domingo, 1 de enero de 2017

El mejor mensaje de Nochevieja

Nochevieja. En el mundo de los memes, de los mensajes de whatsapp, de los gifs, de los chistes virales, de los teléfonos móviles atascados en medio de las cenas familiares (y las no tanto), llega un mensaje único, especial, personal, profundo y sabio. El mensaje esperado de un amigo, que siempre habla y siente desde el alma, un mensaje que quiero compartir, porque habla de la belleza de su alma y de su humanidad. Gracias David. ¡Quién pudiera sentir como tú!



Hoy  es una noche especial para todos nosotros, porque se termina un ciclo y se comienza uno nuevo. Para terminar el ciclo, dar gracias, ser conscientes de las lecciones y de lo aprendido, de lo que nos dejaron las dificultades y también de los que nos dejó la felicidad, la alegría y los momentos agradables;  es agradecerlo todo, tanto lo bueno como  lo malo: de lo bueno porque disfrutamos, y de lo que no fue bueno o de lo que fue malo porque de eso pudimos aprender. Y del tamaño de las enseñanzas que pudimos aprender es la prosperidad que viene para el 2017. 

Mi deseo para todos ustedes es que el año entrante sea un año donde las lecciones que aprendimos en el 2016 nos permitan disfrutar de toda la abundancia, de toda la prosperidad y el bienestar que el Universo tiene guardado para nosotros. 

Un abrazo para todos ustedes. Otra vez les reitero mi agradecimiento por compartir conmigo este camino que estamos recorriendo en esta vida. Felicidad para ustedes, para sus familias, fortaleza en las dificultades para este 2017, sabiduría para saber tomar la mejores decisiones para cada uno, fuerza para poder cambiar lo que haya que cambiar, para poder rechazar lo que haya que rechazar, y mucha voluntad para salir adelante, para asumir los retos, para con mucha disciplina, con mucha constancia, y mucha perseverancia seguir adelante con mucha conciencia el camino de la vida. 

Un feliz año nuevo y un abrazo desde mi alma.


martes, 13 de diciembre de 2016

martes, 6 de diciembre de 2016

Cuando duermen los grillos


Las últimas noches me fui a la cama con la última publicación de Óscar Hernández Campano: Cuando duermen los grillos y terminé su lectura con una sonrisa y la alegría inmensa de que haya sido el mismo autor quien me invitara a leer esta colección de relatos. Lo primero que conocí de su obra fue El viaje de Marcos, hace años ya. Luego la entrañable novela El guardián de los secretos, con lo cual me considero un seguidor de este escritor donostiarra.

A Óscar le agradezco que comparta sus dones de la palabra, la escritura y la creación. Me encantan sus historias de Cuando duermen los grillos que, aunque del mundo de la ficción, corroboran una vez más que están muy cercanas de la realidad. Hombres como Teófilo, Lucas o Pedro, compartiendo experiencias vitales en el mal llamado ocaso de la vida (física, emocional o afectiva); personajes que mueren en un cajero y nos enfrentan a nuestra indiferencia; abuelas que no pueden hacerse entender ante un grupo de egoístas; otros que sí saben conservar un ideal y un concepto de pertenencia a la familia... Óscar Hernández Campano, con sus palabras y sus historias, nos ayuda a advertir el valor del tiempo, de la vida, del Amor. Y de un relato a otro, independientes entre sí, hace deliciosos guiños a personajes previos de sus historias.


Me emocionan sus libros y subrayo sus frases, sus descripciones, sus metáforas: ojos como dos perlas de color petróleo; océanos en los que no navega ni una nube; casas que quedan apenas a unas canciones de distancia del río; el príncipe Valium; brillantes que recorren ambas mejillas al mismo tiempo; aguas cristalinas como si discurriera bondad; rostros serpenteados por los estigmas de la edad...equipajes con mucho que recordar y mucho que olvidar...

Cuando el dependiente de una librería de Chueca me recomendó El Viaje de Marcos, me advirtió que debía leerlo acompañado de caja de kleenex, y no se equivocaba. Pero le agradezco especialmente que esa sugerencia haya sido el descubrimiento de la obra de Óscar Hernández Campano pues fue la oportunidad de seguir leyéndolo,  emocionado hasta las lágrimas, en algunos viajes a la nostalgia, a través de sus historias que, sin duda, se apoyan en vivencias muy intensas.

Y hoy recomiendo Cuando Duermen los Grillos, para deleitarse dosificando sus historias, como quien degusta un buen vino, un buen plato y un íntimo relato.