lunes, 18 de mayo de 2026

¿Cremación o entierro?

El Confidencial, 14 de mayo, 2026


El debate entre inhumación y cremación en España está más dividido que nunca. Según la Asociación Nacional de Servicios Funerarios (Panasef), el 2024 fue el primer año en el que las cremaciones superaron a los entierros, con un 50,11% del total. Una tendencia que también se manifiesta en Estados Unidos y que ha llevado a Neil deGrasse Tyson a dar su opinión y su preferencia personal. Como siempre, desde un punto de vista científico, curioso y divulgativo. El astrofísico estadounidense, conocido por su capacidad para convertir conceptos complejos en ideas accesibles, abordó esta cuestión en su programa StarTalk. Su planteamiento no parte de una creencia espiritual, sino de una lectura física del cuerpo humano tras la muerte y del destino de la energía contenida en sus moléculas.

Neil deGrasse Tyson explicó que, una vez fallecida una persona, la sociedad moderna suele ofrecer dos opciones principales: ser enterrado o ser incinerado. A partir de ahí, defendió su preferencia personal por la inhumación, al considerar que permite devolver al entorno parte de lo que el cuerpo acumuló durante la vida.

La energía del cuerpo

“Al morir tienes básicamente dos opciones en la sociedad moderna”, señaló Neil deGrasse Tyson. “Puedes ser enterrado. Esa es mi elección para que el contenido energético de mi cuerpo, es decir, las moléculas que se construyeron durante toda mi vida comiendo, haciendo ejercicio y formando órganos, músculos y otros tejidos, vuelva a la Tierra.
Al morir, esas moléculas todavía contienen energía”.

Desde esa perspectiva, el entierro no se presenta solo como un rito funerario, sino como un proceso biológico. "Si me entierran y me descompongo, toda esa energía es absorbida por microbios. Por la flora y la fauna que se alimentan de mi cuerpo, igual que yo me he alimentado de flora y fauna durante toda mi vida. De esa manera, devuelvo algo a la Tierra", añadió.

La idea conecta con una visión muy material de la muerte: el organismo deja de funcionar, pero sus componentes no desaparecen. La descomposición permite que bacterias, hongos y otros seres vivos intervengan en la transformación del cuerpo, aunque el ritmo puede variar mucho si antes se han aplicado técnicas funerarias como el embalsamamiento.

Viajar a Alfa Centauri

La cremación, en cambio, ofrece para deGrasse Tyson una imagen cósmica. "Si te incineran, el contenido energético de esas moléculas no desaparece, sino que se transfiere al calor", afirmó. Esa energía, explicó, se emite después como radiación infrarroja y avanza por el espacio a la velocidad de la luz.

De ahí surge su reflexión más llamativa: “Después de que alguien haya sido incinerado, es posible hacer una cronología. ¿Hasta dónde ha llegado ya su energía radiante? Si fue incinerado hace cuatro años, habría llegado al sistema estelar más cercano, Alfa Centauri. Así que, de alguna manera, sigues formando parte del universo, solo que de otra forma”.

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