jueves, 6 de marzo de 2014

De WhatsApp y la mala educación


¡Hasta los mismísimos eggs me tienen algunos usuarios del whatsapp, uno más de los medios de comunicación que existen en esta era de la informática! Que un día se haya quedado colgada varias horas la popular aplicación (justo cuando la adquirió Facebook), no me importa mucho. Siempre está "el comodín de la llamada" y no entiendo la histeria mundial que se despertó porque durante una horas no escuchásemos su sonido. Ha creado tal dependencia que parece que sin ella nadie se puede comunicar, ni se contempla la opción de gastarse unos céntimos en una llamada, o desplazarse a buscar a los amigos... Me repatea la gente que en una cena de amigos o en una reunión familiar ignora a los demás, inmersa en el móvil (o celular), como verdaderos zombies. Y los que pagan una entrada a cine de estreno y se pasan la mitad de la sesión chateando con algún otro adicto. Y si ya eso es, en mi opinión, muy mala educación y una falta de respeto, más me lo parece el hecho de que muchos establezcan una comunicación vía Whatsapp y tarden laaaargos minutos en contestar (algunos hasta horas), sin dar ninguna explicación. Y cuando la dan -excepcionalmente- salen con que estaban ocupados limpiando la cocina, o que les cogió el sueño o cualquier otra chorrada. ¿Tan difícil es decir que están ocupados o que en ese momento no pueden hablar?

Sigo prefiriendo el cara a cara, la conversación con la mirada atenta, la sonrisa sin emoticonos, el abrazo de verdad, la cortesía y los amigos respetuosos del tiempo ajeno. Aunque siga usando el whatsApp y aunque no tenga Facebook, ni Twiter, ni cosas parecidas, para un café y una charla con los amigos siempre tengo tiempo.

martes, 18 de febrero de 2014

Enamorarse y desenamorarse

"Cuando uno se enamora, las cuadrillas del tiempo hacen escala en el olvido, la desdicha se llena de milagros y el mismo miedo se convierte en osadía y la muerte no sale de su cueva. Enamorarse es un presagio gris, una ventana abierta al árbol nuevo, una proeza de los sentimientos, una bonanza casi insoportable y un ejercicio contra el infortunio. Por el contrario, desenamorarse es ver el cuerpo como es y no como la otra mirada lo inventaba; es regresar más pobre al viejo enigma y dar con la tristeza en el espejo".

Mario Benedetti. 
 
 

lunes, 17 de febrero de 2014

¿Hacer nido o compartir?



"Con el corazón uno nunca sabe. En este momento de la vida ya no se trata de hacer nido sino de compartir. Cuando un ser humano se va, es la muerte. Pero es importante enamorarse. En este momento de mi vida hay que tener un amigo para ponerse de acuerdo, para ayudarse, no para aguantarse porque eso perturba. Del aguante vienen el resentimiento, el dolor y el odio. Creo que lo de que se trata es de ver el Amor sin tantas nubecitas rosadas". 

Teresita Gómez, Pianista.
En reportaje para el Magazín Dominical,
El Espectador, 13 de septiembre de 1998