miércoles, 25 de marzo de 2026

Refugio Antiaéreo


Manuel Vicent. 

El País, 22 de marzo, 20026


El primer recuerdo que guardo de mi llegada a este mundo es el del sonido denso y profundo de un bombardeo, unido al de una plegaria que salía de la oscuridad de aquel refugio antiaéreo implorando piedad al Dios de los Ejércitos. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, líbranos, Señor, de todo mal, rezaba una voz dolorida de mujer. Era hacia el final de la Guerra Civil. Tenía yo poco más de dos años e imagino que en algún bulbo del cerebro esos sonidos de las bombas y las plegarias quedaron para siempre unidos con el rumor del oleaje del mar y del sol radiante de una incipiente primavera, sensaciones que llevo siempre aparejadas. Puede que este hecho haya dañado mi subconsciente, de forma que ahora cuando contemplo las imágenes de tanta crueldad y miseria en los telediarios me parece todo tan natural como inexorable. 

Desde entonces pienso que van siempre unidos la muerte y la vida, el bien y el mal, la naturaleza y la historia, el heroísmo y la villanía, los hombres matándose y los pájaros cantando, los niños muriendo y las flores perfumando el aire, las ratas felices saliendo de las alcantarillas a tomar el sol entre los escombros y la brisa moviendo los álamos, el mundo a punto de partirse en cuatro pedazos y los amantes besándose, la gente llenando los bares y los profetas son saber nada del mañana. 

Pero en medio de tanta confusión nadie ha podido impedir que llegara la primavera a este hemisferio donde un ser diabólico de orejas puntiagudas ha enamorado al errático amo del imperio que se divierte soltando hierros por todas partes. Se equivoca quien piense que hasta aquí nunca llegarán los misiles; de hecho, aunque caigan muy lejos, los misiles estallan en el cerebro de cada ciudadano con esa carga de odio y miedo que destruye los pilares en que se sustentaban los viejos ideales y certezas, de modo que si alguien quiere estar a salvo deberá buscarse su propio refugio antiaéreo. Por mi parte me voy a refugiar bajo la primavera recién llegada. 

martes, 24 de marzo de 2026

No se te rompió el WhatsApp

Descubrí a este filósofo-poeta por casualidad. Y es para no parar de ver sus cortas reflexiones sobre la vida, pero lo mejor es verlas racionadas, para meditar, pensar y actuar. Para la muestra este excelente comentario sobre el moderno y esclavizante WhatsApp. Puedes encontrarlo en Instagram (no tengo) y en Youtube. ¡Recomendado!

martes, 17 de marzo de 2026

Cartas sobre la vida

 

"La vida, con el paso de los años, te enseña qué es realmente importante: tenerte a ti mismo y rodearte de personas que te quieran, te valoren y te respeten. Porque de nada sirve la riqueza si no tienes con quién compartirla. Tenerse a uno mismo significa mantener los pies sobre la tierra; estar orgulloso de tus logros, ya sean grandes o pequeños; no compararte con nadie y sentir satisfacción cada vez que te miras al espejo. Significa ser dueño de tus propias decisiones y no dejar espacio a influencias que te alejen de quien realmente eres. En cuanto a las personas, lo verdaderamente valioso es tener cerca a quienes se alegran de tus logros; a quienes son felices al ver tu felicidad y la sienten como si fuera propia. Porque en la vida no todo amigo es amigo, ni toda familia es familia. Tener a esas pocas personas que sabes que lo darían todo por ti es una bendición. Saber que, pase lo que pase, nunca caminarás solo; que alguien estará contigo en la tristeza, en las caídas y en la enfermedad. Eso es lo realmente importante: el verdadero lujo de la vida. No todo lo superficial, que, tantas veces, nos aleja de la verdadera esencia del ser humano."


Ikeli O´Farrell, el escritor.