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martes, 1 de diciembre de 2020

A propósito de Covid y VIH

ABRALAZO, de Samuel Abedola Akinfenwa Onwusa.
Cartel ganador del XIV certamen En el Sida pintamos todos.
 

Se me ocurre una pregunta, a raíz del revuelo con las vacunas contra el Covid 19, pandemia que nos ha tenido anormalizados durante todo lo que llevamos del 2020 (¡y lo que nos queda!). Si en menos de 11 meses  han resultado positivos los resultados para una vacuna contra este virus, ¿por qué en más de 40 años no ha habido quién desarrolle una vacuna (real, no un tratamiento) contra el VIH? 

¿No interesa? ¿Hay intereses en contra? ¿Demasiados celos entre los científicos? ¿Este virus no afecta la economía como lo hace el Covid19 y por eso no corre prisa? Como se detectó primero en el colectivo homosexual, ¿hay razones ideológicas absurdas y arcaicas? ¿Todavía pesa el tabú del sexo?

Ahí lo dejo. 


viernes, 20 de marzo de 2020

Recordando otros virus...

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Hace casi 20 años recibí de la propia boca de un amigo la noticia de su diagnóstico positivo para el virus del VIH. Eran tiempos de miedos, de desinformación, de escasas medidas para controlarlo; se decía que para el 2000 en cada familia habría una persona conviviendo con el VIH/Sida. Acompañamos a muchos en su diagnóstico, aprendimos del virus, de la enfermedad y de la pandemia, aprendimos a ser "positivos por la vida". Y aunque a algunos los despedimos en su viaje a la eternidad, otros muchos siguen aquí, vivos, amando, riendo, llorando, sintiendo, estudiando, luchando como los mejores guerreros.

Ese amigo con el que lloré hace 20 años, sigue tan bello, vital y fuerte como cuando lo conocí. Y en estos tiempos de otra pandemia, causada por el democrático Covid 19, que no distingue a políticos, artistas, famosillos, youtubers e influencers, predicadores, color de piel, origen u oficio, le vino a la mente escribir sobre lo que vivió en aquellos tiempos estigmatizadores: 

"¡Me da una nostalgia! La humanidad entera viviendo el pánico que sentíamos nosotros con el sida, esa sentencia moral y de muerte con estigma de "maricón". Muchos no están para contar la historia de ver morir a un amigo o a un familiar desprovisto de defensas. Algunos sentimos correr el terror viral en angustias noctámbulas, de sudor frío y dolor en los huesos; todo era un motivo para verte en camino a la muerte, sentías una tristeza que no se describe, sentías pavor de tocar o ser tocado, temías la mirada inquisitiva de algún dueño de la moral, aún entre los mismos estigmatizados. 

Cada día morías un poco. Se derrumbaron sueños, temías cada paso transcurrido. Muchas lágrimas en la almohada, muchos silencios guardaban la tormenta del dolor. De a poco retornaba el amor de los tuyos, el encuentro amoroso con muchos médicos y personal de apoyo. La sentencia no estaba dada completa: aparecieron los primeros remedios que te corrían como veneno en la sangre y, luego, la depresión más profunda, con náuseas, mareos, olvidos y ganas de mejor dejarte morir. Esa parecía la esperanza y ella se tornaba más amenazante que el mismo virus. Entonces desistir era también un derecho negado, ante lo que otros acusaban un suicidio.  

Entretanto,  algo de esperanza debatía sin defensas:  algún sueño terco apareció, resurgía un brotecito de deseo, algún amor sin flechazo apareció, un perdón se atravesó en el camino, reconciliando un tanto.  Ya la medicina era más vital y lo que auguraba milagroso brotó en la vida:  aún tengo angustias y vivir no hizo que se ahuyentaran temores, decepciones, sueños, incomprensiones; han caído mis ídolos, mis temores están, pero han retornado las defensas, con ello la palabra, la escucha y otros que amo me han permitido vivir -sin negar la posibilidad latente de morir vital-. 

Te quiero y deseo mucha vida para ti que eres importante para mi. Te escribo de manera personal, no es un poema, no es un decálogo y no es mi epitafio..."

lunes, 16 de marzo de 2020

¿Qué nos puede decir esta pandemia de coronavirus?


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De William Ospina

Parecen cosas que solo ocurren en los cuentos. Tener que quedarse forzosamente en casa, volver a alternar con los hijos, trabajar a distancia, consumir apenas lo indispensable, tratar de tener reservas de las cosas más básicas, querer respirar aire puro, esquivar las aglomeraciones, temer los contactos. Que de pronto se cierren las escuelas, se clausure el comercio, se cancelen los espectáculos, se paralicen las fábricas. Que de un momento a otro las economías se hundan, las monedas colapsen, los transportes se interrumpan, ¿qué nos dice la Tierra con todo esto?

Cuando se presentó la última gran pandemia, la de la gripe española de 1918, no se le experimentó de la misma manera. Era un hecho planetario, pero había que vivirla como un hecho local en todas partes. Ahora, por primera vez, sentimos que nos está ocurriendo lo mismo en el planeta entero. Esta sociedad ultrainformada y ultraglobalizada nos está brindando esa experiencia nueva de compartir la curiosidad, el miedo y la fragilidad de toda la humanidad, nos está haciendo comportar como especie.

Es extraño sentir por primera vez (porque antes fue distinto, y lo vivieron otros) que el tejido de la civilización se conmueve y parece vacilar. Casi nos alcanza el recuerdo de esos viejos oráculos que descifraban señales en el vuelo de las aves, mensajes en los hechos de la naturaleza y en las tragedias de la historia. Ya nada parece azaroso, ni siquiera las formas de las nubes, y al fin se nos revela cuán conectados estamos, de qué manera asombrosa está entretejido este mundo. Entonces cada uno de nosotros se pregunta cuál es el mensaje.

¿Que somos muchos ya? ¿Que devorar animales es dañino? ¿Que la mayor parte de los afanes del mundo son vanos? ¿Que la lentitud y la soledad son preferibles? ¿Que las ciudades, más allá de ciertos límites civilizados, son un error y una trampa? ¿Que el modelo económico en que vivimos no solo es desigual e injusto, sino absurdo y asombrosamente frágil? ¿Que las corporaciones pueden derrumbarse con la misma facilidad que los seres humanos? ¿Que lo que llamamos el poder es una brizna de hierba al viento de la historia? ¿Que así como Ricardo al final estaba dispuesto a cambiar su reino por un caballo, hay un momento en que cambiaríamos todas nuestras riquezas por un poco de aire puro en los pulmones, por un sorbo de agua en la garganta?

Todo viene a recordarnos que podemos vivir sin aviones, pero no sin oxígeno. Que los que más trabajan por la vida y por el mundo no son los gobiernos, sino los árboles. Que la felicidad es la salud, como quería Schopenhauer. Que, como dijo un latino, la religión no es arrodillarse, rezar y suplicar, sino mirarlo todo con un alma tranquila. Que si los humanos trabajamos día y noche por enrarecer la vida, por intoxicar el aire, por arrinconar al resto de los vivientes, por alterar los ritmos de la naturaleza, por destruir su equilibrio, el mundo tiene un saber más antiguo, un sistema de climas que se complementan, de vientos que arrasan, de catástrofes compensatorias, de silencios forzosos, de quietudes obligatorias, ejércitos invisibles que trazan líneas rojas, neutralizan los daños, controlan los excesos, imponen la moderación y equilibran la tierra.

Después de siglos de atesorar nuestro conocimiento, de valorar nuestro talento, de venerar nuestra audacia, de adorar nuestra fuerza, llega la hora en que también nos toca ponderar nuestra fragilidad, estimar nuestro asombro, respetar nuestro miedo.

También hay algo poético en el miedo: nos enseña los límites de la fuerza, el alcance de la audacia, el valor verdadero de nuestros méritos. Como el mar, sabe decirnos dónde hay algo que nos supera. Como la gravedad, nos muestra qué poderes están sobre nosotros. Como la muerte y como el cuerpo mismo, nos dice qué mandatos no podemos violar, qué no está permitido, qué frontera es sagrada. Y no lo hace con admoniciones ni discursos ni amenazas, sino con un lenguaje sin palabras, eficiente y sutil como un oráculo, que obra “sin lástima y sin ira”, como dijo un poeta, y que es luminoso e inflexible, como una llama.

Pero si el miedo es una reacción ante las amenazas del mundo, la angustia es una reacción ante las amenazas de la mente y de la imaginación. Hace evidente el misterio del mundo, aviva la memoria y sus fantasmas, revela la eficacia de lo invisible, el poder de lo desconocido.

Dicen que lo que no nos destruye nos hace más fuertes. Esa inminencia del desastre pone también un toque de magia aciaga en lo que parecía controlado, un sabor de alucinación en los días, suelta una ráfaga de locura sobre todo lo establecido, un destello de Dios en la prosa del mundo.

Y sentimos que hay algo que aprender de estas alarmas y peligros. Si todo lo más firme se conmociona, nos enseñan que todo puede cambiar, y no necesariamente para mal. Que si la tormenta lo estremece todo, nosotros también podemos ser la tormenta. Y que en el corazón de las tormentas también puede haber, como decía Chesterton, no una furia, sino un sentimiento y una idea.

En esa pausa de paciencia y de miedo ganan nuevo sentido las meditaciones de Hamlet y los delirios de don Quijote, los consejos de Cristo y las preguntas de Sócrates, los sueños de Scheherezada y la embriaguez de Omar Kayam. Si hay un mundo cansado y enfermo que cruje y se derrumba, tiene que haber un mundo nuevo que se gesta y que nos desafía.

Queremos de pronto decir como Barba Jacob: “¡Dadme vino y llenemos de gritos las montañas!”. Queremos decir, como Nietzsche: “Y que todos los días en que no hayamos danzado por lo menos una vez se pierdan para nosotros, y que nos parezca falsa toda verdad que no traiga consigo cuando menos una alegría”.


domingo, 15 de marzo de 2020

Reflexión para épocas de coronavirus




Sí, hay miedo.
Sí, hay aislamiento.
Sí, hay compras de pánico.
Sí, hay enfermedad.
Sí, incluso hay muerte.

Pero...

Dicen que en Wuhan después de tantos años de ruido puedes escuchar a los pájaros de nuevo. Dicen que después de unas pocas semanas de silencio el cielo ya no está lleno de humos, pero azul, gris y claro.

Dicen que en las calles vacías de Assisi la gente está cantando desde sus casas y sus balcones, manteniendo sus ventanas abiertas para que los que estén solos puedan escuchar las voces de las familias a su alrededor.

Dicen que un hotel en el oeste de Irlanda frece comidas gratis y las entregan a domicilio. Hoy una joven que conozco está ocupada repartiendo por el barrio volantes con su número de teléfono para que los ancianos puedan tener a alguien a quien llamar.

Hoy iglesias, sinagogas, mezquitas y templos se están preparando para dar la bienvenida y proteger a los desamparados, enfermos y cansados.

En todo el mundo la gente se está desacelerando y reflexionando. En todo el mundo, las personas miran a sus vecinos de una manera nueva. En todo el mundo la gente está despertando a una nueva realidad. A lo grande que realmente somos. A qué poco control tenemos realmente. A lo que realmente importa: ¡AMAR!

Entonces rezamos y recordamos que sí, hay miedo. Pero no tiene que haber odio. Sí, hay aislamiento. Pero no tiene que haber soledad. Sí, hay compras de pánico.Pero no tiene que haber egoísmo. Sí, hay enfermedad. Pero no tiene que haber enfermedad del alma.Sí, incluso hay muerte.Pero siempre puede haber un renacimiento del amor.

Despiértate eligiendo como debes vivir hoy. Hoy respira, haz una pausa y escucha. detrás de los tormentos de tu miedo los pájaros cantan de nuevo, el cielo se está despejando, la primavera está llegando, y siempre estamos rodeados de amor. Abre las ventanas de tu alma y aunque no puedas pisar la calle vacía, ¡Canta! ✨

Fray Richard Hendrick, OFM
March 13th 2020

martes, 3 de abril de 2018

Sugerencias para vivir sin estrés


El Instituto Francés de la Ansiedad y el Stress, en París, definió veinte reglas de vida que -dicen los expertos- si uno consigue asimilar diez, puede tener una buena calidad de vida.


1. Haga una pausa mínima de 5 a 10 minutos por cada 2 horas de trabajo, a lo máximo. Repita estas pausas en su vida diaria y piense en usted, analizando sus actitudes.

2. Aprenda a decir NO, sin sentirse culpable o creer que lastima a alguien. Querer agradar a todos es un desgaste enorme.

3. Planee su día, pero deje siempre un buen espacio para cualquier imprevisto, consciente de que no todo depende de usted.

4. Concéntrese en una tarea a la vez. Por muy ágil que sean sus cuadros mentales, usted se cansa.

5. Olvídese de una vez por todas de que usted es indispensable en su trabajo, su casa o su grupo habitual. Por más que eso le desagrade, todo camina sin su actuación, salvo usted mismo.

6. Deje de sentirse responsable por el placer de los otros. Usted no es la fuente de los deseos, ni el eterno maestro de ceremonia.

7. Pida ayuda siempre que sea necesario, teniendo el buen sentido de pedírsela a las personas correctas.

8. Separe los problemas imaginarios de los reales. Los imaginarios elimínelos porque son pérdida de tiempo y ocupan un espacio mental precioso para cosas más importantes.

9. Intente descubrir el placer de cosas cotidianas como dormir, comer y pasear, sin creer que es lo máximo que puede conseguir en la vida.

10. Evite envolverse en ansiedades y tensiones ajenas. Espere un poco y después retorne al diálogo y la acción.

11. Su familia no es usted, está junto a usted, compone su mundo, pero no es su propia identidad.

12. Guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo, son las tres cosas más difíciles de esta vida.

13. Es necesario tener siempre a alguien a quien le pueda confiar y hablar abiertamente. No sirve de nada si está lejos. 

14. Conozca la hora acertada de salir de una cena, levantarse del palco y dejar una reunión. Nunca pierda el sentido de la importancia que supone salir a la hora correcta.

15. No quiera saber si hablaron mal de usted, ni se atormente con esa basura mental. Escuche lo que hablaron bien de usted, con reserva analítica, sin creérselo todo.

16. Competir en momentos de diversión, trabajo y vida entre pareja, es ideal para quien quiere quedar cansado o perder la mejor parte.

17. La rigidez es buena en las piedras pero no en los seres humanos.

18. Una hora de inmenso placer sustituye, con tranquilidad, tres horas de sueño perdido. El placer recompensa más que el sueño. Por eso, no deje pasar una buena oportunidad de divertirse.

19. No abandone sus tres grandes e invaluables amigas: Intuición, Inocencia y Fe.

20. Entienda de una vez por todas, definitivamente y en conclusión: Usted es lo que usted haga de sí mismo.

martes, 19 de diciembre de 2017

¡Tócate los huevos!

El 99% de los hombres que se tratan el Cáncer Testicular a tiempo, se curan completamente. El 99.999999% de los hombres se rascan los testículos y no aprovechan para hacerse el autoexamen testicular.
Sigue rascándotelas, pero ahora hazlo por tu salud. Únete este 1 de enero al #RascatestDay, Día Mundial del autoexamen testicular.

Comparte este video para que todos los hombres tengan una buena excusa para rascárselas. Rascatest, el placer de no tener cáncer.


Liga Colombiana Contra el Cáncer


martes, 13 de septiembre de 2016

La droga que todos necesitamos

Leí en el diario El País, esta columna de Cecilia Rodríguez:

La droga que le voy a recomendar es mejor que morfina o cocaína.

No es para fumar o aspirar o inyectar. En realidad, no corresponde a la definición literal de “droga”. Lo que hace a nuestro cerebro sí corresponde.

Estos son algunos de los efectos: da una sensación de bienestar, ayuda a atenuar dolores físicos y reduce el nivel de cortisol, la hormona del estrés. También reduce el riesgo de contraer resfriados e infecciones del tracto urinario y de problemas cardiovasculares e inmunológicos.

Impresionante en verdad. Y esa “droga” maravillosa es ni más ni menos que los amigos.

Más y más estudios están demostrando que los amigos son buenos para la salud mental y física. Una gran investigación publicada en la revista ‘Scientific Report’, proveniente de la Universidad de Oxford, dice que mantener lazos amistosos fuertes y regulares es una fuente de producción de las famosas endorfinas, cuya capacidad analgésica es más fuerte que la morfina y cuyo efecto de bienestar es comparable al de otros opiáceos.

Las endorfinas son parte de nuestros circuitos de dolor y placer. Son los analgésicos naturales de nuestro cuerpo y encargadas de hacernos sentir bien. Además, promueven la vinculación social entre seres humanos y entre otros animales. A la vez, la interacción social dispara emociones positivas porque las endorfinas se unen a los receptores opioides en el cerebro y producen esa sensación de placer que obtenemos de ver a los amigos.

No es sorpresa, entonces, que el sistema de endorfinas se vea interrumpido en casos de depresión clínica, por ejemplo. Esa es, en parte, la razón por la que las personas deprimidas no encuentran placer y se aíslan. Personas con altos niveles de estrés tienen pocos amigos. Aún más interesante es que la gente que hace mucho ejercicio también tiende a tener pocos amigos. Probablemente porque tanto ejercicio no les deja tiempo para socializar o porque el ejercicio les da la necesaria dosis de endorfinas para sentirse bien.

El punto es que, como especie, los humanos somos animales sociales y hemos evolucionado para vivir en grupo. Es en nuestros genes. Por eso la cantidad y calidad de nuestras relaciones sociales afectan nuestra salud física y mental e inclusive nuestra longevidad.

Científicos de la universidad Carnegie Mellon encontraron que entre mujeres con cáncer de ovarios, las que cuentan con apoyo social de numerosas amistades responden mejor al tratamiento. Muy parecido a lo que ocurre con mujeres con cáncer del seno: las que tienen el soporte de amigos tienden a vivir el doble de las que no. Igualmente, la gente con pocos amigos o sin ellos tiende a morir más rápido después de un ataque al corazón que los que tienen amistades cercanas.

Los verdaderos amigos nos estimulan a cuidarnos mejor, se oponen a que hagamos cosas dañinas y su apoyo ayuda a prevenir depresión y a aumentar la autoestima.

Y ahora viene la sorpresa: la cercana relación que tenemos con hijos, padres y demás familiares, en contraste, tiene poco o ningún efecto en la producción de endorfinas.

Vale notar que los amigos de que estamos hablando son los de carne y hueso con quienes tenemos contacto directo frecuente y en vivo. ¿Cómo se aplica la teoría a los ‘amigos virtuales’? ¿Los de Facebook o Twitter o cualquiera de las muchas redes sociales? Eso es “harina de otro costal” y material para otra columna.

Vidas demasiado ocupadas, mucho tiempo frente a pantallas, dependencia de aparatos electrónicos se atraviesan en el camino de hacer y cultivar amistades. Esta columna es una invitación a darles prioridad a los amigos, la mejor droga para una vida sana, larga y feliz.

CECILIA RODRÍGUEZ
Luxemburgo

martes, 9 de junio de 2015

Caminar despacio


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Hay momentos en que no puedes más. En que cuesta encontrar los motivos, en que la misión es solo trabajo y tienes ganas de hacer una huelga de ti mismo. Quizás esos días eres más susceptible, estás más irritado, o acaso la fatiga se convierte en tristeza. Y añades al cansancio la sensación de disgusto. Entonces te cuesta más hablar de amor (o amar). Y le ves las aristas a todo. Por eso es necesario, en ocasiones, reconocerse más débil, más frágil, y darse una pausa y dejarse cuidar.


Leído en el blog de Luis Loro

jueves, 21 de mayo de 2015

¡Ámate!

Muy interesante evídeo de Dulcinea, que presentó anoche Pablo Motos en El Hormiguero. Se titula Ámame y habla básicamente de la autoestima, de no darnos "garrote", de sabernos atractivos,guap@s, de amarnos tal y como somos.


Al final, el presentador del programa, soltó cuatro consejos para vernos más atractivos (que no vienen en las revistas). ¡No tiene desperdicio!:

El primero: Haz lo que te gusta y estarás más guapo. No hay ninguna crema con ese poder. Si haces lo que te gusta, tu belleza mejora.

Segundo: Las personas se vuelven realmente guapas cuando son auténticas, es decir, justamente cuando no piensan en lo que opinan los demás. 

Tercero: Entender a los demás, antes de querer ser entendido provoca siempre mucha atracción.

Y cuarto: No dejes que los demás te definan. Las críticas y los desprecios son algo normal. Si te fijas, ni siquiera Dios ha conseguido caerle bien a todo el mundo.


(Puedes ver el video completo, pinchando aquí).

jueves, 30 de abril de 2015

¿List@s para el verano?



La compañía Protein World ha desatado la furia de muchas mujeres en el Reino Unido por su campaña publicitaria apoyada en la imagen de una modelo de "cuerpo perfecto", según los estándares de la publicidad moderna. El enfado y las reacciones han sido tales que se ha pedido la retirada de la campaña a través de Change.org y los anuncios en el metro de Londres han sido boicoteados con marcas como "A nadie le importa su estúpido negocio", "Sexismo diario" y "Todos los cuerpos están listos para el verano".  


Y como la competencia en los mercados es brutal, Dove, la compañía que defiende los cuerpos de todos los tamaños y volúmenes, de 10, 8, 7 o de menos calificaciones, no tardó en responder y aprovechar la polémica: "Sí, estamos listas para lucir nuestro cuerpo en la playa".

¿Y tú y tus carnes estáis list@s para el verano?

lunes, 7 de abril de 2014

¡Qué curvas!


Me encuentro en cada esquina, en la parada del autobús, en los carteles publicitarios de Mango, a esta bella mujer. Me ha parecido siempre un modelo de feminidad, de sensualidad; sexy y atractiva. Es Vicky Martín Berrocal, diseñadora española, que esta vez presta su imagen para la línea "Violeta", de tallas grandes, que yo llamaría tallas para la mayoría de las mujeres. 


De todos es conocido el debate que se arma cada que hay una Pasarela Cibeles o Madrid Fashion Week (o como quieran llamarla), con respecto al Índice de Masa Corporal considerado saludable para las modelos, que son precisamente eso, modelos que otras personas quieren imitar. Y claro, la inmensa mayoría de las mujeres no son talla 8. Casi todas las que veo por la calle, son más reales, con sus curvas de talla "hasta la 52" como la de esta campaña. Y me alegra saberlo, por las "gorditas, rellenitas, carnosas y rollizas".



Porque coincidencialmente recibo esta imagen de Alejandro Velásquez con un diseño de Alejandro Uribe y tardé un buen rato en fijarme en la ropa. La foto es muy buena, la escenografía un poco traída de los cabellos (cosas de los creativos publicitarios -imagino-), pero la modelo está demasiado delgada, como para gritarle por la calle la manida frase de: "¡Flacaaaa, tírame un hueso!". Hablé con el diseñador colombiano y salió en defensa de la modelo: "ella no es flaca, es talla 8, como la mayoría de las modelos de aquí" (Colombia). Y yo me pregunto si esa chica pasaría los cánones para una pasarela europea. Pero lo que quiero decir, lo importante, aparte de que para gustos los colores, es que me quedaría con Vicky, con cuerpo de mujer madura y cuidada, a la que seguramente, al abrazarla, se sentirían sus carnes y no la fragilidad de los huesos de la segunda.

jueves, 27 de marzo de 2014

Fallo negativo



Un número. Anonimato para una prueba de sangre. Ese número, como una lotería, que puede resultar positivo o negativo. Te puede confirmar una sospecha, una duda, una esperanza o una certeza. 

Mañana de marzo. Voluntarios en una céntrica plaza, informando, invitando a hacerse la prueba del VIH ahí mismo, rápidamente, con un solo pinchazo en un dedo y respuesta en 15 minutos. Mayores. Padres con su bebé en el cochecito. Mujeres. Hombres. Curiosos. Coleccionistas de condones y merchandising. Y decididos a comprobar su estado de salud. 

Una encuesta. Firmar una autorización y a la camioneta a hacerse la prueba. Jóvenes voluntarios del área de la salud y de ONG´s decididos a seguir en la lucha contra la pandemia heredada del siglo XX, a hacer consciente a la gente de a pie de que el VIH y el Sida no han desaparecido, de que aumenta la incidencia entre la población que anda por los 20-30 años, de que la Seguridad Social debe comprometerse más en la prevención.

Vuelta a la calle. El pin del lazo rojo en la solapa (símbolo de apoyo a la prevención y a las personas seropositivas). Un número y un fallo negativo. Como un regalo. Para ser positivo por la vida.

sábado, 19 de octubre de 2013

Cáncer de pecho... también es cosa de hombres

El 19 de octubre es el Día Mundial del Cáncer de Mama: este día se realizan amplias campañas sobre la prevención y diagnóstico de esta enfermedad, dirigidas especialmente a las mujeres. Las estadísticas hablan de que cada año mueren 6.000 mujeres por causa de este tipo del cáncer, lo que supone 16 fallecimientos al día, pero también se habla de un 1% de casos en los hombres. Los hombres de cualquier edad pueden padecer cáncer de pecho, pero generalmente se detecta (encuentra) en hombres de 60 a 70 años de edad. El cáncer de pecho masculino representa menos de 1% de todos los casos.

Más información aquí y aquí.



lunes, 22 de julio de 2013

Doctor, ¿qué padezco?



Mi tío se encontraba bien de salud, hasta que su mujer, a instancias de su hija, mi prima Tatale dijo:

-Vas a cumplir 80 años, es hora de que te hagas una revisión médica.

-¿Para qué? Si yo me siento muy bien.

-Porque la prevención debe hacerse ahora, cuando todavía te sientes joven, contestó mi tía.
Por eso mi tío fue a consultar al médico. El médico, con buen criterio, le mandó a hacer exámenes y análisis de todo lo que pudiera hacerse y que la Seguridad Social pagase.

  
A los quince días el doctor le dijo que estaba bastante bien, pero que había algunos valores en los estudios que había que mejorar. Entonces le recetó Atorvastatina Grageas para el colesterol, Losartán para el corazón y la hipertensión, Metformina para prevenir la diabetes, Polivitamínico, para aumentar las defensas. Norvastatina para la presión, Desloratadina para la alergia. Como los medicamentos eran muchos y había que proteger el estómago, le indicó OmeprazolDiurético para los edemas

  
Mi tío fue a la farmacia y gastó una parte importante de su jubilación por varias cajitas primorosas de colores variados.

Al tiempo, como no lograba recordar si las pastillas verdes para la alergia, las debía tomar antes o después de las cápsulas para el estómago, y si las amarillas para el corazón, iban durante o al terminar las comidas, volvió al médico. Este, luego de hacerle un pequeño planning con las ingestas, lo notó un poco tenso y algo contracturado, por lo que le agregó Alprazolal Sucedal para dormir.

Esa tarde, cuando entró a la farmacia con las recetas, el farmacéutico y sus empleados hicieron una doble fila para que él pasara por el medio, mientras ellos lo aplaudían.

Mi tío, en lugar de estar mejor, estaba cada día peor. Tenía todos los medicamentos en el aparador de la cocina y casi no salía de su casa, porque no pasaba momento del día en que no tuviera que tomar una pastilla.

A la semana, el laboratorio fabricante de varios de los medicamentos que él usaba lo nombró "cliente protector" y le regaló un termómetro, un frasco estéril para análisis de orina y una lápiz con el logo de la farmacia.

Tan mala suerte tuvo mi tío que a los pocos días se resfrió y mi tía lo hizo acostar como siempre, pero esta vez, además del té con miel, llamó al médico. Este le dijo que no era nada, pero le recetó Tabcin día y noche y Sanigrip con efedrinaComo le dio taquicardia le agregó atenolol y un antibiótico, Amoxicilina de 1 gr. cada 12 horas por 10 días. Le salieron hongos y herpes y le indicacon Fluconol con Zovirax.

Para colmo, mi tío se puso a leer los prospectos de todos los medicamentos que tomaba y así se entero de las contraindicaciones, las advertencias, las precauciones, las reacciones adversas, los efectos colaterales y las interacciones médicas. Lo que leía eran cosas terribles. No sólo se podía morir, sino que además podía tener arritmias ventriculares, sangrado anormal, náuseas, hipertensión, insuficiencia renal, parálisis, cólicos abdominales, alteraciones del estado mental y otro montón de cosas espantosas.

Asustadísimo, llamó al médico, quien al verlo le dijo que no tenía que hacer caso de esas cosas porque los laboratorios las ponían por poner.

-Tranquilo,  no se excite, le dijo el médico mientras le hacía una nueva receta con Rivotril con un antidepresivo, Sertralina de 100 mg. Y como le dolían las articulaciones le dieron Diclofenaco.


En ese tiempo, cada vez que mi tío cobraba la jubilación, iba a la farmacia donde ya lo habían nombrado cliente VIPEsto lo hacía poner muy mal, razón por la cual el médico le recetaba nuevos e ingeniosos medicamentos. Llegó un momento en que al pobre de mi tío las horas del día no le alcanzaban para tomar todas las pastillas, por lo cual ya no dormía, pese a las cápsulas para el insomnio que le habían recetado. 


Tan mal se había puesto que un día, haciéndole caso a los prospectos de los remedios, se murió. Al entierro fueron todos, pero el que más lloraba era el farmacéutico.
Aún hoy, mi tía afirma que menos mal que lo mandó al medico a tiempo, porque si no, seguro que se hubiese muerto antes.
Ah,  si no hubiera tomado nada y hubiese seguido con su régimen sano con pollo sin piel, pavo, lentejas, aceite de oliva, frutas, verduras de todos colores, poca sal y nada de azúcar (stevia o sucralosa, no aspartame, y con una copita de vino tinto cabernet sauvignon y caminando 6 mil pasos diarios estaría vivido y coleando.

viernes, 28 de junio de 2013

Pocas R y muchas S


El doctor Juan Hitzig es autor del libro "Cincuenta y tantos, Cuerpo y Mente en forma aunque el tiempo siga pasando". En la página de Gerontología de la Universidad Maimónides (Buenos Aires, Argentina) se lee:

No hay duda de que el ser humano vive cada vez más. ¿Cómo hacer para que esta longevidad no sea una acumulación de dolencias y enfermedades, sino una etapa vital, plena de experiencias y desarrollo personal?Las ideas centrales de este libro se basan en investigaciones que demuestran que alrededor de los cincuenta años se encuentra el Punto de Inflexión Biológica que define en qué forma envejeceremos. Profesor de la Universidad Maimónides y reconocido gerontólogo dedicado a estudiar las causas de la longevidad saludable, el Dr. Hitzig sostiene con humor que:

"El cerebro es un músculo fácil de engañar: Si sonríes, cree que estás contento y te hace sentir mejor".

Explica que el pensamiento es un evento energético que transcurre en una realidad intangible pero que rápidamente se transforma en emoción (del griego emotion, movimiento), un movimiento de neuroquímica y hormonas que cuando es negativo hace colapsar a  nuestro organismo físico en forma de malestar, enfermedades o incluso de muerte. Con los años, el Dr. Hitzig ha desarrollado un alfabeto emocional que conviene memorizar:

Las conductas con R: Resentimiento, Rabia, Reproche, Rencor, Rechazo, Resistencia, Represión... son generadoras de cortisol, una potente hormona del estrés, cuya presencia prolongada en sangre es letal para las células arteriales ya que aumenta el riesgo de adquirir enfermedades cerebro-cardio-vasculares. 

Las conductas R generan actitudes D: Depresión,. Desánimo, Desesperación, Desolación... 

En cambio, las conductas con S: Serenidad, Silencio, Sabidruría, Sueño, Sexo, Sonrisa, Sociabilidad, Seducción... son motorizadoras de serotonina, una hormona generadora de tranquilidad  que mejora la calidad de vida, aleja la enfermedad y retarda la aceleración del envejecimiento celular.

Las conductas S general actitudes A: Ánimo, Aprecio, Amor, Amistad, Acercamiento...

Así nos enteramos de que lo que siempre se llamó "hacerse mala sangre" no es más que un exceso de cortisol y una falta de serotinina en la sangre. 

Alguna reflexiones más del Dr. Hitzig:

Presta atención a tus pensamientos pues se harán palabras.
Presta atención a tus palabras pues se harán actitudes.
Presta atención a tus actitudes porque se harán conductas.
Presta atención a tus conductas porque se harán carácter.
Presta atención a tu carácter porque se hará biología.

Hace muchos años, Rabindranath  Tagore decía: "Si tiene remedio, ¿de qué te quejas. Si no tiene remedio, ¿de qué te quejas?".  Podría servirnos para dejar las quejas y los pensamientos negativos de lado y buscar en cada situación el aspecto positivo, ya que hasta la peor de ellas lo tiene. De esa forma nos inundaría la serotonina con todas sus eses, la sonrisa se nos grabaría en las mejillas y todo ello nos ayudaría a vivir mejor ese montón de años que la ciencia nos ha agregado. Porque el Dr. Hitzig ha comprobado con sus investigaciones que quienes envejecen bien son las personas Activas, Sociables y Sonrientes; no las rezongonas, malhumoradas y avinagradas, que nadie quiere tener cerca.

Finalmente, todo es cuestión de actitud.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Gracias a la Vida

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me dio dos luceros que, cuando los abro,
perfecto distingo lo negro del blanco,
y en el alto cielo su fondo estrellado,
y en las multitudes el hombre que yo amo.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado el oído que, en todo su ancho,
graba noche y día grillos y canarios,
martillos, turbinas, ladridos, chubascos,
y la voz tan tierna de mi bien amado.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado el sonido y el abecedario,
con él las palabras que pienso y declaro:
madre, amigo, hermano, y luz alumbrando
la ruta del alma del que estoy amando.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado la marcha de mis pies cansados;
con ellos anduve ciudades y charcos,
playas y desiertos, montañas y llanos,
y la casa tuya, tu calle y tu patio.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me dio el corazón que agita su marco
cuando miro el fruto del cerebro humano,
cuando miro el bueno tan lejos del malo,
cuando miro el fondo de tus ojos claros.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto.
Así yo distingo dicha de quebranto,
los dos materiales que forman mi canto
y el canto de ustedes que es el mismo canto,
y el canto de todos, que es mi propio canto.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
(Violeta Parra)

He tenido la oportunidad de asistir a la presentación de fin de curso de los estudiantes del Colegio de La Purísima de Zaragoza, especializado en la educación de niños con problemas de audición. Justo en Navidad recibo este regalo de la Vida y me llenó de emoción. Pocas veces, poquísimas, nos ponemos frente a frente con las facilidades que tenemos: Escuchamos, vemos, olemos, tocamos, sentimos los sabores, podemos caminar, correr, bailar. Y hoy me encuentro con un grupo de niños y adolescentes con limitaciones (no sé si en realidad las tienen después de verlos actuar) que felizmente contaban con sus gestos y sus "palabras" un cuento de Navidad, cantaban y bailaban canciones del mundo Disney y disfrutaban viendo a sus padres y demás familiares aplaudiendo y tomándoles fotos y vìdeos.

También vi a un grupo de profesores cuya tarea no se puede pagar con un simple salario. Transpiraban vocación y pasión por su tarea, subidos en el escenario ubicando a sus alumnos, dirigiendo al mejor estilo de Whoopi Goldberg en Sister Act (Cambio de Hábito). Pensaba, mientras los miraba, en cuántas horas de trabajo y cuánta paciencia tienen que tener para lograr que estos pequeños y no tan pequeños humanos puedan comunicarse con la mayor normalidad posible.

Me emocioné escuchando sutiles mensajes sobre la discriminación, sobre la humanidad que debe buscarse y se encuentra en el interior de las personas; con los chicos más limitados físicamente, actuando en sus sillas de ruedas en primera fila del escenario; con los niños bailando (posiblemente sin escuchar la música), tocando instrumentos básicos, saludando a sus padres y felices por los aplausos (que quizás sólo veían) y por las fotografías que les tomaban.

Y medité, hasta las lágrimas, en aquellos que maldicen de la vida que les ha tocado vivir teniéndolo todo, que protestan porque no se compran un nuevo par de zapatos cuando hay tantos que no pueden caminar, que no saben sonreir cuando pueden hablar, ni escuchar el concierto del canto de los pájaros. Y me acordé también de aquellos orgullosos y valientes padres que ni siquiera se lo plantean matar (abortar) a su hijo porque, posiblemente, pueda tener una limitación física o mental.

Gracias a la Vida, que me ha dado tanto. Gracias a la Vida que ha dado a estas personas la oportunidad de unos padres amorosos y unos maestros dedicados a hacerles el mundo más amable. Y ojalá que no se me olvide que no debemos ser como los ídolos de barro: que tienen oidos pero no oyen, ojos y no ven... y no tienen corazón.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Los amortales

Parece que hay una nueva "raza" de humanos: Los amortales. Aquellos que viven de la misma manera toda su vida, haciendo las mismas cosas desde la adolescencia, sin importarles lo adecuado (¿qué es lo adecuado?) para su edad. Ignoran la certeza de la muerte y continúan detrás de sus aspiraciones vitales. Tengan la edad que tengan, siguen escalando montañas, catando vinos, tatuándose o perforándose la piel, disfrutando de nuevas tecnologías... Su idea es como la de Ikea: "Tengo derecho a mi fiesta".

Un amortal vive pensando y actuando como cuando era más joven. No estoy en desacuerdo con vivir la vida con intensidad, haciendo lo que te dé la gana, sin molestar a los demás. Lo que no  creo que sea sano es que alguien de sesenta años se comporte como si tuviera 19. Como ciertas personas, sobre todo del mundo de la farándula que siguen creyéndose, gracias al botox, a los ácidos inyectables paralizantes  de músculos, a mascarillas de oro o de barro -da igual- que aun tienen 25 y pretenden seguir representando papeles de jovencitas o de galanes protagonistas de telenovelas.  La edad es solo "una acumulación aritmética de días, semanas, meses y años, pero mantenerse joven es un estado mental. Y este no se nota en el vestuario, ni en la ausencia de arrugas, sino precisamente es algo más profundo, la psiquis.
Jeffry Life, 72 años

Y esa psiquis hace que Mick Jagger siga a los 68 años subido a un escenario y llenando estadios de fans de todas las edades. Pero lo que no concibo es vivir como avestruces, temiendo a la decadencia física y a la muerte, haciendo como si no existieran, atiborrándose de terapias hormonales antienvejecimiento, tintes para las canas y el doble de horas de gimnasio que a los 20, y seguir siendo talluditos peterpanes que, igual que todos, terminarán siendo cadáveres bonitos, pero cadáveres al fin y al cabo.

 Aceptar la vejez no es malo. Es apreciar la sabiduría que se acumula y sentirse cómodo con las arrugas. Lo peor es que los amortales se vuelven depresivos cuando se ven obligados a afrontar la realidad.

Tomado de XL Semanal