jueves, 30 de agosto de 2007

La vida es como un tango, ¿o al revés?

Sueño de barrilete

Letra: Eladia Blázquez
Música: Eladia Blázquez
(La interpretación que más me gusta es la de Susana Rinaldi)

Desde chico ya tenía en el mirar
esa loca fantasía de soñar...
Fue mi sueño de purrete(*)
ser igual que un barrilete(*)
que, elevándose entre nubes,
con un viento de esperanza... sube y sube...
Y crecí en ese mundo de ilusión,
y escuché sólo a mi propio corazón,
mas la vida no es juguete
y el lirismo es un billete... sin valor...


Yo quise ser un barrilete
buscando altura en mi ideal,
tratando de explicarme que la vida es algo más
que un simple plato de comida.
Y he sido igual que un barrilete
al que un mal viento puso fin.
No sé si me falló la fe, la voluntad,
o acaso fue que me faltó piolín...

En amores sólo tuve decepción,
regalé por no vender mi corazón.
Hice versos olvidando
que la vida sólo es prosa dolorida
que va ahogando lo mejor y abriendo heridas...
¡Ay!... ¡La vida!...
Hoy me aterra este cansancio final.
Se hizo trizas mi sonrisa, mi ideal...
Cuando miro un barrilete me pregunto:
Aquel purrete, ¿dónde está?



(*)Purrete.
Ur. Niño de corta edad.

(**)Barrilete.
Arg. Cometa: Armazón plana y muy ligera, por lo común de cañas, sobre la cual se extiende y pega papel o tela. En la parte inferior se le pone una especie de cola formada con cintas o trozos de papel, y, sujeta hacia el medio a un hilo o bramante muy largo, se arroja al aire, que la va elevando, y sirve de diversión a los muchachos.
(***)Piolín.
Arg., Chile, Méx., Perú y Ur. Cordel delgado de cáñamo, algodón u otra fibra.

Y Usted, ¿Cómo se llama?

A propósito de un comentario anterior sobre los buenos modales, hoy he vuelto a encontrarme con esas maneras culturales que tanto me "descolocan". Para agilizar una gestión y pedir asesoría, he llamado a mi banco (Bueno, el banco donde tengo una humilde cuenta):
Riiiiiing... riiiiiing...

-....bank, dígame
-Buenos días, ¿con quién hablo?
-Con ....bank
-Lo sé, pero, ¿puede decirme con qué persona (humana, no jurídica)?
-Con Marisol. ¿Que quería?
-Pues que me asesoraran para hacer una transferencia al extranjero.
-¿Me da su número de identificación....?
-Es el ***********
-Los sentimos, Merlín, pero deberá venir personalmente en horario de oficina. (de 8 de la mañana a dos de la tarde).
-Sólo quería asesoría al respecto, pero otras veces me han atendido en horario extra...
-Sería por hacerle un favor, pero no es la política del banco. Blablabla...

Esta escena me recuerda cómo responden al teléfono en otros lugares. Nombre de la empresa, saludo, nombre de quien responde: Hotel Poblado Plaza-Buenos Días-Habla Nicolás Moreno. Y si preguntas con quién hablas, no te piden la identificación ni responden "con el Poblado Plaza", porque la empresa no habla, hablan las personas, atienden las personas, colaboran, asesoran y ayudan las personas. Y aunque te estén haciendo un favor no te hacen sentir como si te estuviesen perdonando la vida.

Lo que también me sabe mal, además, es que ellos, los de los bancos, sí tienen la "cortesía" de llamarte a la hora menos pensada a ofrecerte mil cosas, ofertas, tarjetas, créditos, televisores o entradas a la Expo, aunque no seas su cliente, y a la hora en que a ellos les viene bien (aunque sea la de comer o la de hacer la compra). Y les recuerdo que favores o es que hagan muchos, porque todos sabemos que cobran hasta por enviarte cartas y comunicados que no les has pedido. Como me sabe mal que los empleados de las compañías de telemarketing llamen a tu casa o a tu móvil, con número oculto, no se identifiquen cuando les respondemos, y te suelten una retahíla sin preguntarte si estás dispuesto a atenderlos.

lunes, 27 de agosto de 2007

La belleza de la edad


En estos días se encuentra uno por la calle con unas señoras mayores desnudas en gigantescos "posters" en las paradas de autobuses y carteleras urbanas. Me encantan. Tienen sus años. ¿60? ¿70? Da igual. Y algunas entradas en carnes. Y luciendo las manchas en sus manos, las arrugas, los gorditos, "michelines" y "cartucheras", y espléndidas sonrisas y brillo en la mirada. Aunque no deja de ser una campaña publicitaria, Dove, la compañía de cosméticos, aboga por la belleza real, por mujeres reales, de carne y hueso, como la madre, o la suegra o la tía de cualquiera. Como la señora de la frutería o la secretaria de la oficina. No son modelos de pasarela. Son modelos de mujeres felices con su cuerpo, con el que tienen, con el que se mueven, trabajan, sueñan, aman.

Recuerdo ahora observaciones de mi madre cuando veía en la tele los anuncios de productos de belleza, los antiarrugas, con modelos menores de 30 años. Decía: ¿Cuándo harán los anuncios con mujeres con arrugas, o líneas de expresión y no con modelos que no conocen una imperfección?

Aunque la campaña venda productos, como cualquier otra, lo que me gusta de ella es que el mensaje de fondo está en esas mujeres, bellas sin duda, liberadas de retoque de las "corporaciones dermoestéticas", del laser y del photoshop.
Me queda una pregunta: ¿Y qué del cuerpo masculino?