lunes, 4 de febrero de 2008

Amigos, simplemente amigos

"Existe una teoría infalible sobre los amigos y es que hay que saber bien qué se puede esperar de cada uno". Esta frase de Carmen Posadas en Xl Semanal, es la manera de comenzar su explicación de por qué afirmó en su momento que ningún amigo le falló en momentos de adversidad, porque "nadie falla si sabe uno qué esperar de cada persona y no pide peras al olmo".

Estoy completamente de acuerdo con la columnista en que "hay amigos a los que podemos llamar a las cinco de la mañana para que nos consuelen de un mal de amores. Otros que son como una tumba y sabemos que nunca divulgarán una confidencia. Algunos (raros, pero los hay) a los que podemos acudir en un apuro económico. Y, por fin, amigos que siempre hablarán bien de nosotros para lo que pase. Lo que no se puede esperar, sin embargo, es que el que nos consuela sea una tumba o que el que nos presta dinero hable bien de nosotros, ni que el que habla bien de nosotros se plante en nuestra casa a las cinco de la mañana cuando nos da el mal de amores. Cada uno sirve para lo que sirve y no hay que esperar más, so pena de llevarnos el consabido chasco".

Tiene razón: Hay gente más generosa y gente más egoísta. Pensamos que todos los amigos con incondicionales y que nunca fallan. Y es un error de nuestra parte no tener en cuenta que cada uno es como es y nos da lo que puede y quiere darnos. El ideal es creer en la gente, confiar. Porque, "si uno sabe qué esperar del otro, ese otro nunca falla. Además, cuando uno no espera nada o casi nada, todo lo que reciba será siempre un regalo maravilloso".

Yo tengo, creo que como todos, amigos de alma, amigos temporales, amigos incondicionales (aunque Carmen Posadas no crea que existen), amigos todoterreno, amigos virtuales y amigos reales, amigos nuevos y amigos de hace más de 20 años. Cada uno en su línea. Prefiero a unos sobre otros, dependiendo de la situación y del momento. Pero lo que sí es cierto es que un par o tres de ellos son de oro, son los llamados mejores amigos y son mi tesoro. Y por ellos, ¡hasta la vida misma!

viernes, 1 de febrero de 2008

Te aviso, te anuncio...

"Pase lo que pase,
mantente con vida;
iré a buscarte.
Por mucho que me cueste,
por muy lejos que estés,
te encontraré."
Para tí, que a veces te cansas de todo. Para el Amor, que a veces se me escapa. Para la Felicidad, tan esquiva. Para...

A veces llegan cartas (2)

Esta tampoco es mía. Pero continúa emocionándome la claridad de pensamiento y de acción de la autora. Y, a riesgo de parecer cursi su contenido y este blog, la publico. El amor de los demás puede percibirse empalagoso... pero ¿qué importa eso a los amantes/amados?

G:

Alguna vez me hablaste de leer algo de lo que yo escribo. Pues aprovecha, que no es novela, pero es así. No es cuento, pero uno siente cuando la gente no está, y no me sorprende que estés en "negociaciones" con M. Ya lo dice el fanoso poeta: "Me gustas cuando callas porque estás como ausente"; en tu caso, "me duele cuando callas porque estás con M.".

Tú creíste que cuando yo decía algo estaba hablando con palabras vacías. Crees que la vida me ha dado la ocasión de hablar con la palabra vacía. Los cuenteros, los poetas y otras variedades de la especie humana no podemos darnos ese lujo: Cuando yo digo que amo, amo; cuando puedo soñar, sueño; cuando hablo de tener un hijo es porque es así.

El que nunca me dijeras "te quiero" yo lo entendìa como una incapacidad de expresar el afecto, en ocasiones hasta una cierta pereza de caer en el mundo de lo cursi; pero ahora me doy cuenta de que no es así y te lo agradezco. Estabas siendo franco, al menos no dices lo que no sientes; y si lo dices en en momentos tan casuales como cuando me quise ir para México, me diste a entender que querías que estuviera. Sos egoísta, querías que estuviera con vos como respuesto inflado por si acaso, como desvare para un impase con las negociaciones: Así no se trata a la gente, menos a los amigos. El hecho de que alguien te ame incondicionalmente, como yo, no quiere decir que en la cláusula de incondicionalidad estés autorizado para hacer y deshacer con lo que esa persona te da.

Me doy cuenta de que a tí sólo te raspan las cosas, ¿o es que realmente es tan difícil expresarte, aceptar que te hacen daño o que te hacen falta? Espero que con M. no sea así, que seas más libre porque el maldito silencio no lleva a nada; y nada, por obvio que parezca, se da por dicho o hecho.

Pienso que es gracioso. Nos juntamos los que eran: , no sé por qué, no te comprometes (en el buen sentido de la palabra), tal vez sientes que se te escapa la vida; y yo no lo hago porque siento que la vida se me está acabando. Pero mientras eso pasa, no me le tuerzo a nada, ni a querer, ni a equivocarme, ni a mover un catre.

Yo no quería compasión y tampoco quería ni una pizca de indulgencia, sólo la verdad. Y de repente se me pasa por la mente: "Que te dio pesar decirme... que no sabías cómo... qué cagada con L..." . G, yo no necesito paños de agua, la vida no son mentiritas piadosas, ni protocolos, ni frases maquilladas para quedar bien o no hacer sentir mal y no te preocupes que de amor no muere nadie y menos yo.

Y me pregunto, si sos mi amigo, si de lo poco que me conoces aprendiste a ver mi pasión por la vida, por qué no pensaste en hablarme claramente, por qué no pensaste: "Le voy a decir que no bote corriente, que busque a alguien que la quiera y a quien pueda querer, con quien pueda construir aunque sea el tiempo que le toque vivir".

Nunca sientas pena ni te de pena decir que no. Sí, es muy mal hecho decir palabritas comprometedoras que no se sienten, pero duele más que no te digan la verdad y darse cuenta de que no navegabas, de que permaneciste anclado y el agua llegándote al cuello. Es tan importante decir te amo, como decir no te amo. (Este consejito casi terapéutico así no más y te lo doy gratis).

(...)

De pronto se me ocurre que estás esperando algo así como una despedida de mi parte, un "esto se acabó" y así respirarías más tranquilo. Hubiera querido que me lo dijeras tú, y no es que no quiera que respires tranquilo; al contrario, así a los dos nos sirve: A tí para (...), definir tu vida con M y darte cuenta qué es lo que realmente quieres y que el estar con una sola persona ni te quita ni te pone; y a mí, para cerciorarme que de pronto de este cuento aprendí algo.

Tienes de mi parte todo el espacio libre.

Te quiere,

N.