La RAE define baturro en la actualidad como rústico aragonés; pero hasta no hace mucho tiempo se podía leer: despectivo de «bato», «hombre tonto, rústico, poco inteligente»; para Borao, baturro «se dice de los jornaleros del campo y gente menos acomodada; pero es voz familiar»; y para Casares es adjetivo, «rústico aragonés»; finalmente, Rafael Andolz lo define como «natural de Aragón» o castizo, y afirma que «generalmente no tiene el sentido que le da la Academia». En realidad se ha perdido la acepción del adjetivo, como labriego o rústico, y ha cobrado el apelativo cariñoso del aragonés, aunque siga conservando el matiz peyorativo «baturrada». (Definición de la Gran Enciclopedia Aragonesa).
De verdad que es un toda una faena esto de la Ofrenda. Toca conseguir con anticipación el traje con todos sus accesorios: camisa, chaleco, fajín, pantalón corto, medias, calzones (calzoncillos largos -pero éstos no asoman por la cintura, sino que se ven por los bajos del pantalón-), el cachirulo (pañuelo atado a la cabeza), alpargatas (que al ser de suela de esparto (cabuya para los latinos) dejan pasar a los pies toda el agua que puede caer del cielo (como este año). No hablemos de lo que cuesta un traje a medida (un dineral), así que hay que alquilarlo. Hay que madrugar para encontrar a los "colegas" con quien se va a la Ofrenda. Hay que buscar por donde entrar al desfile... y caminar despacio, muy despacio, hasta llegar a la Plaza del Pilar y entregar el ramo a aquellos que se encargan de colocar las flores a los pies de la imagen de la Virgen, elevada sobre un gigantesco andamio que al final de la tarde tendrá un manto de varias toneladas de flores a sus pies.
Me emocionó llegar a la Plaza, elevar los ojos a la imagen y pedirle muchos favores. En realidad no hice un listado. Sólo mentalmente le dije a la "Pilarica" que ella sabía mis necesidades y que sabría cómo orientarme y que cuidara a mi familia y amigos.
