miércoles, 5 de diciembre de 2007

Subrayados 1. El Viaje de Marcos

Mis subrayados en
El Viaje de Marcos
de Óscar Hernández
Me gusta viajar en tren
sentado en sentido contrario
al de la marcha.
Me gusta ver lo que dejo atrás,
mirarlo quizás,
por última vez.

Me gusta viajar hacia lugares nuevos
y descubrir rincones encantados,
pero me gusta viajar
viendo lo que abandono;
para luego, al llegar a la estación,
girarme y descubrir
dónde me encuentro...

Me gusta viajar de noche,
ver por la ventana dormir al mundo,
mientras me escapo a otro lugar.
No huyo, sino me escapo;
no de otros, sino de mí.

La noche invita a buscar en tu interior,
porque cuando ni la Luna
te acompaña iluminando la negrura,
es cuando la luz de tu propia vida
brilla más intensamente
que lo que hay alrededor;
y entonces puedes verlo
con cierta claridad.

Me gusta viajar en tren
porque el traqueteo me conmueve
y me envuelve,
y me invita a deslizarme
a mi interior,
y entonces caigo en la cuenta
de que mi destino soy yo.

Peregrino de Sendas



Si no lloramos, las lágrimas nos envenenan por dentro.
Dice una antigua creencia que el ser humano es como una vela. La cera es el cuerpo, y el fuego, el alma. El cuerpo se va derritiendo, se estropea con el paso del tiempo, mientras el alma brilla siempre con la misma luminosidad. Y cuando al final, el cuerpo se termina de consumir, el alma, intacta como el primer día, abandona el cuerpo muerto para unirse a la luz celestial, que para los cristianos sería Dios. Y por eso se encienden velas a los difuntos, para simbolizar el ciclo de la vida, el cuerpo que muere y el alma inmortal.
El Amor, el verdadero Amor, es eterno, aunque sólo haya vivido unos pocos días. Es como el fuego,que desde el primer instante brilla con la misma intensidad que mantendrá siempre (...) hay Amores eternos que duran un fin de semana.

Y los seres humanos, tan racionales nosotros, tenemos la costumbre de archivar nuestros recuerdos con etiqueta. Tal día a tal hora pasó esto; era verde, dulce o frío... Pero una caricia fue dulce, un beso intenso, un susurro tierno... No es fácil ordenar y clasificar estas sensaciones por orden cronológico. Se siente tanto y se es tan feliz, que no se observa con racionalidad. No; simplemente se disfruta tal cual son, sin pararse a analizarlas.

El amor no mata...se muere por amor, pero no mata.Cada calada que le das a la vida es importante, porque la ceniza desaparece en lo inmenso del mundo, porque el fuego dura instantes y el sabor, si se aprovecha, eternamente.

El tiempo, el único que no tiene respeto ni preferencias.
(El Viaje de Marcos, fue la novela ganadora del IV Premio Odisea. Óscar Hernández, su autor, es natural de San Sebastián, España.)

martes, 4 de diciembre de 2007

Adviento, tiempo de esperanza

Primera semana de Adviento. Ya he preparado una Corona para mi mesa. A pesar de los años, de la distancia, de la soledad, no se puede olvidar la costumbre, lo que te inculcaron desde la infancia, lo que se vivió, preparó, enseñó y creyó siempre. Y en lo que sigo creyendo.

La Corona de Adviento encuentra sus raíces en las costumbres pre-cristianas de los germanos (Alemania). Durante el frío y la oscuridad de diciembre, colectaban coronas de ramas verdes y encendían fuegos como señal de esperanza en la venida de la primavera. Pero la Corona de Adviento no representa una concesión al paganismo sino, al contrario, es un ejemplo de la cristianización de la cultura. Los cristianos la adaptaron para significar la espera del Nacimiento de Jesucristo y la necesidad de pedirle que ilumine nuestras almas con su luz. El círculo es la figura geométrica que no tiene principio ni fin; el follaje perenne, representa que Cristo está vivo entre nosotros y recuerda la vida de gracia y la esperanza que es el Adviento. Las cuatro velas representan los cuatro domingos que anteceden a la Navidad. Originalmente eran tres de color morado (vigilancia, penitencia y sacrificio) y una cuarta, blanca (la alegría por el que ya llega). El día de Navidad se pueden sustituir por velas de color rojo, símbolo de la alegría por el Nacimiento de Cristo. El hecho de encenderlas poco a poco, una por semana, significa que conforme se acerca la luz, las tinieblas se van disipando.

Creo y espero. Por eso hago una, cada año, simple, quizá no muy ortodoxa, pero para mí con todo su significado. Para meditar, orar, soñar y, sobre todo, para sentir que todavía puedo ver la vida con los ojos de un niño.

lunes, 3 de diciembre de 2007

Ingrid, Sandra y l@s demás secuestrad@s

Hoy, al leer uno de los blogs que visito frecuentemente, darklatinangel, recordé otra de mis historias vitales: Sandra, mi amiga y compañera de trabajo, una mañana fue secuestrada, arrebatada de su familia, de sus amigos y de sus alumnos; y el mismo día de su 25º cumpleaños nos entregaron su cadáver. Ese ha sido uno de los momentos más dolorosos de mi vida.
En solo unas horas me tocó repasar todas las vivencias que tuve con ella. Las tardes en que nos reuníamos al salir de clase (ella enseñaba Diseño por Ordenador y yo Fotografía), las escapadas en su pequeñísima moto a comer patacones en una tienda de la América, sus risotadas que retumbaban por pasillos y cafetería en el Instituto de Bellas Artes, su maravillosa habilidad para encantar con su dulzura a los alumnos que la conocieron, su disponibilidad "para lo que hiciese falta" a nivel personal o profesional... Era linda, amorosa, inteligente, lista, generosa. Enseñaba a diseñar y enseñaba a vivir. Recuerdo cómo le decía a sus alumnos: "Cuando dejes un trabajo por otro, acuérdate de dejárselo a un compañero que lo necesite".

Uno de los mejores recuerdos que tengo de Sandra está en Europa. Ella me animó y me impulsó a venir al Viejo Continente por primera vez (esa como turista). Fue en el mismo año en que murió. Y justo antes de mi viaje, una tarde llegó su hermana a casa a entregarme lo que sería un último legado de mi amiga. "Sandra me había pedido que la acompañara a comprarte una mochila para tu paseo", me contaba. "Entre sus papeles me he encontrado este billete para que la compres o para que te lo gastes en Europa como quieras". Llevé aquellos diez dólares muy doblados en un rincón de mi billetera, hasta que una tarde lluviosa de junio, a los pies de la Torre Eiffel, me los gasté en cucuruchos (conos) para mí y mis amigos comprados a aquel francés que los vendía en un triciclo con campanitas. Creo que nunca olvidaré esa tarde, el helado, la llovizna parisina, las lágrimas que me mojaban las mejillas y el alma... ni las notas de aquella canción que pedí cantaran en su funeral y que siempre me estrujan el corazón:

"Sólo le pido a Dios que la guerra no me sea indiferente, es un monstruo grande y pisa fuerte toda la pobre inocencia de la gente...

Que la reseca muerte no me encuentre vacìo y solo sin haber hecho lo suficiente...

Sin un traidor puede más que unos cuantos, que esos cuantos no lo olviden fácilmente".

Darkangel habla del secuestro de Ingrid Betancur en su blog Pies para los quiero si tengo alas para volar. Una bella y sentida nota por la política y dirigente colombiana que lleva años en poder de la guerrilla de las Farc.


(Indrid Betancur, antes y durante su cautiverio)

Nota que se puede hacer extensiva a todos los demás cautivos, sean personajes públicos como la ex-senadora, o ciudadanos de a pie como mi Sandra. Y me uno a esa petición de una oración por ellos.