viernes, 7 de diciembre de 2007

¡Vos sos mi aguinaldo!

Hoy, víspera de la fiesta de la Inmaculada, cuando se encienden las luces de la ciudad, cuando millones de personas llenan portales y ventanas con sus velas de colores, para muchos, comienza de verdad la época de Navidad. Se me llena de nostalgia el corazón, año tras año, recordando la infancia mía y de mis hermanos, con mi madre y mi abuela cuidando que no manchásemos de cera la casa, que nos nos quemásemos con las llamas de cerillas y velas. Aun están en mi memoria los colores, los olores, los sabores de esta mágica, espiritual, tradicional y perenne noche... La tablita cada año recuperada del trastero con los restos de cera del diciembre pasado, los platos típicos, la música, la alegría, el calor del verano (que para los Europeos es incomprensible, con su invierno, su frío y su nieve decembrina), el bullicio, Medellín inundada de luz pero, sobre todo, de las caras esperanzadas por las bendiciones que cada luz encendida dejaría la Virgen en cada corazón y en cada casa.

Y por estas fechas no puedo dejar de recordar las palabras de Armando Villa Gutiérrez, un antiguo compañero de tareas periodísticas, que joven marchó a la mayor parcela, la celeste, a encender luceros con la punta de una estrella:

No deseo ningún aguinaldo. Te tengo a ti. Para mi frío están tus brazos y mis brazos están para tu frío. ¿Quién quiere un aguinaldo si para para mis palabras está tu boca? ¿Quién lo quiere si para tus labios están mis balbuceos? ¿Con qué derecho exigiría yo un aguinaldo si el sol emerge para nos todos los días y se va con la crepuscular promesa del regreso?

Yo no pido nada más que verte cada noche, desde enero hasta diciembre, para chequear como un buen técnico que tu corazón sigue disparando, sin descargarse, el ritmo del amor.

Y te prendería velitas, en una tabla o en el alma, el 7 de diciembre y el resto de diciembre y el resto del año hasta llegar a otro 7 de diciembre donde otros se unirían a mi tesón para decir en un mar de llamitas azules y naranjas y amarillas que eso que se siente realmente es un fuego inacabable.

Y esperaríamos al Niño Jesús para contarle que siguen nuestras manos buscándose para inventar el calor que necesita todo pesebre, toda humanidad, toda pareja.

Y le regalarás, por pedido mío, una mirada en la que Él entienda las aguas, el cristal, los prados, la luz.

Y no le diremos nada porque, como la canción, "siempre habla en el silencio".

Y le contaremos que todavía es posible, en esta parcela celeste y verde, hostil e insulsa, algo que debemos mencionar en voz baja: la ternura. Y que con ella inventamos nombres mágicos, como Hinejadanta con el que volamos sin movernos hacia el plano que nos permita la imaginación en un instante en donde todo puede ocurrir, hasta un te quiero que siempre suena renovado, que siempre hace el milagro de la taquicardia espiritual.

Y que todas las noches sean como la "nochebuena" y nos envuelva el misterio embrujador del 24 en medio de una alegría pólvora.

Y que lleguemos a todos los 31 sabiendo que el anterior fue un año nuevo y que el próximo será un año nuevo porque para caminar por estos terrenitos lo mejor es tenernos, asirnos del amor y soltarnos a volar, el uno junto al otro, como en incienso, hacia el castillo fantástico donde tres reyes magos con corazón de mirra y de oro nos guiarían por sus mejores galaxias.

jueves, 6 de diciembre de 2007

La Negra, la ex-guerrillera

Me dejó de piedra una noticia de ayer. ¿Qué digo? ¡Me dejó de agua! Me sacó las lágrimas ver a una jovencita guerrillera colombiana, apodada La Negra, que decidió fugarse, caminar 24 horas por la selva y devolver a su hogar al pequeño Brian que tenía "a su cargo", secuestrado hacía seis meses en su guardería y por el que pedían una millonaria suma de dinero como rescate. Algunos dicen que se le despertó el instinto maternal, otros que fue impulsada por un "compañero en la lucha armada", pero lo que si es indiscutible es su sentido de humanidad, que parece aun le queda a uno que otro de los insurgentes que mantienen en vilo la seguridad de Colombia y a esta chica que posiblemente haya estado en la guerrilla como tantas otras que fueron engañadas y obligadas a "alistarse".
Yo no me explico como alguien en sus cabales puede arrancar de su familia a uno de sus miembros, máxime si es un niño. Brian, el menor de esta historia, se despidió de su captora con un gesto inocente de cariño, besándole la mano que lo mantuvo preso, la misma mano que agarraba con confianza hasta el momento en que La Negra se entregaba a las autoridades y devolvía el niño a su madre.

Brian con sus padres

La guerrillera, que llevaba consigo un ejemplar de la Biblia, entró de inmediato al programa de reinserción que da beneficios judiciales, sociales y de educación a los rebeldes que se entregan.

Según La Nación.com los datos oficiales dicen que en los últimos cinco años más de 12.000 insurgentes han abandonado las armas. En los últimos 10 años, 24.000 personas han sido secuestradas en Colombia por grupos armados ilegales, incluidos unos 2700 niños. Entre los menores en poder de los rebeldes se encuentra el pequeño Emmanuel, de tres años de edad, que llegó al mundo en una improvisada enfermería de la selva colombiana, fruto de la unión entre un guerrillero y Clara Rojas, quien fue secuestrada en 2002 por las FARC, junto con la ex-candidata presidencial Ingrid Betancourt. La existencia de Emmanuel se conoció en abril del año pasado. "Jhon Frank Pinchao [un rehén que se fugó seis meses atrás de las FARC] nos contó que los secuestrados rompen sus camisas para coserle algo de ropita y que, como mi hija no está bien alimentada, se lo dieron a cuidar a otra gente. ¿Cómo puedo concebir que hagan eso con un niño?", cuestionó, en agosto de este año, la abuela de Emmanuel. Las FARC, por otro lado, también son acusadas de reclutar a miles de niños para que integren sus filas.

Hace poco me unía las oraciones que pedía un bloguero colombiano por la liberación de Ingrid Betancur y los demás secuestrados de Colombia, y recordaba la triste historia de mi amiga Sandra. Hoy pido a Dios que ablande los corazones de los guerrilleros para que, como La Negra, un pedacito de humanidad que les quede les permita devolver la alegría a tantos hogares rotos por unos "ideales" para los que no encuentro calificativo razonable.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Los que tenemos cerca

Algunos días somos más conscientes de la soledad. De que no tenemos a alguien a mano para pedirle que nos hable, que nos acompañe, que nos ayude a resolver una duda, que nos tome de la mano o que nos empuje. A veces la soledad de otros, las lágrimas de otros, nos hacen ver qué tan solos o acompañados estamos. Y casi siempre, por fortuna, nos damos cuenta que hay al menos un ser humano a nuestro alcance. Una palabra escuchada, una letra, un mensaje en el móvil... Alguno escribirá como un poeta; otra expresará sin pudores que te quiere por ser como eres. Y se llega a la calma, así sea temporal. Pero siempre es bueno saber que no estamos solos y comprobar, una vez más, que el temor de muchos puede convertirse en una valentía colectiva.



"Elegimos a las personas que queremos que estén cerca
y cuando las hemos elegido
nos quedamos junto a ellas
aunque les hagamos daño.

"La gente que se queda contigo
cuando el día llega a su fin
es la que merece la pena conservar.
Aunque a veces cerca
es demasiado cerca.

"Sin embargo,
a veces
la invasión de tu espacio personal
es lo que necesitas
."

F. P.B.
Anotación en un sobre
(a propósito de una frase de Anatomía de Grey)

(Mi pregunta es: ¿Quién puede darme una explicación satisfactoria a por qué siento lo que siento?)