viernes, 2 de noviembre de 2018

Brindis por nuestros santos difuntos


Rescatando el sentido de este día de entre las insulsas calabazas y falsas telarañas, propongo un brindis por lo que ya no están. Por los abuelos, padres, tíos, primos, hermanos... Por los amores que se fueron tan de mañana. Ya son polvo de estrellas pero mantienen sus lares en nuestro corazón. A todos y cada uno de ellos, un cálido recuerdo y tres palabras: Gracias, Perdón y Os Quiero


Por los que no están con nosotros. Por los que faltan y dejaron su ausencia escrita en recuerdos. Por aquellos que dejaron de ver nuestros ojos y nosotros los suyos, por aquellos que el corazón les falló y dejaron de escribir notas en la partitura de nuestra vida. Por aquellos que prometieron ser felices y murieron luchando por conseguirlo, por aquellos que no llegaron a serlo y por aquellos que murieron con una sonrisa en la cara tras años y miles de recuerdos vividos. 


Acordémonos verdaderamente de ellos, los Santos de nuestras vidas.

jueves, 1 de noviembre de 2018

Mi alma tiene prisa

"Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora.

Me siento como aquel niño que ganó un paquete de dulces: los primeros los comió con agrado pero, cuando percibió que quedaban pocos, comenzó a saborearlos profundamente.

Ya no tengo tiempo para reuniones interminables, donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.

Ya no tengo tiempo para soportar a personas absurdas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.

Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades. No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados. No tolero a manipuladores y oportunistas. Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.

Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos. Mi tiempo es escaso como para discutir títulos. Quiero la esencia, mi alma tiene prisa.

Sin muchos dulces en el paquete.Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana. Que sepa reír de sus errores. Que no se envanezca con sus triunfos. Que no se considere electa, antes de la hora. Que no huya de sus responsabilidades. Que defienda la dignidad humana. Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.

Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena. Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas. Gente a quienes los golpes duros de la vida, le enseñaron a crecer con toques suaves en el alma.

Sí, tengo prisa por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar. Pretendo no desperdiciar parte alguna de los dulces que me quedan... Estoy seguro que serán más exquisitos que los que hasta ahora he comido.

Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia. Tenemos dos vidas y, la segunda comienza cuando te das cuenta que sólo tienes una."


miércoles, 31 de octubre de 2018

LA HORA DE DESAPRENDER

En la vida todos tenemos un secreto inconfesable, 
un arrepentimiento irreversible, 
un sueño inalcanzable 
y un amor inolvidable.


Harold Schlumberg,
 ingeniero químico.
Las mujeres y hombres maduros de ahora hemos llegado a una edad maravillosa en que emprendemos el camino del desaprendizaje. 

Fuimos criados con la creencia de que debíamos ser los mejores en todo: mejores estudiantes, mejores esposas, mejores esposos, mejores profesionales, mejores madres y padres, etc.

Fuimos educados con la creencia de que todo es pecado. 

Ha llegado la hora del desaprendizaje o lo que mi hija llama graciosamente el importaculismo ("Todo me importa un culo"). Ha llegado la hora de decir NO en muchas ocasiones, de mandar al carajo los compromisos y las obligaciones. 

Pasó la hora de las responsabilidades desvelantes. 

Ahora nos gusta estar solos, disfrutar de buenas conversaciones con gente que no nos insulta y que cree lo mismo que nosotros o no le importa que opinemos diferente.

El la hora de hablar de todo sin necesidad de sostenerlo como medio de defensa.

Es hora de ver películas, de estar en una finca, de ir a pescar (...) durante la semana, de leer, de escuchar, de sonreír y de burlarse de la mayoría de los mortales que viven pendientes de pendejadas.

Nosotros ya demostramos que las responsabilidades fueron bien atendidas por nosotros, que hicimos las cosas lo mejor posible, que dejamos huellas, que somos buenas personas.

Lo que nos queda de vida es para nosotros, para disfrutar, para cumplir el mandamiento divino de amarnos a nosotros mismos. Por eso vamos a hacer lo que nos da la gana. 

Viajar al máximo, tomando café con amigas y amigos, conversando con todo el que nos encontremos.

Ya pasó la época de los roles. Lo que fuimos, fuimos; ahora somos para nosotros mismos sin tener que rendir cuentas a nadie. 

Los demás seguirán su camino de responsabilidades y afanes, de preocupaciones y nerviosismos. Nosotros ahora estamos por encima del bien y del mal.

Vamos a museos, asistimos a conferencias y si no nos gusta nos salimos sin que nos importe, redescubrimos al Quijote y a Fernando González.

Ahora asistimos con mayor frecuencia a entierros y nos damos cuenta de que se aproxima el nuestro, pero estamos preparados pues al fin y al cabo vivir es mortal.

La vida es para nosotros una profunda experiencia interior, lejos de mitos, ritos, limosnas y pecados sin fin.

Es la hora de empezar a relajarnos y de conversar largas horas con uno mismo, que es el único que permanece siempre, ahora y después de que abandonemos la nave del cuerpo.

Nos rodean pocos seres a quienes amamos profundamente y que seguirán viviendo sus propias experiencias, estemos nosotros o no.  

Mandaremos para donde sabemos a la gente que nos molesta, la tóxica.

Quienes nos buscan sin egoísmos van a encontrar una sonrisa, una mirada tierna y comprensiva, un consejo acertado o no, afecto. 

Somos, ahora sí, libres de ataduras, de prejuicios, de creencias. 

Somos libres si no le tememos ni a la vida ni a la muerte.

Harold Schlumberg