sábado, 18 de julio de 2009

¡Shakira es una loba!

Mis aullidos son el llamado
Yo quiero un lobo domesticado

Por fin he encontrado un remedio infalible que borre del todo la culpa
No pienso quedarme a tu lado mirando la tele y oyendo disculpas
la vida me ha dado un hambre voraz y tu apenas me das caramelos
Me voy con mis piernas y mi juventud por ahí aunque te maten los celos.


Anuncia la página oficial de la cantante colombiana Shakira, que el pasado 13 de julio comenzó la promoción de su último disco, Loba, que en solo unos días ha ocupado el puesto 21 de las compras por Itunes en España. La publicación británica Popjustice.com ha afirmado que este nuevo álbum de la barranquillera contiene, al menos, cinco canciones brillantes. Aparecen también en su página algunos avances de su canción She Wolf.

Debo confesar que soy un fan declarado de esta mujer -cuyo nombre en árabe significa Llena de Gracia y en hindú Diosa de la Luz-, no solo por su indudable talento artístico sino por su actitud
como colombiana y como persona bien plantada sobre la tierra. Ella ha sabido evitar que los triunfos y los halagos se le suban a la cabeza. Entiendo que no va por la vida con complejo de estrella, a pesar de las ventajas que ha obtenido gracias a su talento y a su suerte. Ha sabido mantener la sencillez y no ha dejado de amar a su país y de colaborar desde su Fundación con los que necesitan ayuda.

Recuerdo su hermoso gesto, cuando, al recibir uno de los muchos premios en su carrera, expresó que lo que más la enorgullecía era su pasaporte colombiano. Y la enaltece su Fundación Pies Descalzos que pretende facilitar oportunidades a los niños desprotegidos de Colombia y los países del Tercer Mundo. Como embajadora de buena voluntad de la Unicef y desde su ONG, trabaja con un programa de becas educativas y alimenticias para los niños que se encuentran fuera del sistema escolar, en riesgo de deserción escolar o de familias desplazados por la violencia.

Shakira es hermosa, canta, compone y baila muy bien. Merece el éxito que tiene a nivel artístico. Pero la admiro más por su compromiso con la humanidad. Y por ello deseo que este disco sea otro top en su carrera. Y no lo descargaré por el e-mule (no lo hago nunca). Lo compraré!

viernes, 17 de julio de 2009

Selección de personal. Un chistecito.

Cómo reclutar a la persona perfecta
para un puesto dentro de una empresa.



Haga la siguiente prueba:


Ponga cien ladrillos con algún orden particular en un cuarto cerrado que tenga una gran ventana abierta. Envíe de 2 a 3 candidatos al cuarto. Déjelos solos. Cierra la puerta y regrese en seis horas. Analice la situación:

1. Si están contando los ladrillos, póngalos en Contabilidad.

2. Si los están recontando, póngalos en Auditoría.

3. Si están acomodando los ladrillos de un modo raro, póngalos en Proyectos.

4. Si han vuelto un desmadre el lugar y no supieron qué hacer con los ladrillos, póngalos en Ingeniería.

5. Si están tirando, rompiendo y escondiendo los ladrillos rotos, póngalos en Producción.

6.Si están durmiendo y no han movido los ladrillos, póngalos en Seguridad.

7. Si están llevando y trayendo los ladrillos por todo el cuerpo, póngalos en Logística.

8. Si están sentados sin hacer nada y no tienen ni idea para qué son los ladrillos, póngalos en Recursos Humanos.

9. Si dicen que han probado varias formas de acomodarlos, pero en realidad no han movido ni un solo ladrillo, póngalos en Sistemas.

10. Si rompieron los ladrillos en pedacitos y tratan de arreglarlos, póngalos en Mantenimiento.

11. Si mienten en la cantidad de ladrillos que hay, póngalos en Compras.

12. Si están planeando alguna estrategia para acomodar los ladrillos, póngalos en Calidad.

14. Si están proponiendo métodos para su acomodo o utilización y se pelean con toas las áreas, póngalos en Jurídico.

Pero lo más importante:

15. Si solo está mirando por la ventana y hablando por el móvil, póngalo en una jefatura.

jueves, 16 de julio de 2009

A manera de aclaración

A raíz de un post en el blog Ladridos de un gato, y coincidiendo con comentarios que he escuchado sobre Lo que (se) me ocurre, me siento en la obligación de aclarar que este blog, como la mayoría, es un espacio personal, donde se expresan libre y espontáneamente las opiniones personales. En la cabecera de mi blog advierto que es "un espacio para escribir, desahogarme, quejarme, compartir alegrías, pagar deudas creativas, expresar melancolías o euforias, reflexionar a gritos... y quién sabe qué más se me atraviese en el camino".

La importancia de los blogs radica principalmente en eso, en que no están atados más que a la ideología o al modo de ser y de pensar de quien escribe. Son independientes de la publicidad o de la política, a diferencia de otros medios masivos de comunicación. Permiten el intercambio de opiniones. Y, como enseñan en las facultades de Periodismo, los hechos son sagrados y los comentarios son libres. Así que, amable lector, estás en el inalienable derecho de compartir mis ideas y de rebatirlas. Para eso también tienes tu propio criterio y en los blogs existe el espacio para los comentarios y te invito a hacer uso de él. Como dijo alguien: "No estoy en absoluto de acuerdo con su opinión, pero derramaría hasta la última gota de mi sangre por defender su derecho a expresarlas".

Yo escribo porque me gusta, es mi pasión. Porque me permite expresarme libremente. Me gusta la crítica constructiva. Escribo porque la boca a veces no me alcanza para las palabras y ellas necesitan salir por mis dedos, por mis gestos o por mi mirada. Escribo porque es mi catarsis, mi personal exorcismo, porque me hace feliz. Y escribo porque la escritura me hace sentir libre, independiente, sin ataduras. Y porque muchas veces quienes me leen y comentan o critican me enseñan, me guían y me hacen crecer. Pero, sobre todo, escribo para mí. Para no morir en vida de inanición de palabras.

Pero no lo hago como poseedor de la verdad absoluta, porque eso no existe. ¡Tiene tantas aristas! Escribo mi verdad, que puede ser temporal, que puede cambiar, que pueden cambiármela. Escribo porque me da la gana sobre lo que me da la gana, sobre lo que (se) me ocurre.


La foto de arriba es de Dylan Rosser y la de abajo es de James Demitri,
ambas tomadas de internet.