¡Oh Libertad que perfumas las montañas de mi tierra...!


El título de este post son las primeras palabras de la letra del himno antioqueño, que cada habitante de ese bello departamento colombiano canta con el alma en eventos deportivos, inauguraciones, festejos populares y demás celebraciones. Y viene a cuento por esta imagen que me ha enviado un amigo desde Medellín. El la comenta diciendo: "Mire pues, en la cima del Cerro Nutibara.  Somos un poquito menos fachos y un poquito más tolerantes".  



Medellín ha estado a la cabeza en muchos aspectos de la vida social, económica y política de Colombia. Ha vivido épocas dolorosísimas de violencia  y muchas de progreso. Es la ciudad de los contrastes. La de comunas diferenciadas por estratos socio-económicos, la de los paisajes urbanos y rurales más contradictorios, la de misa de 6 de la mañana y burdeles al mediodía, la que expulsaba a una pianista de la piscina de un club social por ser de piel negra y la que recibe a miles de inmigrantes  por sus calles. La que llora la muerte de sus hijos en manos de sicarios y alardea ante los turistas con edificios y tumbas de narcotraficantes. 

La ciudad que hizo sus primeras marchas un domingo cercano al día del Orgullo LGTB, con tres humildes carrozas y unos cuantos travestis ebrios, ante los sorprendidos y armarizados transeúntes de la ciclovía, es la misma que hoy iza la bandera arco iris en su cerro mas representativo, como una señal de la vigencia de aquel viejo slogan de un hotel que lleva su nombre: "Medellín es alegre y sorprendente, y queda alrededor del Nutibara".

Ojalá esta bandera no fuera una pose política sino una muestra de que allí también pueden convivir las personas, alejadas de radicalismos, cada una con sus preferencias políticas o sexuales; que se puede corregir un sistema plagado de prejuicios, para que no se señale a nadie por la forma en que viste, camina, se expresa o por la persona que ama. Quizás aun falten otros 50 años para que no tengamos que hablar de esto. Pero la bandera del arco iris es un símbolo de que las cosas cambian, lentamente, pero cambian, por la tolerancia y el respeto por los demás. Para que haya gente que se piense dos veces al hablar de "personas normales" o usar la homosexualidad como sinónimo de debilidad. 

Ames a quien ames...



https://shangay.com/2019/06/25/el-video-oficial-del-orgullo-lgtbi-de-madrid-ya-esta-aqui/

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