Cuenta un amigo mío, que se mantiene muy tieso y muy majo y tiene una pasmosa habilidad visual, que le gustan tanto como a mí los cielos agosteños de Zaragoza. Y es que este verano me he dado cuenta de que el cielo de la capital "maña" es rabiosamente azul, aunque en estos tiempos de cambios climáticos en ocasiones se le ocurre pintarse con brochazos de nubes y rememorar un delicioso otoño. Pero me quedo con ese azul que me recuerda los coloreados telones de los viejos estudios fotográficos y de las primeras películas en Technicolor.
Para Tenmempie y para todos los enamorados de Zaragoza, estas muestras de su cielo azul de verano (¿o será cielo de verano azul? ¿o verano azulado? ¿o a su lado?).





