martes, 18 de agosto de 2015

Cambia, todo cambia



Cambia lo superficial
Cambia también lo profundo
Cambia el modo de pensar
Cambia todo en este mundo

Cambia el clima con los años
Cambia el pastor su rebaño
Y así como todo cambia
Que yo cambie no es extraño

Cambia el más fino brillante
De mano en mano su brillo
Cambia el nido el pajarillo
Cambia el sentir un amante

Cambia el rumbo el caminante
Aunque esto le cause daño
Y así como todo cambia
Que yo cambie no es extraño
Cambia, todo cambia
Cambia, todo cambia
Cambia, todo cambia
Cambia, todo cambia

Cambia el sol en su carrera
Cuando la noche subsiste
Cambia la planta y se viste
De verde en la primavera

Cambia el pelaje la fiera
Cambia el cabello el anciano
Y así como todo cambia
Que yo cambie no es extraño

Pero no cambia mi amor
Por más lejos que me encuentre
Ni el recuerdo ni el dolor
De mi pueblo y de mi gente

Lo que cambió ayer
Tendrá que cambiar mañana
Así como cambio yo
En esta tierra lejana

Cambia, todo cambia
Cambia, todo cambia
Cambia, todo cambia
Cambia, todo cambia

Pero no cambia mi amor...

(Violeta Parra)

Cambia. Todo (o casi todo) cambia. Cambio yo. Cambian los climas, los paisajes, las compañías. Cambia la forma de ver la vida y de sentir el Amor, el desamor, el desprecio o la indiferencia. Cambia la mirada. Cambian los andares. Cambia la capacidad de aguante. Cambias tú (o no). Y cambia la forma de esperar, el límite de la paciencia y de la tolerancia. Cambia el umbral del dolor. Cambian los compañeros de viaje y de Vida. Cambiamos. Nos cambian. Pero no cambia la esencia, "pero no cambia mi Amor".


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