miércoles, 10 de septiembre de 2014

... y verás

-¿Hasta dónde me quieres?-, le preguntó ella en tono mimoso y con gesto tierno.

Él, conmovido, pensó por un momento cómo responderle con una manera gráfica y elocuente, huyendo de fórmulas fáciles, de frases de cajón.

-Sube a la terraza y verás-, le dijo él.

Desde allí, ello lo vio recorrer una distancia inmensa y se sintió feliz, pero él no se detuvo y duplicó su recorrido; ella estaba más feliz todavía, y él, sin detenerse, desapareció cruzando el horizonte.

Ahora ella se consuela pensando en que la deben querer hasta el infinito, porque él no ha regresado.

E.P.


1 comentarios:

niko dijo...

...los amigos... tus amigos... mis amigos.... nuestros amigos???? muchos migos.....!!!!

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