escucho su alegría y doy fe de su Amor por ti.. (Nelson)

Aleluya es el canto de todos los ángeles del cielo: Llegó Lucía a engalanar el cosmos y alegrar el cielo... A lavar al Señor ¡Alabad al señor! estará diciendo con una gran sonrisa, recordando aquel viejo chiste que algún día nos contó. Aleluya en la tierra porque Lucía nos acompañó y nos enseñó a ser buenos seres humanos y, siguiendo su ejemplo, algún día llegaremos al cielo.  Así será. Que Dios te ayude a encontrar la fuerza para asumir el dolor de la partida de tu Madre, la serenidad para aceptar su decisión con amor y respeto y la sabiduría para encontrar en tu corazón los recuerdos amorosos de Ella en tu vida y conservarlos con agradecimiento y consuelo. Esta será la nueva presencia de tu Madre en tu vida. (David)

Desde acá  te acompaño en este momento de tu vida, para decirte que mis palabras sean tan suaves como el silencio, para no interrumpir tu diálogo con Dios Padre- Madre de Bondad. Desde aquí, en mi oración y meditación, te envuelvo en una Luz cristalina para que te abrace fuerte. (Jael)

Me ha costado un mundo ponerme a escribir esto porque se que se te va media vida y nada que te digan te va a consolar pero... Lo siento cariño. Lo siento muchísimo. Entre lágrimas te digo que te quiero, que siempre me has tenido, me tienes y me tendrás y que cuando reces y hables con ella le das las gracias por parirte y ponerte en mi camino. (Sergio)

martes, 16 de agosto de 2022

Mensaje al alma por mi cumpleaños

A veces (mejor dicho, muy frecuentemente), llegan mensajes que llenan el alma, reconcilian con la vida, recuperan la fe y la esperanza. David es un hermano del alma, colega y compañero desde la infancia y, sobre todo, uno de los seres humanos más grandes que tengo el orgullo de conocer y compartir caminos. Ayer me escribió este mensaje y llenó mis ojos y mi corazón de luz. Gracias, viejo David.



 Mi hermano del alma, te saludo con gran alegría.

Estoy de celebración por ti y también por mi que he tenido el honor y el regalo del cielo de tenerte a mi lado un año mas y contar con tu amor.

 Que el Dios del cielo y la tierra, te regale buena salud, bienestar y prosperidad en este nuevo año que inicia.

Que te enseñe su amor infinito y la sabiduría para que tu sigas realizando tu proyecto de vida de la mejor manera, que puedas seguir siendo el ángel de muchos de nosotros en esta tierra, porque Él te escucha y como al guerrero de la vida que eres te respeta.

Mi hermano, a la distancia te envío mi abrazo a tu alma, mi felicitación, mi deseo de una vida plena y feliz, mi agradecimiento por ser el gran amigo y la hermosa alma que eres... te amo muchísimo y que sean muchos años más a tu lado. 

jueves, 24 de septiembre de 2020

Gente que hace honor a su nombre

Mercedes, Misericordia. Advocaciones a la Virgen María, cuya fiesta se celebra hoy en la iglesia católica. Patrona de cientos de pueblos en España y América Latina y especialmente intercesora de los cautivos y de las instituciones penitenciarias.

Por esta fecha me acuerdo especialmente de Merche, que partió hace  trece meses a la Eternidad. Hoy seguramente hubiésemos quedado para tomar un café a media mañana. Sin duda le hubiera llevado un ramo de lirios, porque siempre los asocié a su nombre y porque ella estaba segura de que se los ofrecería como en cada cumpleaños, o en su santo, o cuando estaba enferma.

Me acuerdo de Merche porque hizo honor a su nombre. Fue la mujer que supo brindar favores, mercedes. Que tuvo misericordia con todos, conocidos o desconocidos, agradecidos o ingratos. Que se metía en líos por ayudar, por dar una mano, por dar de comer, de beber, de vestir y de habitar a quien lo necesitaba, porque sí, sin más explicaciones, porque era así. 

Hoy, como tantos otros días la echo muchísimo de menos. Para contarle algún logro, para comentar un programa de la televisión, para planear ir a un concierto, para desahogarnos de las vicisitudes de la vida. Trece meses después extraño su insistencia en que hablásemos a diario, su intensidad imparable, su palabra a punto y su acción en el momento justo. Me consuela, y mucho, que la Virgen de las Mercedes la abraza en el Cielo porque hizo honor a llamarse como Ella, siguiendo a cabalidad esa tarea con la que la bautizaron. 

¡Dios te tiene en Su Gloria, Merche!


martes, 4 de agosto de 2020

De confesiones, estereotipos y riendas vitales

Ser homosexual no es el estereotipo de loca afeminada, ni de hombre  musculoso de barba y bronceado, ni la travesti de lentejuelas. Ninguno de ellos significa lo masculino o lo femenino. Yo, en mi transitar de casi 50 años he establecido una interacción conmigo que no se reduce a lo uno ni a lo otro. Soy un hombre ético, sensible, que ha explorado su cuerpo, que ha hecho su voluntad de diferentes maneras,  desde una maleta con maquillaje y tijeras,  hasta otras con tenis y trusa, o con libros de pedagogía y filosofía, con neurociencia y psicología, con una pala y unas botas, después una mascarilla,  hasta una maleta para vaciar en un psicoanálisis profundo a cargo de mí,  de hacer de mi vida algo más que un  síntoma.

He amado, me han amado, también he sido odiado. He besado y tocado muchas pieles, quizás he sido más profundo o más ligero con algunos. Unos bellos, otros no tanto; algunos más masculinos y otros más femeninos, no es lo que importa. Mis semblantes algunos agradan otros repudian. Finalmente nunca me he dejado determinar ni en mi casa, ni en el colegio, ni en las universidades, ni en los trabajos. No tengo la necesidad de ir en tacones ni de ir fortaleciendo mis músculos porque no me impongo el estereotipo. Simplemente voy en mi vida entre múltiples opciones, tomando unas, dejando otras. Me gusta mi versión masculina y disfruto de ella, la cual es demasiado débil para ser macho. Así mismo, disfruto mi sensibilidad, mi ternura, mi voluntad de servicio, mi mirada acogedora y amorosa de la vida. Eso que no me hace suficientemente mujer, porque mi rebeldía y mi pasión más masculina resulta insultante para quienes creen que lo femenino mío es debilidad.

Entonces, para este momento de aislamientos y crisis solo me queda lo poco que reposa en mi almohada, sin tacones, sin músculos y con la profunda convicción de transitar mi vida en la ética, desde donde el espectro gay o hetero no me va a definir. Simplemente soy lo poco que soy en lo más íntimo de mí, eso sí, sin dejarme de nadie.

Nelson

viernes, 20 de marzo de 2020

Recordando otros virus...

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Hace casi 20 años recibí de la propia boca de un amigo la noticia de su diagnóstico positivo para el virus del VIH. Eran tiempos de miedos, de desinformación, de escasas medidas para controlarlo; se decía que para el 2000 en cada familia habría una persona conviviendo con el VIH/Sida. Acompañamos a muchos en su diagnóstico, aprendimos del virus, de la enfermedad y de la pandemia, aprendimos a ser "positivos por la vida". Y aunque a algunos los despedimos en su viaje a la eternidad, otros muchos siguen aquí, vivos, amando, riendo, llorando, sintiendo, estudiando, luchando como los mejores guerreros.

Ese amigo con el que lloré hace 20 años, sigue tan bello, vital y fuerte como cuando lo conocí. Y en estos tiempos de otra pandemia, causada por el democrático Covid 19, que no distingue a políticos, artistas, famosillos, youtubers e influencers, predicadores, color de piel, origen u oficio, le vino a la mente escribir sobre lo que vivió en aquellos tiempos estigmatizadores: 

"¡Me da una nostalgia! La humanidad entera viviendo el pánico que sentíamos nosotros con el sida, esa sentencia moral y de muerte con estigma de "maricón". Muchos no están para contar la historia de ver morir a un amigo o a un familiar desprovisto de defensas. Algunos sentimos correr el terror viral en angustias noctámbulas, de sudor frío y dolor en los huesos; todo era un motivo para verte en camino a la muerte, sentías una tristeza que no se describe, sentías pavor de tocar o ser tocado, temías la mirada inquisitiva de algún dueño de la moral, aún entre los mismos estigmatizados. 

Cada día morías un poco. Se derrumbaron sueños, temías cada paso transcurrido. Muchas lágrimas en la almohada, muchos silencios guardaban la tormenta del dolor. De a poco retornaba el amor de los tuyos, el encuentro amoroso con muchos médicos y personal de apoyo. La sentencia no estaba dada completa: aparecieron los primeros remedios que te corrían como veneno en la sangre y, luego, la depresión más profunda, con náuseas, mareos, olvidos y ganas de mejor dejarte morir. Esa parecía la esperanza y ella se tornaba más amenazante que el mismo virus. Entonces desistir era también un derecho negado, ante lo que otros acusaban un suicidio.  

Entretanto,  algo de esperanza debatía sin defensas:  algún sueño terco apareció, resurgía un brotecito de deseo, algún amor sin flechazo apareció, un perdón se atravesó en el camino, reconciliando un tanto.  Ya la medicina era más vital y lo que auguraba milagroso brotó en la vida:  aún tengo angustias y vivir no hizo que se ahuyentaran temores, decepciones, sueños, incomprensiones; han caído mis ídolos, mis temores están, pero han retornado las defensas, con ello la palabra, la escucha y otros que amo me han permitido vivir -sin negar la posibilidad latente de morir vital-. 

Te quiero y deseo mucha vida para ti que eres importante para mi. Te escribo de manera personal, no es un poema, no es un decálogo y no es mi epitafio..."

viernes, 27 de diciembre de 2019

Los Amigos y los años

Artículo de David Escobar Arango, publicado en El Colombiano el 9 de diciembre de 2018
Querido Gabriel:

“Dime quiénes son tus amigos y te diré cuántos años vas a vivir”, le oí decir a Dan Buettner, autor de Las zonas azules. El explorador de la National Geographic se dedicó a recorrer el mundo para estudiar y elaborar una especie de taxonomía sobre los pueblos de mayor longevidad del planeta. Vivió en comunidades en Grecia, Italia, Japón, Costa Rica y California. Encontró varios elementos comunes que puedes encontrar en su libro o en internet, pero el de los amigos, que él llama “la tribu correcta”, me parece un tema maravilloso para una tertulia.
 La calidad y fortaleza de nuestras relaciones será determinante de nuestra longevidad, ¡y por supuesto de cómo la vamos a disfrutar! ¿Qué tal si conversamos sobre el valor y la dicha de la amistad? Cuenta Buettner que los habitantes de Okinawa, Japón, crearon unos grupos de amigos que llaman “moais”, compuestos por cinco personas que se comprometen mutuamente para toda la vida. Se reúnen cada tarde, a la misma hora, para conversar y reír. Se acompañan, nutren y apoyan hasta la muerte. ¿No crees que la vida es mucho más feliz, menos estresante, con amigos incondicionales con los que podemos contar? Qué privilegio saber que pase lo que pase, tendremos con quien compartir alegrías y penas, a quien llamar para preguntar algo que no sabemos o acudir en caso de emergencia.
La idea de “la tribu correcta” aparece también en otro libro del que te hablé, La vida de 100 años, de Gratton y Scott, con un término menos poético pero igualmente contundente. Lo llaman las amistades regenerativas, esas opuestas a las tóxicas, que lo llenan a uno de inspiración y tranquilidad. La obesidad, el cigarrillo y hasta la felicidad, dicen, son contagiosas. Por eso nos recuerdan que, para cuidar nuestra salud y vitalidad, hay que cuidar de esas relaciones que nos hacen mejores personas. Llaman la atención sobre esa época de la vida en la que los hijos o el trabajo hacen que muchos se alejen de sus amigos más queridos. Al cabo de los años, esa gente se da cuenta de que ya no tiene tribu, que no hay “red de soporte”, se quedó sola.
¿Será que en tu tertulia nos recuerdan ideas simples sobre cómo cultivar la amistad? ¿Cómo hacemos para que, desde el colegio, comprendamos que la amistad no es un derecho, sino una bendición que se construye? ¿Cómo nos explican que no hay reunión del trabajo que deba impedir un encuentro con los buenos amigos? ¿Cómo hacer comprender que el mejor regalo no son unas medias o una botella de ron, sino llevar sopa caliente a su casa el día que cae enfermo?

En un mundo en el cual cada vez hay más personas que viven solas, efecto de la demografía, y estamos más desconectados de lo que verdaderamente importa, efecto de la tecnología, la salvación para muchos de nuestros males de salud mental, suicidios y desamparo puede estar en la vieja, buena y pura amistad. ¿Qué tal si abrimos la tertulia con este texto, de El Profeta de Gibrán, para animarnos?: “Y en la dulzura de la amistad, dejad que haya risas y placeres compartidos. Porque en el rocío de las cosas pequeñas el corazón encuentra su mañana y se refresca”.

Director Confama

viernes, 2 de noviembre de 2018

Brindis por nuestros santos difuntos


Rescatando el sentido de este día de entre las insulsas calabazas y falsas telarañas, propongo un brindis por lo que ya no están. Por los abuelos, padres, tíos, primos, hermanos... Por los amores que se fueron tan de mañana. Ya son polvo de estrellas pero mantienen sus lares en nuestro corazón. A todos y cada uno de ellos, un cálido recuerdo y tres palabras: Gracias, Perdón y Os Quiero


Por los que no están con nosotros. Por los que faltan y dejaron su ausencia escrita en recuerdos. Por aquellos que dejaron de ver nuestros ojos y nosotros los suyos, por aquellos que el corazón les falló y dejaron de escribir notas en la partitura de nuestra vida. Por aquellos que prometieron ser felices y murieron luchando por conseguirlo, por aquellos que no llegaron a serlo y por aquellos que murieron con una sonrisa en la cara tras años y miles de recuerdos vividos. 


Acordémonos verdaderamente de ellos, los Santos de nuestras vidas.

miércoles, 24 de octubre de 2018

Hoy, como hace nueve años...

Hoy, como hace nueve años, como todos los años y como casi todos los días, me acuerdo de él. De la primera vez que me miré en sus ojos azules, de la sonrisa y las lágrimas que puso en mi cara, de su andar sin prisas, de sus penas ocultas, de sus forzadas alegrías, de los dolores de su alma.

Reíamos sin censuras por las calles frías de Zaragoza,  bailábamos como si nadie nos estuviese viendo, y sus amigos, sus ex y su pareja actual girábamos alrededor suyo, obnubilados por su magnetismo hechizante.

Luego de nueve  años de su partida, no puedo dejar de pensar en todo lo que me regaló, como ese Amor que me revivió, me resucitó, por el que él pasaba de puntillas, sin precipitarse, y yo con intensidad, precipitándome... es que "uno no elige de quien se enamora, como tampoco puede elegir la velocidad" (como escribió el jurado de las gafas de sol en los talent shows de la tele). Tampoco me puedo olvidar de su honestidad, de su saber decir la verdad, aunque doliera, aunque quemara, aunque dejara marcas en la piel del alma. 

No me olvido de sus charlas ni de sus silencios. De su sentido de la fiesta y sus remordimientos dominicales. De sus ganas de beberse toda la vida de un trago y el dolor que le causaba esa misma vida. 

Y no olvido que un día como hoy tomó la decisión de irse, de dejarnos sin su presencia física. Pero cada uno de los que le quisimos bien, tenemos un espacio en el alma, a donde entramos con mucha frecuencia a reencontrarnos con sus ojos azules y con su espíritu trascendido, para convencernos de que valió la pena dicha haber caminado a su lado, sin importar ni la distancia ni el tiempo.

sábado, 30 de junio de 2018

Por la Dignidad, el Orgullo, la Lucha...

Este año se cumplen 40 años de la primera manifestación de liberación sexual en la capital de España. Por ello, el Ayuntamiento de Madrid ha publicado un vídeo para celebrar y reivindicar estos 40 años de Orgullo madrileño.

En el spot, una pareja de abuelas recuerdan y comentan cómo ha cambiado la ciudad en estas cuatro décadas. Dos chicas liándose frente a un bar, semáforos LGTB, parejas de ancianos bailando juntos sin complejos, una niña visitando museos con sus dos mamás, dos chicos cruzando miradas en el metro, parejas de sexos opuestos disfrutando en el parque o un joven que se para frente a un escaparate para ver cómo sería llevar un vestido por el que se ha visto atraído, son algunas de las bellas escenas que aparecen en los dos minutos y medio de spot.


“Los jóvenes de hoy no tienen miedo a quererse ni a ser ellos mismos”, dice una de las protagonistas. “Son valientes. Es que si no luchamos por lo que queremos, ¿qué nos queda?”, responde su compañera. Con estas emocionantes palabras, el Ayuntamiento ha conseguido exponer en su spot una total equidad de sexos, mostrando el mismo número de escenas protagonizadas por mujeres que por hombres. Además, apuesta también por personas de todas las razas y edades, dando una mayor pluralidad y representación real de la sociedad, y promoviendo una clara igualdad y reivindicación que va más allá de la sexualidad.

Bajo el lema “Ames a quien ames, Madrid te quiere”, concluye este vídeo en el que se ha querido dar visibilidad a todas las letras del colectivo.

Fuente: Shangay

martes, 17 de abril de 2018

Que nadie te ame como yo

Espero que a las personas que yo amo nadie las ame como yo. Ojalá las amen más y mejor, con más recursos y menos carencias, y más abrazos y más conciertos y más "Te traigo agua?" por las noches.

Ojalá las amen muchos y muchas, y las lleven a teatros y parques y camas con brazos de "Yo te cuido esta noche". Porque yo las amo tanto, y quiero que otras y otros aprendan a amarlas también. Porque el amor suma, no resta. No, el amor nunca resta. La principal característica del amor es que se extiende, que busca propagarse, retroalimentarse, nunca quedarse estático.

El amor es terrible cuando se nos encharca en la herida, cuando no fluye, cuando no crece.

Pero qué maravilla cuando la madrugada nos encuentra medio cómplices, medio amantes, medio amigxs, y con gestos dulces nos besamos la mitad de las heridas que intuimos en la/el otrx.

Esa es mi visión, no la de mis catorce años donde la noche me descubría medio rota, medio enferma, medio llena.
Hay que dar, y dar mucho, que el amor, cuando es amor, cuando está sano, cuando aún hambriento no padece, no se acaba, no se seca.

Y ojalá las y los amen con todo eso aparte de lo mío, de lo que nunca seré porque no busco ser, con palabras que en la vida se me ocurrirán, con chistes y carismas que serán el sello personal de cada quién, con otros ojos que las y les ayuden a ver hasta dónde mis miras se quedan cortas, y que si yo construyo una ventana otrx plante un balcón y otrx una pista para aviones y otrx les junte plumas para que sus alas sean más bonitas y vuelen más alto.

Acqua Toffana

martes, 24 de octubre de 2017

In Memoriam de Ojos Azules

Me gusta pensar que voy a verte. No sé en qué lugar, ni en qué estación o circunstancia. No sé si hoy, mañana, en unos años o en alguna otra vida. No sé si siendo niños, jóvenes o ancianos; en forma de personas, de agua y piedra, flor y tierra o lluvia y cielo. Sólo pensar que voy a verte de algún modo: en algún tiempo en que nuestros destinos coincidan nuevamente. Sólo pienso en eso. Me gusta pensar que voy a verte.

 ¡Te llevo en mi alma!

jueves, 20 de julio de 2017

Si la muerte pisa mi huerto...

José Fernando Oquendo
Si la muerte pisa mi huerto
¿quién firmará que he muerto
de muerte natural?
¿Quién lo voceará en mi pueblo?
¿quién pondrá un lazo negro
al entreabierto portal?

¿Quién será ese buen amigo
que morirá conmigo,
aunque sea un tanto así?
¿Quién mentirá un padrenuestro
y a rey muerto, rey puesto...
pensará para sí?

¿Quién cuidará de mi perro?
¿quién pagará mi entierro
y una cruz de metal?
¿Cuál de todos mis amores
ha de comprar las flores
para mi funeral?

¿Quién vaciará mis bolsillos?
¿quién liquidará mis deudas?
A saber...


¿Quién pondrá fin a mi diario
al caer
la última hoja en mi calendario?
¿Quién me hablará ente sollozos?
¿quién besará mis ojos
para darles la luz?

¿Quién rezará a mi memoria,
Dios lo tenga en su Gloria,
y brindará a mi salud?
¿Y quién hará pan de mi trigo?
¿quién se pondrá mi abrigo
el próximo diciembre?

¿Y quién será el nuevo dueño
de mi casa y mis sueños
y mi sillón de mimbre?
¿Quién me abrirá los cajones?
¿quién leerá mis canciones
con morboso placer?

¿Quién se acostará en mi cama,
se pondrá mi pijama
y mantendrá a mi mujer,
y me traerá un crisantemo
el primero de noviembre?

A saber...
¿Quién pondrá fin a mi diario
al caer
la última hoja en mi calendario?

(Joan Manuel Serrat)

Alguien abre el Facebook, como cualquier día, y se encuentra con mensajes de pésame en la página de un amigo. Parece una broma pesada y se echa mano del mecanismo de defensa de la negación. Pero pasan las horas, se mandan mensajes, se reciben respuestas y sí, el que hace unas horas publicaba fotos de su llegada de vacaciones a una bella ciudad europea, el que hasta hace poco estaba conectado al whatsapp, ya no está, ha muerto súbitamente. Y nos deja a todos paralizados, sin saber qué hacer ni qué decir. 

Ayer se marchó Fernando, al que también llamábamos por su apellido. Amigo y compañero de años más jóvenes, de fiestas, de estudios. Se fue sin previo aviso y nos deja huérfanos de su sonrisa, de su voz, del brillo de sus ojos. A más de uno le ha dejado el alma en pedazos, por aquellos amores intensos, difíciles. A otros la deuda de una conversación larga y sincera. A sus alumnos la riqueza de su enseñanza. Y a todos su brillante buen humor, la sinceridad de sus críticas y la serenidad de su carácter.

José Fernando Oquendo

Dicen que los preferidos de los dioses se marchan antes. Oquendo se fue sin dolor, sin el sufrimiento de una larga enfermedad, sin deteriorarse, seguramente feliz de estar con su pareja en un viaje terrenal que nadie percibía sin regreso. Duele su partida, sobre todo por lo inesperada. Pero sabemos que su presencia sigue aquí, en Sabaneta, en Morgantown, en Holanda... en cualquier sitio donde un ser humano pudo tratarlo y conocer sus sentimientos y su pensamiento, su espíritu reinvindicativo, su don de la palabra, su consejo, su mirada limpia y su inmenso corazón.

Marcha en paz, Negro. Te amamos.

sábado, 1 de julio de 2017

Isabel Cristina Lema. In memoriam

Ironías de la vida. Ayer por casualidad me encontré la página de Facebook de mi antigua alumna y amiga Isabel Cristina Lema, Cris. Me dio mucha alegría verla, así fuese en fotos, después de tantos años, igual de bella, de sonriente, con sus ojos rasgados llenos de luz, con esa sonrisa que fácilmente se convertía en carcajada. La vi con un hijo, con pareja, con su perro, viva y hermosa. 


Hoy, a primera hora, me dejan un recado en el whatsapp y me cuentan que ayer falleció. Es de esas noticias que no te puedes creer. Una vez más la Vida te demuestra que este es solo un paso, que todos, en cualquier momento, nos vamos hacia la Luz, sin un orden establecido para la partida. 


Es ahora cuando, tras tantos años, recuerdo más cosas de Cris. La primera vez que la tuve en mis clases, cómo nos fuimos adentrando en las rutas de los afectos, cómo nos quedábamos exhaustos bailando en las fiestas de Halloween o mudos de gritar en juegos múltiples. Cómo no acordarme de aquella vez que involucró a su madre en la confección de nuestros trajes de disfraces y nos ganamos el primer premio en Bellas Artes. O cuando desafinábamos en un karaoke improvisado las notas de Lía (con tu pelo un edredón, que te pueda guarecer si te encuentra en cueros el amanecer...).

Ahora no tengo otro medio de elaborar su duelo, que estas palabras. Son muchos años alejado del otro lado del Atlántico, las rutas de cada uno fueron a donde debían o queríamos y lamentablemente es en este momento cuando se rebobina la película, vuelvo atrás y solo tengo buenos recuerdos: risas, aprendizajes, copas, espontaneidad, confidencias, pequeñas y grandes alegrías, notas manuscritas... Y no puedo evitar sentir un vacío por la que partió tan pronto. 



En el cielo estarán felices porque regresó otro ángel que bailaba por la tierra. Y a los seres celestiales les pido compañía y consuelo para los que Cris deja tristes en esta parcela verde.


martes, 7 de febrero de 2017

De gatos y escritores


"Se convierte en compañero de tus horas de soledad, melancolía y pesar. Permanece veladas enteras en tus rodillas, ronroneando satisfecho, feliz por hallarse contigo, y prescinde de la compañía de animales de su propia especie. Los gatos se complacen en el silencio, el orden y la quietud, y ningún lugar les conviene mejor que el escritorio de un hombre de letras. Es una labor muy difícil ganar el afecto de un gato; será tu amigo si siente que eres digno de su amistad, pero no tu esclavo." 

Theóphile Gautier