No lo dudes,
llámame si es que te surge,
si te vengo a la cabeza.
Llámame aunque presientas
que de ti ya me he olvidado.
No lo dudes,
pulsa ya la última tecla,
si es que aún llevas la cuenta...
de lo días que han pasado.
No lo dudes,
que cualquier excusa es buena.
Llámame como si fuera,
que te has equivocado.
No lo dudes,
si es que aún no eres inmune,
si es que aún me tienes ganas,
si te falta echarme en falta,
si por mí aún sientes algo.
No lo dudes,
llámame a la hora que sea,
llámame si te desvelas,
si sin mi se te hace extraño.
No lo dudes,
llámame y luego cuelga,
llámame aunque te quieran,
aunque te duela hacer daño.

Lo más curioso de este cantante malagueño es el “efecto descubrimiento”. Así es como Zenet llama a lo que ocurrió con su disco de debut, Los mares de China, que gracias a temas como Soñar contigo o Estela comenzó a volar entre bocas y orejas: “Tienes que escuchar a este malagueño que canta con tanta intensidad esos abolerados temas de jazz latino”, le decía un amigo a otro. Y se llevaba a su compadre a un concierto de Zenet, o le regalaba el disco. O cuando lo escuché por vez primera cantando Un Beso de Esos en la promoción de una serie de televisión. ¿Quién es?, nos preguntábamos. Así, poco a poco, boca a boca, Los mares de China se convirtió en el éxito discográfico más sorprendente de 2009... Y Todas las Calles, seguramente seguirá el mismo destino.
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