Antes de continuar con mi relato de un emigrante en España, he de repasar las vivencias, sitios y personas que me emocionaron en Madrid, de las cuales guardo hermosos recuerdos, tesoros que llevo conmigo y que han hecho que todo valga la pena.
Antes de continuar con mi relato de un emigrante en España, he de repasar las vivencias, sitios y personas que me emocionaron en Madrid, de las cuales guardo hermosos recuerdos, tesoros que llevo conmigo y que han hecho que todo valga la pena.
Estos días grises del otoño me ponen triste, cantaba José Luis Perales. Y ahora que comienza esta temporada, la de las hojas por el suelo con mil tonos de ocres, el cielo rabiosamente azul del verano se ha transformado en un cielo plomizamente pesado, cargado de nubes y de tormentas. Pero se encuentra uno, buzeando por los blogs amigos, con comentarios de 38ºC que reconfortan, como la sonrisa mañanera y la charla variada de la mujer a la que le sirvo a café con leche y la tostada con aceite de oliva y mermelada de melocotón a primera hora.
Este video (que alguien dice que es de una marca publicitaria) no tiene desperdicio y hace sentir el sol en la piel y en el alma con consejos como estos:
Disfruta de la belleza. No estás tan gordo como imaginas. Haz algo que te de miedo. Canta. Baila. No juegues con los corazones. No dejes que jueguen con el tuyo. No pierdas el tiempo con celos. Recuerda los elogios. Olvida los insultos. No te sientas culpable si no sabes qué hacer con tu vida. No te congratules ni te censures demasiado. Disfruta de tu cuerpo. Los amigos vienen y van pero unos pocos merecen conservarse. Viaja. Tú también vas a envejecer. Los consejos son una forma de nostalgia. Usa filtro solar.
Fuimos a parar a casa de un hermano de E., que amablemente nos brindó hospedaje. El "trasteo" fue en 8 viajes metro y nos acomodamos en una habitación pequeña, en una cama pequeña, tratando de molestar lo menos posible. Mi compañero iba a sus clases de especialización los sábados, limpiaba pisos, servía cafés en un centro de mayores (donde yo los días de eventos especiales me dedicaba a fregar platos). Yo, por mi parte, me ocupaba de camarero, de dependiente de una tienda de regalos, de recogedor de cubos de basura en un hospital (una suplencia entre Navidad y Reyes), todos trabajos temporales. Pero era feliz cruzando la Plaza Mayor cada mañana. Entre tanto, no dejamos un momento de ir a todos las entrevistas que E., me traía contactadas cada tarde. Tengo el dato, 62 en total, de las cuales sólo salía el consabido, "te llamaremos", tan común en Madrid para citas de trabajo o de amigos.