jueves, 28 de febrero de 2008

A veces llegan cartas (4)


A todos nos ha tocado un abrazo amoroso, así sea levemente. Y a cada uno le reserva un sentimiento distinto. Para mí, andar solo, sin una presencia amorosa, sin la ternura compartida, no era más que una costumbre con la que aprendí a convivir. Tantos días así, tantos meses elaborando la indiferencia, la desventura y las calles vacías. Tantos años con el corazón en un limbo gris, sin noches de luna ni soles gloriosamente brillantes. Todo en una búsqueda ansiosa de lo que esperaba sin afán y deseaba cada día.

Pero una mañana, silenciosamente, sin hacer ningún ruido, casi sin una sola palabra, apareciste frente a un espejo, con unos ojos que decían sin decir, que pedían sin rogar, que soñaban en mí, sin dormir. Bastó caminar, juntos, en la dirección que tú tomabas. De los temas trascendentales a la conversación tranquila y el café sin azúcar sólo bastaron una horas. Unas horas de cine, caminar por el centro en una noche de Navidad y luego la confidencia de tu corazón luchando contra mí y a favor tuyo, a favor de los dos. ¿Para qué jugar a favor de la soledad de los dos si es mejor luchar por una partida que podemos ganar los dos? Y jugamos y arriesgamos y ganamos. Estamos juntos, Aquí, Ahora. Al Hoy le apostamos todo. El Ayer, aunque nos amarga a ratos -porque nos dolió, nos tuvo cerca ignorándolo y nos hirió- tratamos cada día de enterrarlo. El Mañana lo construimos desde ese Hoy, un presente que nos alegra, nos apasiona, nos acerca, nos cuestiona, nos hace dudar y nos duele a ratos. pero hemos afrontado la partida. ¡Tanto queremos lograr! ¡Tanto debemos cambiarnos, aceptarnos y tolerarnos! ¡Tanto nos necesitamos!...

"Compañero, Usted sabe que puede contar conmigo... Es tan lindo saber que Usted existe... Yo quisiera contar con Usted, no por por hoy o por mañana sino POR SIEMPRE... porque entre Usted y yo es imposible la distancia, el olvido o la indiferencia". (Mario Benedetti)

San Bernardo del Viento, 6 de enero de 1993.

lunes, 25 de febrero de 2008

Amor, Amor que está herido

Paulo Coelho publicó este domingo en XL Semanal un interesante artículo sobre los heridos de amor:


*Quien tenga la intención de amar debe ser consciente de que está exponiendo su cuerpo y alma a heridas de muy diferentes tipos, sin poder culpar por ello a su pareja en ningún momento, puesto que ambos corren el mismo riesgo.

*Una vez alcanzado por una flecha del arco ciego de Cupido, debe solicitarse inmediatamente al arquero que dispare la misma flecha en dirección opuesta, con el objeto de no sufrir la herida conocida como "amor no correspondido". En caso de que Cupido se niegue a hacerlo (...) el herido, de manera inmediata, debe arrancarse la flecha del corazón y arrojarla a la basura.

*En el caso de que la herida provenga de un tercero, se permite el uso de lágrimas hasta que los ojos se sequen, así como algunos puñetazos en la pared o en la almohada... Pero queda expresamente prohibida la venganza.

*En lesiones leves, como pequeñas traiciones, pasiones fulminantes que no duran mucho o falta de interés sexual pasajero, debe aplicarse con generosidad y rapidez el medicamento del "perdón". El asunto debe ser definitivamente olvidado y no puede utilizarse jamás como argumento en discusiones o momentos de odio.

*En las heridas definitivas, llamadas "rupturas", el único medicamento se llama "Tiempo". Se deben sufrir con intensidad. No sirven las telenovelas, los libros románticos, ni los echadores de cartas. Hay que evitar drogas y calmantes. Se permiten sólo dos vasos de vino al día.

*Los heridos por el amor no son víctimas ni verdugos. Optaron por algo que forma parte de la vida y deben asumir, por consiguiente, la agonía y el éxtasis de su elección. Y los que jamás fueron heridos por el Amor, nunca podrán decir "He vivido". Porque no vivieron.

domingo, 24 de febrero de 2008

La Primavera la sangre altera


Insisto. Faltan, según el calendario, 27 días para que termine el invierno en esta zona del Planeta Azul, pero la naturaleza insiste en adelantarse. Me alegran la vista y el espíritu los almendros en flor, los brotes de los árboles, las tímidas margaritas que bajan hacia el riachuelo y hasta unas silvestres florecillas que resolvieron instalarse en una maceta de mi ventana.

He leído algo sobre la depresión o melancolía otoñal y la depresión estacional, que ocurren cada año por la misma época y la sufren muchas personas debido a la disminución de la luz solar. Quizás por esto, en esta época se siente muy bien salir a la calle y, aunque aun hace frío, saber que la Madre Naturaleza se alía con los depres para regalarnos amarillos intensos, verdes relajantes y la esperanza de unos meses soleados.

"No creas que porque canto
tengo el corazón alegre
yo soy como el pajarito
que si no canta se muere".