sábado, 24 de octubre de 2020

Once años

 Te fuiste

como la noche cuando llega el día

como un suspiro que se va y no vuelve...


Y ahí sigues en la memoria de los bellos recuerdos. Más que en aquella camiseta con alas bordadas en la espalda, más que en la chaqueta que uso todos los inviernos y me abriga(s). A veces te veo en los tristes ojos azules de tu madre y siento que vuelvo a  mirarme en ellos como tantas noches. En la memoria llevo tus andares, tus anhelos, tus lágrimas azules, tus esfuerzos por resistir. Y en el alma llevo todo el Amor que me diste, todo lo que me enseñaste, todo lo que me has dolido... 

Tu luz se unió a la de la Eternidad hace once años. Y era tan grande, tan brillante, tan cegadora, que no se puede apagar en esta parcela donde persiste tu presencia.




lunes, 12 de octubre de 2020

Ofrenda a la Virgen del Pilar en tiempos de pandemia

 

Muchos años antes de las multitudinarias ofrendas a la Virgen del Pilar, estas se hacían frente al conjunto escultórico, en la fachada de la Basílica. Hoy, cuando la pandemia nos ha privado de reunirnos para llevar los ramos a la Reina de la Hispanidad en medio de la plaza, más de un espontáneo se ha acercado a depositar su ramo aquí. No hacía falta ponerse el traje regional, no era necesario madrugar con ningún grupo ni esperar horas para pasar ante La Pilarica. Solo hacía falta fervor, convencimiento, ganas de pedir y de agradecer.  Que aunque hay mucho de folclor en estas fiestas, no deja de existir la fe religiosa en su esencia.



¡Viva la Virgen del Pilar!

¡Viva la Patrona de la Hispanidad!

¡Viva la Patrona de Zaragoza!



jueves, 24 de septiembre de 2020

Gente que hace honor a su nombre

Mercedes, Misericordia. Advocaciones a la Virgen María, cuya fiesta se celebra hoy en la iglesia católica. Patrona de cientos de pueblos en España y América Latina y especialmente intercesora de los cautivos y de las instituciones penitenciarias.

Por esta fecha me acuerdo especialmente de Merche, que partió hace  trece meses a la Eternidad. Hoy seguramente hubiésemos quedado para tomar un café a media mañana. Sin duda le hubiera llevado un ramo de lirios, porque siempre los asocié a su nombre y porque ella estaba segura de que se los ofrecería como en cada cumpleaños, o en su santo, o cuando estaba enferma.

Me acuerdo de Merche porque hizo honor a su nombre. Fue la mujer que supo brindar favores, mercedes. Que tuvo misericordia con todos, conocidos o desconocidos, agradecidos o ingratos. Que se metía en líos por ayudar, por dar una mano, por dar de comer, de beber, de vestir y de habitar a quien lo necesitaba, porque sí, sin más explicaciones, porque era así. 

Hoy, como tantos otros días la echo muchísimo de menos. Para contarle algún logro, para comentar un programa de la televisión, para planear ir a un concierto, para desahogarnos de las vicisitudes de la vida. Trece meses después extraño su insistencia en que hablásemos a diario, su intensidad imparable, su palabra a punto y su acción en el momento justo. Me consuela, y mucho, que la Virgen de las Mercedes la abraza en el Cielo porque hizo honor a llamarse como Ella, siguiendo a cabalidad esa tarea con la que la bautizaron. 

¡Dios te tiene en Su Gloria, Merche!