domingo, 6 de abril de 2008

Los ojos de la ranita

No siempre la ranita tuvo los ojos tan grandes.

Todo comenzó una noche. El sapito se había enamorado de ella y se lo dijo y la ranita contestó que no había nacido para amar, sino para croar y saltar en el estanque.

El sapito insistió y aquella noche la invitó a bailar, y bailaron y bailaron hasta que la ranita se embriagó de tanto dar vueltas y amó al sapito.

Pero la noche tuvo que esconderse cuando apareció don sol.

A la mañana siguiente la ranita no quiso recordar lo que había pasado. "Cuestión de embriaguez", decía.

Pero el sapo supo que la ranita lo amaba y él la amó.

Y la amó siempre y ella también aunque siempre alegó cuestiones de embriaguez.

El sapito triste supo que debía conformarse con mirarla, y la ranita a su vez no pudo evitar mirarlo, y se miraron tanto, que sus ojos crecieron como crece el amor.

Hoy en día ambos ostentan enormes ojos pero no se aman, dice ella.

Y el sapito a veces llora y la ranita continúa jugando y croando en el estanque.

Roberto Gómez

viernes, 4 de abril de 2008

Cosas del protocolo

De las conductas indecorosas en la mesa de mi señor.
(Del libro Notas de Cocina de Leonardo Da Vinci)

Pocos lectores saben que Leonardo Da Vinci fue maestro de banquetes en la corte de Ludovico Sforza durante más de treinta años; pocos conocen sus trabajos como jefe de cocina de la taberna Los Tres Caracoles. El llamado codex romanoff (descubierto en 1981), una libreta en la que el polifacético artista anotaba recetas y comentarios acerca de los buenos modales en la mesa, muestra su interés por el arte de cocinar. Un tratado que nos descubre facetas insólitas del más grande de los genios universales. (Librería Santa Fe).

Estos son hábitos indecorosos que un invitado a la mesa de mi señor no debe cultivar (y baso esta relación en mis observaciones de aquellos que frecuentaron la mesa de mi señor durante el pasado año):

-Ningún invitado ha de sentarse sobre la mesa, ni sobre el regazo de cualquier otro invitado.

-Tampoco ha de poner la pierna sobre la mesa.

-Tampoco ha de sentarse debajo de la mesa en ningún momento.

-No debe poner la cabeza sobre el plato para comer.

-No ha de tomar comida del plato de su vecino de mesa a menos que antes haya pedido su consentimiento.

-No ha de poner trozos de su propia comida de aspecto desagradable o a medio masticar sobre el plato de sus vecinos sin antes preguntárselo.

-No ha de enjugar su cuchillo en las vestiduras de sus vecinos de mesa.

-No utilizar su cuchillo para hacer dibujos sobre la mesa.

-No ha de limpiar sus armaduras en la mesa.

-No ha de tomar la comida de la mesa y ponerla en su bolso o faltriquera para comerla más tarde.

-No ha de morder la fruta de la fuente de frutas y después retornar la fruta mordida a la misma fuente.

-No ha de escupir frente a él.

-Ni tampoco de lado.

-No ha de pellizcar ni golpear a su vecino de mesa.

-No ha de hacer ruidos de bufidos ni se permitirá dar codazos.

-No ha de poner los ojos en blanco ni poner caras horribles.

-No ha de poner el dedo en la nariz ni el la oreja mientras está conversando.

-No ha de hacer figuras moldeadas, ni prender fuegos, ni adiestrarse en hacer nudos en la mesa (a menos que mi señor así se lo pida).

-No ha de dejar sueltas sus aves en la mesa.

-Ni tampoco serpientes ni escarabajos.

-No ha de cantar, ni hacer discursos, ni vociferar improperios ni tampoco proponer acertijos obscenos si está sentado junto a una dama.

-No ha de conspirar en la mesa (a menos que lo haga con mi señor).

-No ha de hacer insinuaciones impúdicas a los pajes de mi señor ni juguetear con sus cuerpos.

-Tampoco ha de prender fuego a su compañero mientras permanezca en la mesa.

-No ha de golpear a los sirvientes (a menos que sea en defensa propia).

-Y si ha de vomitar, entonces debe abandonar la mesa.

*** *** ***

NOTAS: A estas alturas del siglo XXI, este texto parece cosa de risa . Sin embargo, puedo afirmar que he visto algunas de esas cosas -y peores- en mesas de elegantes restaurantes y en casas de personas muy "respetables".

La fotografía es una obra de la serie Passion of Christ, de Robert Recker,

miércoles, 2 de abril de 2008

No existen límites

Conocí a esta cantante española por referencias. Y las canciones de este trabajo discográfico me han gustado mucho, especialmente "No existen límites". ¡Qué lindo que le digan a alguien las frases de esta canción! Seguro que quien las regala tiene el corazón lleno de Amor y de pasión y merece recibir más. ¡Como para derribar todas las fronteras, los vallados, los temores y las dudas!

En este video canta Armando Manzanero con Lydia

con escenas de la versión española de la telenovela Yo soy Betty, la fea.

No existen límites
Cuando mis labios se deslizan en tu boca
Inenarrable esa humedad que se acrecienta en mis deseos
Cuando tu beso se me cuela hasta el alma
Cuando mi cuerpo se acomoda en tu figura
Se acaba todo
Y es que no hay límites
Cuando tu beso se me cuela hasta el alma
Cuando mi cuerpo se hace uno con el tuyo

No existen límites
Cuando me afianzo de ese tiempo en que eres mío
Ese delirio donde se excede lo irreal, lo inexistente
Y es que lo nuestro nunca vuelve a repetirse
Mira que te oigo hablar y puedo derretirme
!Adiós los límites!
¡Todo es pasión!

No existen límites
Cuando tú y yo le damos rienda suelta
A nuestro amor