martes, 12 de agosto de 2008

Era de la Comunicación

Teléfonos móviles (o celulares que llaman en otras latitudes). Teléfonos fijos. Cuentas de correo electrónico. Messenger. Mensajes instantáneos. Hasta hace unos años, el beeper (o buscapersonas). Localizables a todas horas y en todo lugar.

Recuerdo que, hasta muy pocos años, sólo nos localizaban en el teléfono de la oficina o en el de casa. La secretaria daba el recado y la mamá daba una serie de datos del tipo: "Te llamó ese amigo tuyo tan querido. ¿Cómo es que se llama? ¡Dime nombres!". Y todos tan tranquilos. Ahora si no contestas el móvil la gente se enoja. Como ignorando que podemos estar "no disponibles". O que estamos ocupados. O que no nos da la gana de contestar porque queremos estar solos.

También recuerdo cuando salieron al mercado los bípers (buscapersonas), al principio para médicos y comerciales y luego para todo el mundo. Y dale con los mensajes. Que dónde estás. Que cuchicuchi te quiero mucho. Mensajes melosos y horrorosos que teníamos que dictar a una teleoperadora. Luego sacaron unos "celulares" grandísimos, pesados, con poca cobertura que llevaban al cinto los mafiosos y era un detalle un pelín hortera (mañé que dicen en Colombia). Y a mi inolvidable alumna pija contestando en clase para confirmar su sesión de cámara autobronceadora.

Hoy hay en el mundo millones y millones de móviles. Y millones y millones de personas incomunicadas. Enchufados en sus IPod, MP3, MP4 y demás (ya no hay discman) no hablan con el de al lado. Como autómatas por la calle, en el autobús, en el metro y en casa. Y usando el móvil para decirle a los amigos que están en la puerta. Y el internet para conocer personas, para "ligar" o "enamorarse". Upssssss.

¿La era de las comunicaciones? ¡Ja! Siempre está la opción de "No admitir", "bloquear" o dejar un mensajito.

sábado, 9 de agosto de 2008

¡ Azúuuuucarrrrrrrrr !


El abrazo es una forma de aplazar lo otro,
una manera de echarle sacarina al amor
en vez de azúcar.

Y me doy cuenta de que no quiero sacarina,
que quiero azúcar,
y dos terrones.
Tres si es posible.
Mucha azúcar.

Tomado de Pies para qué los quiero si tengo alas para volar, el blog de Dark Latin Angel.

sábado, 2 de agosto de 2008

El Autoengaño

Decía alguien que el ser humano es el único ser que tropieza dos veces en la misma piedra. Y otro dijo que es el ser con más capacidad de engañarse a sí mismo. Algunas veces -algunas vidas- nos montamos en una historia y nos la creemos y la vivimos, así sea solo en nuestro más profundo interior.

Nos enamoramos de una persona, de lo que ella representa, de lo que quisiéramos que fuera para nosotros, y estamos seguros de que ello es así. Incluso cuando esa persona nos dice con frialdad o sin ella que no quiere ese "rollo" amoroso con nosotros, que lo pasan bien pero que no están preparados para una relación seria y estable, nos montamos en la historia de que podemos llevarlo bien, con madurez, "como amigos". Y uno sigue queriendo a ese humano, y lo vuelve a ver después de semanas en la que se piensa "curado" de la pasión, del sentimiento amoroso. Vuelve a verle. Vuelven a salir. Vuelve a abrazarle. Hasta se permite flirtear y se aguanta sus flirteos. Al fin y al cabo hay que ser consecuentes. Y un buen día te confiesa que sale, está interesado o en "conversaciones" con alguien más. Y sientes un vacío en el estómago, un vértigo existencial, una sensación de que estás perdiendo a ese alguien a quien has amado, a quien quieres ahora de una manera distinta y para quien siempre estarás a su disposición.


Y, repito, como hay que ser consecuentes, le deseas lo mejor, de corazón; con toda la fuerza de tu alma quieres que lo pase bien y que no le hagan daño de ninguna forma. Porque como te ha dicho, te quiere un montón (pero quiere probar y sigue probando y buscando... ignorando tantas cosas). Pero tiene que andar sus pasos, sus caminos. Y no puedes hacer nada distinto a apoyarle y desearle que sea feliz, muy feliz, que encuentre lo que le llene y que no te olvide...


Porque lo que sientes es eso: que se va...


Y no quiero que se vaya.


"¡Si no te hubieras ido sería tan feliz!!