lunes, 6 de julio de 2009

Los zapatos viejos

Encontré una instalación artística que por estos días hace parte de una colección de obras urbanas en las riveras del río Ebro en Zaragoza. Y no pude dejar de recordar aquel monumento a los Zapatos Viejos, (foto de la izquierda) situado en la parte trasera del Castillo de San Felipe, en homenaje al poeta Luis Carlos López, autor del soneto que acompaña este post.


A mi ciudad nativa


Ciudad triste, ayer reina de la mar.
J.M. de Heredia

Noble rincón de mis abuelos: nada
como evocar, cruzando callejuelas,
los tiempos de la cruz y de la espada.
del ahumado candil y las pajuelas...

Pues ya pasó, ciudad amurallada,
tu edad de folletín... las carabelas
se fueron para siempre de tu rada...
¡Ya no viene el aceite en botijuelas!

Fuiste heroica en los años coloniales,
cuando tus hijos, águilas caudales,
no eran una caterva de vencejos.

Mas hoy, plena de rancio desaliño,
bien puedes inspirar ese cariño
que uno le tiene a sus zapatos viejos...

Luis Carlos López (1879-1950)


domingo, 5 de julio de 2009

¡Dos años y creciendo!

Hoy cumple dos años mi blog. Inicié Lo que (se) me ocurre gracias a las primeras orientaciones de un viejo amigo y por aquel entonces novato bloggero: Tenmempié, quien siempre me ha apoyado en esta y otras tareas. A él es a quien le debo gratitud por esta maravillosa aventura (y por otras muchas vivencias que él y yo conocemos).

Un blog se inicia tímidamente. Como un juego, un ejercicio de creatividad, de expresión libre que nos trae muchas sorpresas a diario. Se conoce la opinión de otras personas, que pueden vivir en tu mismo edificio o a miles de kilómetros de distancia. Encuentras a gente que siempre ha vivido en tu ciudad y no conocías y ahora, debido a la emigración, descubres que te leen y conocen esta parte de ti que expones al mundo en la red de redes. Intercambias ideas y proyectos, participas en creaciones colectivas, te empapas de pensamientos de todo calibre y descubres que muchas veces lo que piensas, sientes y deseas es compartido por muchas otras personas en el mundo.

Lo que (se) me ocurre es, sin duda, una catarsis. Muchas veces me he sentado a llorar frente al teclado. Otras tantas he compartido mis logros personales y profesionales. En ausencia de mi psicóloga favorita o de los amigos me he sentado como en un confesionario a tratar de sacar las penas de amor y desamor. Y he descubierto (a mí y a los demás) facetas de mí que no estaban expuestas, que mantenía ocultas. He protestado, he metido la pata, me he disculpado, he escrito con rabia, con dolor, con alegría, enamorado y malquerido. He aprendido y desaprendido. He recuperado viejas notas guardadas en amarillentos cuadernos que me han acompañado casi toda la vida (las que considero mi mayor tesoro, porque reflejan lo que soy realmente). Pero, sobre todo, este blog me ha permitido no olvidar mi pasión, vi verdadera vocación: la escritura.

Agradezco a "mis seguidores", aquellos que me leen y comentan con frecuencia. No voy a enumerarlos porque podría omitir a alguno involuntariamente y porque están relacionados en la columna de la derecha. Agradezco a "los que sigo" porque en sus escritos o fotografías encuentro inspiración.

La idea es que este chico de dos años, 34.314 visitas y 402 entradas o "posts" siga creciendo. En la misma medida en que yo quiero crecer.

sábado, 4 de julio de 2009

Clama Justicia


Por votación unánime
el jurado determinó que era
inocente de todo cuanto la
acusaban.
Pero ella no lo había dicho
todo.
No había dicho, por ejemplo,
que había amado a un hombre
que sólo la quería en soledad.
Pero eso ya no importa.
La declararon inocente y eso
era suficiente para buscar
a este hombre y clamar justicia.


Margarita Betancur