martes, 17 de marzo de 2026

Cartas sobre la vida

 

"La vida, con el paso de los años, te enseña qué es realmente importante: tenerte a ti mismo y rodearte de personas que te quieran, te valoren y te respeten. Porque de nada sirve la riqueza si no tienes con quién compartirla. Tenerse a uno mismo significa mantener los pies sobre la tierra; estar orgulloso de tus logros, ya sean grandes o pequeños; no compararte con nadie y sentir satisfacción cada vez que te miras al espejo. Significa ser dueño de tus propias decisiones y no dejar espacio a influencias que te alejen de quien realmente eres. En cuanto a las personas, lo verdaderamente valioso es tener cerca a quienes se alegran de tus logros; a quienes son felices al ver tu felicidad y la sienten como si fuera propia. Porque en la vida no todo amigo es amigo, ni toda familia es familia. Tener a esas pocas personas que sabes que lo darían todo por ti es una bendición. Saber que, pase lo que pase, nunca caminarás solo; que alguien estará contigo en la tristeza, en las caídas y en la enfermedad. Eso es lo realmente importante: el verdadero lujo de la vida. No todo lo superficial, que, tantas veces, nos aleja de la verdadera esencia del ser humano."


Ikeli O´Farrell, el escritor.

lunes, 2 de marzo de 2026

Help!

 

Los amigos son la familia que uno escoge. 

Entrañable anuncio de la compañía de seguros Santalucía, realizado por la agencia Oriol Villar. No siempre la publicidad ofrece productos o servicios, también alguna que otra vez se apunta a los sentimientos, las emociones y las buenas acciones.

«Help!» narra la historia de amistad entre Alfonso y Manuel. La campaña pone el foco en un valor universal: la ayuda mutua. No como promesa publicitaria, sino como comportamiento humano cotidiano. Según Laia Prunera, directora de Marketing de Santalucía: «La campaña nace con el objetivo de recordar que, incluso en un mundo cada vez más acelerado, la necesidad de estar ahí los unos para los otros permanece inalterable.» 



lunes, 16 de febrero de 2026

Un poco de felicidad


Manuel Vicent

El País, España


La primera regla para ser feliz consiste en no desear  ser el primero en nada.

A esta edad todavía aspiro a conseguir ciertas cosas, que a mi juicio se parecen mucho a la felicidad; por ejemplo, que me siga sentando bien lo que como cada día, que mi fisiología funcione correctamente en el cuarto de baño y aprovechando que estoy allí mirarme al espejo sin despreciarme; dormir con la seguridad de que mañana ningún acreedor llamará al timbre de mi puerta; llenar los insomnios con mis aventuras de niño o de chaval como aquella vez que en la escuela gané el primer premio en un concurso de cazadores de moscas al vuelo por lo que recibí los primeros aplausos de mi vida que todavía resuenan en mis oídos; también intento alcanzar un momento de felicidad cuando, despierto al amanecer, alargo la pierna hacia ese lado fresco de la cama y luego cambio el dial de la radio, dejo que la actualidad se vaya por el sumidero de la historia y que una sonata de Scarlatti me permita seguir soñando.

A estas alturas todavía aspiro a ponerme los calcetines sin gemir, a levantarme del sillón de golpe sin tener que acompañarlo con una blasfemia o una jaculatoria. He leído en alguna parte que un caballo muy sano vive más o menos alrededor de 30 años y que la vida de una persona longeva se compone de los tres caballos que uno lleva dentro; con el primero se va al galope, con el segundo se avanza al trote, con el tercero, que es mi caso, uno camina al paso. La primera regla de la felicidad consiste en no desear ser el primero en nada. Tarde o temprano con pasos cortos todo el mundo llega a su propia meta, pero hay que mirar dónde pones los pies para no pisar ningún charco.

La felicidad es un ideal de la imaginación”, dice Kant. Desde los presocráticos todos los filósofos y moralistas han tratado de dar respuesta a esta aspiración humana de ser feliz. A mi juicio, Schopenhauer ha dado tajantemente en el clavo. Dijo: “La felicidad consiste en no tener envidia”. Que ese vicio cruel e implacable no me ataque es la plegaria que elevo a los dioses todos los días.