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domingo, 4 de enero de 2026

Una vida gratis total


En este año 2026 que acaba de empezar cualquier persona podrá disfrutar de una serie de bienes que le serán garantizados de forma gratuita. No tendrá que pagar nada por ese sol que cada mañana alumbrará la ventana anunciando un nuevo día cuya luz habrá tenido que recorrer unos 150 millones de kilómetros en ocho minutos solo para despertarle. De momento el aire de la atmósfera le saldrá gratis total, ya sea el que baja de la cumbre de una sierra nevada, o el que transporta la brisa en alta mar o el que llega del bosque perfumado por los álamos y las plantas silvestres. Realizar ejercicios de respiración, llenar los pulmones y llevar ese aire tan puro hasta las entrañas es un modo de espiritualidad, un auténtico regalo del que nadie le pedirá factura. 

También será totalmente gratuito contemplar las nubes tumbado en una hamaca. Se trata de un gran espectáculo si se tiene en cuenta que ninguna nube ha repetido exactamente su forma desde que el mundo existe. En las noches de verano tendido en la arena de la playa, al mirar el cielo estrellado, si uno es joven podrá soñar y si es viejo le bastará con recordar, dos placeres muy hondos sin coste alguno. El mar se hallará a su entera disposición y también el canto de los pájaros, el sonido de la lluvia en los cristales, el aroma de hierba mojada después del aguacero y todas las flores de primavera, la variedad de colores rojos y amarillos del otoño, la leña de encina que arde en invierno en la chimenea. 

Tal vez en el futuro, cuando se descubra toda la capacidad de energía vital que tiene el sol, la humanidad se alimentará de las propiedades de esa increíble bomba de hidrógeno y entonces podría cumplirse aquello de la Biblia: “Mirad las aves del cielo: no siembran, ni siegan, ni almacenan en graneros, y vuestro Padre celestial las alimenta. Fijaos en los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan ni hilan, y yo os digo que ni Salomón en toda su gloria pudo vestirse como uno de ellos”

Mejor, imposible. Feliz año nuevo.



Manuel Vicent, El País

miércoles, 4 de enero de 2023

¿Estás de estreno?

 NUEVO AÑO

Eduardo Galeano



Me gusta saludar por lo que empieza más que por lo que termina. Me gusta más la esperanza que la melancolía. Me gustan más los proyectos que los fracasos. Me gusta pensar que adelante hay más vida.

Lo decimos todos los años: diciembre no es un mes fácil.  Carreras, angustias, excesos, conflictos de lealtad, los que no están, los que están solos, los que están con alguien, pero mal, los que deben estar con quien no quieren estar. 

Y algunos, más sobrios, más frugales, que entendieron por dónde va la cosa: por no forzar lo que no sale, por no imponerse una felicidad que, en ocasiones, no se siente, por entender que no se juega el amor de las personas queridas porque no puedan levantar con vos la copa el 31 a las 12. 

Pensemos más bien en comienzos, en cuaderno nuevo, en ropa a estrenar, en sacarnos de encima lo que ya no sirve, lo que ocupa espacio inútil. 

El mundo cambia rápido, a veces tanto que no llegamos a comprenderlo. Pero es una buena oportunidad para ir cambiando junto con los demás. Para juntarnos a pensar, a hacer, sentir, dar, amar. Para rebelarnos contra lo injusto, para ser un poco más libres, para ganar más consideración por los demás, para respetar y ser más inclusivos, más solidarios, para abrir la cabeza y pensar distinto.  Mirá cuántas cosas podemos hacer juntos. El mundo está cambiando, sí. No te preguntes si es para mejor o no. No pasa por afuera, vos sos parte y serán los cambios de los que participes. Serán los amores y las relaciones  que quieras construir, los amigos que elijas, las causas en las que milites , los tiempos que decidas tomarte para vos. No camines rápido, no vas a aprovechar más el tiempo, al revés, se pasará sin que lo veas.  

Así que en estos días , cuando todos corran al supermercado y a los centros comerciales, andá al parque, caminá lento, mirá el cielo, escuchá los pájaros, observá a   los demás. Y dale la bienvenida a lo nuevo. Estás de estreno. Siempre.

martes, 3 de enero de 2023

Más que un feliz año, te deseo...

Pues no, esta vez no te voy a desear Feliz Navidad ni Feliz Año Nuevo. Eso ya lo hace todo el mundo, incluido yo.



Te deseo otras cosas:

Te deseo coraje para decir basta.

Te deseo que olvides  a quien se olvidó de ti.

Te deseo que puedas cerrar puertas y abrir ventanas.

Te deseo que no te conformes, que no te quedes con la culpa.

Te deseo que te atrevas.

Te deseo que te quieras.

Te deseo ojeras y risas.

Te deseo locura y magia.

También te deseo errores para aprender.

Te deseo viento para dejarte llevar.

Te deseo chispas en la mirada, colores para los días grises, paraguas y refugio para las tormentas, lluvia para calarte y sol para calentarte.

Te deseo abrazos de los que duran toda la vida, cuando cierras los ojos y los recuerdas.

Te deseo viajes, muchos viajes, porque son hacedores de nuevos recuerdos.

Te deseo huracanes de emociones, que te hagan sentir que te elevas de tu cuerpo.

Te deseo que te quieran sin que te necesiten ni posean.

Te deseo que ames también en la distancia.

Te deseo una y mil nuevas canciones favoritas y nuevas fechas que hagan sonreír.

Te deseo besos bonitos, brindis con los labios.

Te deseo ganas de salir adelante.

Y tiempo..., mucho tiempo para disfrutar de tu vida.


Joaquín Sabina

lunes, 3 de diciembre de 2018

Mensaje navideño IKEA 2018

¿Y si apagaras el móvil? ¿Y si desconectaras la tablet? ¿Y si escucharas más los gritos silenciosos de los solitarios? ¿Y si te interesaras por las historias de tu padre o de tu abuelo, aunque te las haya contado mil veces? ¿Y si contaras tus cosas a los de casa? ¿Y si recordaras que tienes dos oídos y solo una boca? ¿Y si miraras al frente, a las personas, y no a las pantallas? ¿Y si...?

viernes, 29 de diciembre de 2017

Nada de feliz y maravilloso año nuevo

Mirta Medici, una psicóloga argentina, escribió estas palabras en su Facebook hace un año, el 31 de diciembre del 2016. Hoy dan la vuelta al mundo, de WhatsApp en WhatsApp, y son tan valiosas que me tomo la libertad de divulgarlas por aquí porque esta psicóloga, que vive en Las Rosas, en la provincia de Santa Fe (Argentina), es inspiradora para quienes piensan (pensamos) en definir metas del año que está por comenzar.

Pensar en que todo sea maravilloso “es utópico”, dice ella. Pero para llegar a interiorizar su mensaje es necesario sentarse, o acostarse,  o quedarse a solas un rato para hablar con uno mismo y decirse las cuatro verdades, necesarias para ser mejor persona en el 2018 y en el resto de vida. Hay que tener claro que sólo podemos ser mejores seres humanos si estamos relativamente bien a nivel personal. Solo podemos dar amor verdadero, si nos amamos a nosotros mismos.


No te deseo un año maravilloso donde todo sea bueno. Ese es un pensamiento mágico, infantil, utópico.

Te deseo que te animes a mirarte, y que te ames como eres.

Que tengas el suficiente amor propio para pelear muchas batallas, y la humildad para saber que hay batallas imposibles de ganar, por las que no vale la pena luchar.

Te deseo que puedas aceptar que hay realidades que son inmodificables, y que hay otras, que si corres del lugar de la queja, podrás cambiar.

Que no te permitas los “no puedo” y que reconozcas los “no quiero”.

Te deseo que escuches tu verdad, y que la digas, con plena conciencia de que es sólo tu verdad, no la del otro.

Que te expongas a lo que temes, porque es la única manera de vencer el miedo.

Que aprendas a tolerar las “manchas negras” del otro, porque también tienes las tuyas, y eso anula la posibilidad de reclamo.

Que no te condenes por equivocarte; no eres todopoderoso.

Que crezcas, hasta donde y cuando quieras.

No te deseo que el 2018 te traiga felicidad. Te deseo que logres ser feliz, sea cual sea la realidad que te toque vivir”

Que la felicidad sea el camino, no la meta.

Feliz vida y un mejor camino.

martes, 19 de diciembre de 2017

¡Tócate los huevos!

El 99% de los hombres que se tratan el Cáncer Testicular a tiempo, se curan completamente. El 99.999999% de los hombres se rascan los testículos y no aprovechan para hacerse el autoexamen testicular.
Sigue rascándotelas, pero ahora hazlo por tu salud. Únete este 1 de enero al #RascatestDay, Día Mundial del autoexamen testicular.

Comparte este video para que todos los hombres tengan una buena excusa para rascárselas. Rascatest, el placer de no tener cáncer.


Liga Colombiana Contra el Cáncer


jueves, 23 de noviembre de 2017

Carta a la madre por Navidades, desde el extranjero.

El siguiente texto es de una venezolana emigrante. Desconozco su nombre o cualquier otro dato suyo. Es una vivencia común a muchos que salieron de su país de origen en busca de mejores opciones de vida. Actual. Emotivo. Ajustado a muchos, venezolanos, colombianos, nicaragüenses...Y me sacó llanto y sollozos a raudales, pero no suficientes para tantas ausencias.

Mamá: Si las ganas de verte fuesen la moneda con la que pudiese pagar un viaje a mi país, hoy estuviese a tu lado, créeme. Pero estos son tiempos duros. Salí de Venezuela en busca de un mejor futuro para mí, para ti, para todos los que amo pero, aunque aquí vislumbro la esperanza que perdí en mi tierra, el camino es áspero, especialmente en estas fechas.Te extraño.  

En una nación en la que me señalan de robarles el trabajo a sus ciudadanos, en la cual a veces temo hablar y que se note mi acento, en la cual mi vida depende de los “permisos para…” y no tengo ningún “derecho a…”, me siento flotando, como si yo fuese un avión planeando en el cielo en espera por un permiso para aterrizar que no llega, aún cuando estoy cargada de toneladas de ganas de trabajar. Todos los espacios en este país están ocupados y extraño pertenecer; extraño mi hogar, y mi hogar eres tú.

Cuando te vas a otro país no sólo dejas lo que te ha pertenecido durante toda la vida, también dejas atrás todos los hábitos, los olores, las texturas, las voces que te han hecho la persona que eres. Por eso, por mucho que intenté, no me cupo en la maleta el olor que deja tu cabello ceniza en la almohada, y tres veces al día me doy cuenta de que la medida perfecta de sal y pimienta está entre las yemas de tus dedos, onduladas por las arrugas. El olor a mango maduro me evapora y me transporta de golpe a nuestro patio. 

Cuando llego a una casa en la que no me espera nadie, extraño el sonido lejano del televisor aireando tus novelas, señalándole a Dios a toda hora que no se olvide de nosotros: mi país lo necesita. Esos pequeños detalles me arrugan el alma…Mamá, cuando algo ha ido mal, me pregunto si todo no hubiese estado mejor si tú me hubieses lanzado esa mañana la dulce señal de la cruz que derramabas sobre mí todos los días desde el marco de la puerta. “Vaya con Dios, hija…”, decías. Y yo voy con Dios, mamá, pero también me hace falta ir contigo…Todos los días duelen, pero navidad duele aún más. 

Cuando te llamo, trato de que no se note demasiado lo mucho que los extraño. Anhelo escuchar a través del teléfono el tintineo de las bambalinas, y qué no diera por vivir la premura de todos en la casa por estar listos antes de las doce. Intento incansablemente experimentar a través de las fotos el contrastante sabor de la aceituna y la pasita en el pan de jamón, e imaginar que abro la nevera y la encuentro repleta de los tupperwares de los vecinos, llenos de arroz con leche y majarete. Mirando la pantalla del celular como un portal hacia mi país, hacia mi gente, rezo por que tu voz traspase la pantalla y me haga sentir que estoy allí, contigo, meneando el guiso de las hallacas, cambiando las bombillas de las luces de navidad que prenden hasta la mitad, y viendo el cielo cruzarse de estrellas fugaces que explotan y se revientan en colores cuando llega la medianoche en Venezuela.

Trato de ser fuerte porque más fuerte eres tú cuando te das cuenta de que por pura costumbre serviste un plato más y yo no estoy. Yo no llego. Más fuerte eres tú, mamá, cuando me prefieres lejos, aunque te duela. Me dices que tenga fuerzas, que esto es por mi futuro…pero, ¿y mi presente?, ¿y el abrazo que me perdí?, ¿no lo puedes envolver en papel periódico y enviarlo hasta aquí?, ¿no pueden aparecer aquí, todos, aunque sea sólo por un momento?.¿Cómo hago para que la llamada del 31 me haga sentir en casa, me acorte la distancia, me haga escuchar las gaitas de fondo, los cohetes del vecino, el bullicio de la gente?, ¿cuánta distancia debo recorrer arrastrando una maleta a las doce de la noche, para que se me cumpla el deseo de poder trasladar a mi gente, a mi hogar, hasta aquí?. Créeme, mamá, le daría la vuelta entera a este país arrastrando esa maleta si eso fuese posible…Pero éste es el destino que me tocó vivir. La época que nos tocó atestiguar. La circunstancia que a millones de venezolanos nos tocó superar. 

Si todos los venezolanos que estamos hoy fuera de nuestro país pudiésemos volver para comenzar el 2018 en nuestros hogares, estoy segura que el Cruz-Diez de Maiquetía se abarrotaría de más gente feliz que el Times Square de NY cuando desciende la bola de cristal y toca darse el beso de medianoche. Y, aunque claramente hay culpables, ya no hay alivio en señalarlos. No sirve de nada: sus rostros se hunden y se pierden en el dolor mayor que le han causado a millones de venezolanos. Y sé que, para los que no estamos allá, extrañar es un precio bajo… Perder, enterrar, ver morir en la cama de un hospital a alguien que amas, sí que es un precio alto…hasta lo indecible. 

Y con eso en mente intento decirme a mí misma que he perdido poco, que soy una de las afortunadas…pero, aún así, duele. Las madres siempre hablan de lo valioso que es presenciar los primeros años de vida de sus hijos, porque ellos hacen por primera vez todo. Como hija, tiemblo de miedo pidiéndole a Dios que, por ir en busca de un futuro mejor, yo no me esté perdiendo de disfrutar tus últimos años, tus últimas navidades, mamá. Es un pensamiento horrible, lo sé, pero en mi soledad toma fuerza. Sólo le pido a Dios y a la Chinita que me acompañen. Que Dios te haga fuerte, que me haga fuerte…que éste sea un mejor año para todos y que, aunque esté muy lejos, a las doce de la noche cuando suenen las campanas y mires al cielo, pienses en mí. Yo haré lo mismo, mamá. Cerraré los ojos y de golpe estaré frente a ti, correré a tus brazos para llenarte de besos y gritarte “Feliz Año, Mami. ¿Ya te he dicho que te amo?”.

domingo, 8 de enero de 2017

Estas fiestas tan señaladas

7 de enero. Ya se fueron los Magos de Oriente, el Niño Dios, Papá Noel, Santa Claus, los renos, los elfos, los ayudantes. Disminuyen las carreras de centro comercial en centro comercial, de supermercado en supermercado, haciendo compras compulsivas e innecesarias, aparentadoras y "por obligación". Ya guardamos, en cajas de cartón y en el fondo del trastero, el árbol, las figuritas, las coronas, ... hasta diciembre próximo. Y parece que con ellos, guardamos los deseos de Paz y de Amor, Concordia y Fraternidad.  

Volvemos a nuestras vidas cotidianas, con sus afanes rutinarios, olvidando qué celebrábamos (si es que recordábamos eso que nos enseñaron de niños). Navidad... época de "Re-nacer", y sólo estábamos fingiendo que somos muy familiares, que cuñados, primos, tíos y tías, suegros y consuegros, se quieren, cuando en realidad se soportan y se aguantan en opíparas cenas y comidas, en una celebración de apariencias y derroches. Tras ellas, las críticas, los comentarios, los juicios... mientras afuera hay gente que pasa hambre, frío, y hay humanos pidiendo la poca limosna de mirarlos cuando pasamos con paquetes llenos de regalos. 

No sé qué sería mejor. Si ese mes en que la gente parece -sólo parece- más solidaria (quizás para acallar un poco la conciencia) aunque algo hace, al menos con sus Feliz Navidad, Feliz Año; o que cada uno vuelva a ser como es, para saber a qué atenerse. 

Pero sí quisiera que no todos los deseos se cumplan (me refiero a los falsos buenos deseos), y que seamos solidarios todo el año con los que menos tienen y más necesitan, que cada uno haga, cada día, en diciembre o en agosto, lo que su corazón le mande, lo que su forma de vivir y de sentir le indique, sin verse obligado por otros, por la sociedad, por la costumbre; que celebremos, si queremos y creemos, con quienes más nos plazca, con los que son en sí mismos un aguinaldo; que compartamos, que seamos sinceros, que aprendamos por qué estas fechas son "tan señaladas" y no un mero lugar común. 

¡Feliz Vida!




domingo, 1 de enero de 2017

El mejor mensaje de Nochevieja

Nochevieja. En el mundo de los memes, de los mensajes de whatsapp, de los gifs, de los chistes virales, de los teléfonos móviles atascados en medio de las cenas familiares (y las no tanto), llega un mensaje único, especial, personal, profundo y sabio. El mensaje esperado de un amigo, que siempre habla y siente desde el alma, un mensaje que quiero compartir, porque habla de la belleza de su alma y de su humanidad. Gracias David. ¡Quién pudiera sentir como tú!



Hoy  es una noche especial para todos nosotros, porque se termina un ciclo y se comienza uno nuevo. Para terminar el ciclo, dar gracias, ser conscientes de las lecciones y de lo aprendido, de lo que nos dejaron las dificultades y también de los que nos dejó la felicidad, la alegría y los momentos agradables;  es agradecerlo todo, tanto lo bueno como  lo malo: de lo bueno porque disfrutamos, y de lo que no fue bueno o de lo que fue malo porque de eso pudimos aprender. Y del tamaño de las enseñanzas que pudimos aprender es la prosperidad que viene para el 2017. 

Mi deseo para todos ustedes es que el año entrante sea un año donde las lecciones que aprendimos en el 2016 nos permitan disfrutar de toda la abundancia, de toda la prosperidad y el bienestar que el Universo tiene guardado para nosotros. 

Un abrazo para todos ustedes. Otra vez les reitero mi agradecimiento por compartir conmigo este camino que estamos recorriendo en esta vida. Felicidad para ustedes, para sus familias, fortaleza en las dificultades para este 2017, sabiduría para saber tomar la mejores decisiones para cada uno, fuerza para poder cambiar lo que haya que cambiar, para poder rechazar lo que haya que rechazar, y mucha voluntad para salir adelante, para asumir los retos, para con mucha disciplina, con mucha constancia, y mucha perseverancia seguir adelante con mucha conciencia el camino de la vida. 

Un feliz año nuevo y un abrazo desde mi alma.


domingo, 3 de enero de 2016

Declaración de deseos para 2016


Debemos  erradicar del alma todo miedo y terror que el futuro nos pueda traer.

Debemos adquirir serenidad en todos los sentimientos y emociones con respecto al futuro.

Debemos mirar con absoluta ecuanimidad todo lo que pueda venir.

Debemos pensar solamente que todo lo que venga nos será dado por una dirección mundial llena de sabiduría.

Esto es parte de lo que debemos aprender en esta tierra, saber vivir con pura confianza, sin ninguna inseguridad en la existencia, y confianza en la ayuda siempre presente del mundo espiritual.

En verdad nada tendrá valor si el coraje nos falta. Debemos disciplinar nuestra voluntad y buscar el despertar interior todas las mañana y todas las noches.

Este es mi regalo para ti y tu familia, para que os acompañe en el 2016 la Confianza y el Coraje para hacer realidad la Abundancia y Bienestar que Dios os otorgará.

(Por: David Santiago Tamayo)

martes, 29 de diciembre de 2015

Feliz Año Nuevo... desde el tren de la vida

La vida es como un viaje en un tren, con sus estaciones, sus cambios de vías, sus accidentes. Al nacer nos subimos al tren y nos encontramos con nuestros padres y creemos que siempre viajarán a nuestro lado, pero en alguna estación ellos se bajarán dejándonos solos en el viaje. De la misma forma se subirán otras personas que serán significativas: nuestros hermanos, amigos, hijos, y hasta el Amor de nuestra vida. Muchos bajarán y dejarán un vacío permanente. Otros pasan tan desapercibidos que ni nos damos cuenta que desocuparon sus asientos.
Este viaje estará lleno de alegrías, tristezas, fantasías, esperas y despedidas. El éxito consiste en tener buena relación con todos los pasajeros, en dar lo mejor de nosotros. El gran misterio para todos es que no sabemos en cuál estación nos bajaremos. Por eso, debemos vivir de la mejor manera, amar, perdonar, ofrecer lo mejor de nosotros. Así, cuando llegue el momento de desembarcar y quede nuestro asiento vacío, dejemos bonitos recuerdos a los que continúan viajando en el tren de la vida.
Te deseo que el viaje en tu tren para el año que viene sea mejor cada día, cosechando éxitos y dando mucho Amor. Ah, y te doy las gracias por ser uno de los pasajeros de mi tren. ¡Feliz Año Nuevo 2016!
(Recibido y difundido por WhatsApp)

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Balance de fin de año

Mi percepción, a medida que envejezco, es que no hay años malos. Hay años de fuertes aprendizajes y otros que son como un recreo, pero malos no son.

Creo firmemente que la forma en que se debería evaluar un año tendría que ver con cuánto fuimos capaces de amar, de perdonar, de reír, de aprender cosas nuevas, de haber desafiado nuestros egos y nuestros apegos. Por eso, no deberíamos tenerle miedo al sufrimiento y al temido fracaso, porque ambos son sólo instancias del aprendizaje. Nos cuesta mucho entender que la vida y el cómo vivirla depende de nosotros; el cómo enganchamos con las cosas que no queremos depende del cultivo de la voluntad. Si no me gusta la vida que tengo, deberé desarrollar las estrategias para cambiarla, pero está en mi voluntad el poder hacerlo. Ser feliz es una decisión, no nos olvidemos de eso.

Entonces, con esos criterios me preguntaba qué tenía que hacer yo para poder construir un buen año, porque todo estamos en el camino de aprender todos los días a ser mejores y de entender que a esta vida vinimos a tres cosas: A aprender a amar, a dejar huella y  a ser felices.

En esas tres cosas deberíamos trabajar todos los días. El tema es cómo. Y creo que hay tres factores que ayudan en estos puntos:

Aprender a amar la responsabilidad como una instancia de crecimiento. El trabajo, sea remunerado o no, dignifica el alma y el espíritu y nos hace bien en nuestra salud mental. Ahora, el significado del cansancio es visto como algo negativo de cual debemos deshacernos y no como el privilegio de estas cansados porque eso significa que estamos entregando lo mejor de nosotros. A esta tierra vinimos a cansarnos...


Valorar la libertad como una forma de vencerme a mi mismo y entender que ser libre no es hacer lo que yo quiero. Quizás deberíamos ejercer nuestra libertad haciendo lo que debemos con placer y decir que estamos felizmente agotados y así poder amar más y mejor.



El tercer y último punto a cultivar es el desarrollo de la fuerza de voluntad, ese maravilloso talento de poder esperar, de postergar gratificaciones inmediatas en pos de cosas mejores:


Darnos cariño y tratarnos bien como país y como familia, saludarnos en los ascensores, saludar a los guardias, a los chóferes de los buses, sonreír por lo menos una o varias veces al día. Querernos. Crear calidez dentro de nuestras casas, hogares, y para eso tiene que haber olor a comida, cojines aplastados y hasta manchados, cierto desorden que acuse que ahí hay vida. Nuestras casas independientes de los recursos se están volviendo demasiado perfectas que parece que nadie puede vivir dentro. Tratemos de crecer en lo espiritual, cualquiera sea la visión de ello. La trascendencia y el darle sentido a lo que hacemos tiene que ver con la inteligencia espiritual. Tratemos de dosificar la tecnología y demos paso a la conversación, a los juegos antiguos, a los encuentros familiares, a los encuentros con amigos, dentro de casa. Valoremos la intimidad, el calor y el amor dentro es nuestras familias. Si logramos trabajar en estos puntos y yo me comprometo a intentarlo, habremos decretado ser felices, lo cual no nos exime de los problemas, pero nos hace entender que la única diferencia entre ser feliz o no, no tiene que ver con los problemas que tengamos sino con la ACTITUD con la cual enfrentamos los que nos toca. Dicen que las alegrías, cuando se comparten, se agrandan. Y que, en cambio, con las penas pasa al revés: Se achican. Tal vez lo que sucede, es que al compartir, lo que se dilata es el corazón. Y un corazón dilatado está mejor capacitado para gozar de las alegrías y mejor defendido para que las penas no nos lastimen por dentro.



monje benedictino.

martes, 31 de diciembre de 2013

El tren de la vida


La vida es como un viaje en tren, con sus estaciones, sus cambios de vías, sus accidentes. Al nacer nos subimos al tren y nos encontramos con nuestros padres y creemos que siempre viajarán a nuestro lado, pero en alguna estación ellos se bajarán dejándonos solos en el viaje. También se subirán otras personas que serán significativas: nuestros hermanos, amigos, hijos y hasta el Amor de nuestra vida. Muchos bajarán y dejarán un vacío permanente; otros pasarán desapercibidos y ni nos daremos cuenta de que desocuparon sus asientos. 

Este viaje estará lleno de alegrías, tristezas, fantasías, esperas y despedidas. El éxito consiste en tener una buena relación con todos los pasajeros, en dar lo mejor de nosotros. El gran misterio para todos es que no sabemos en cuál estación nos bajaremos. Por eso debemos vivir de la mejor manera: Amar, Perdonar, ofrecer lo mejor de nosotros. Así, cuando llegue el momento de desembarcar y quede nuestro asiento vacío, dejemos bonitos recuerdos a los que continúan viajando en el tren de la vida.

Te deseo que el viaje en tu tren para el año que viene sea mejor cada día, cosechando éxitos y dando mucho Amor. Ah, y te doy las gracias por ser uno de los pasajeros de mi tren. ¡Feliz Año Nuevo!

Recibido por WhatsApp.

lunes, 30 de diciembre de 2013

Balance de fin de año: Orden de rompimiento de amistad


Foto: Merlín Púrpura
Señor......................: 

De acuerdo con el balance de liquidación de amistades que cada fin de año realizo, -balance que se rige por rigurosas constataciones-, le comunico que usted ha engrosado la lista del mismo. Por tanto, desde el momento en que expido este documento queda usted desvinculado, en forma definitiva, de todos mis afectos.

Sin más,

Orden de rompimiento de amistad,
dirigida a Nicolás Guillén, 
en su libro Necesidad de Libertad.