lunes, 30 de abril de 2012

A mis (pocos) amigos


El 4 de noviembre de 2005 falleció en Bogotá Victoria  Eugenia Zuluaga. "Vicky", abogada javeriana que se desempeñó en el sector financiero y empresarial y, en lo social, en las fundaciones Granahorrar y Colsanitas, fue una mujer de muchas facetas, entre ellas dar a sus amigos trato directo y franco. Esta nota suya está dirigida precisamente a ellos.

"Los amigos son para quererlos, pero también para exigirles que estén a la altura. Uno quiere a los amigos de manera dura, haciendo batir un látigo, porque sólo así se logra alcanzarles el alma. Es que hay demasiada hipocresía en la sociedad, la gente está acostumbrada a la falsedad, a los buenos modales mentirosos y entonces sonríe delante de los supuestos amigos para hacer luego mala cara a sus espaldas. No, nada de contemplaciones con los amigos. Nada de caras dobles con ellos. Pero eso hay que saber escoger a los amigos. Unos amigos bien escogidos son esos que duran toda la vida, a pesar de que a ratos uno quiera desaparecerlos y les cante hasta misa y viacrucis. Ellos verán si resisten esta manera ruda de quererlos o si prefieren las suavidades corrientes entre gentes blandengues.

Los primitivos y los salvajes debieron comportarse a arañazos con sus amigos. Ellos, que sabían cómo son las emociones recién estrenadas, tal vez se ganaban a sus mejores amigos luego de luchas a garrotazos en las que entregaban el corazón de modo definitivo, apasionado, sin velos, sin intermediarios. Un amigo entrañable comprende esta forma silvestre de relacionarse entre seres humanos y no se pone bravo a la primera paliza. Él intuye la carga de amor que viene del otro lado, del lado que vocifera y golpea. Él adivina que quien se atreve a zarandearlo sin pedirle permiso, lo está sencillamente abrazando con las uñas y garras más cordiales de la zoología. A pesar de que sean menospreciadas, las rutas del amor fuerte son las más seguras, las que obligan a tener las riendas templadas, las que resisten las tormentas del tiempo."

*** *** ***
Este texto me recuerda una situación con un viejo amigo, a quien siempre le sorprendió mi brutal sinceridad. Me acomodó el calificativo de "El Sincero", entre admiración e ironía. Mi explicación a mi actitud fue explicarle que cuando me piden una opinión digo lo que yo pienso y no lo que el otro quiere oír. Aunque parezca brutal. Aunque no sea lo que espera, porque en el fondo es lo que necesita.


jueves, 26 de abril de 2012

¿Qué vas a hacer contigo?

A un medio amor que nunca declaró:


Ya llevo mucho tiempo aguantándome sin vos.
He perdido las ganas de aguantarme más.
Preciso evaporar entre mis manos de astronauta
tus ojos fugitivos, tus cejas delirantes,
tu espalda de lunares infinitos
que contar me pediste como un favor,
una necesidad, un "quiero".


Te enfadaste conmigo por hablarte distante
cuando vos fuiste distante por principio.
Peleamos con silencios recargados.
Quise desconocerte por un rato
y me desconocí a mi mismo en el intento.
Desconocí el Amor.
También tú.
Sé que soñabas conmigo alguna vez y guardás el secreto.
Jugamos a pelear para sustituir las ganas.


Esto lo escribo ya, sobre la marcha.
No voy a revisarlo ni a mirarlo hacia atrás.
Lo que haya dicho, sea.
Si te ofendés, me vale.
Si das la vuelta, andáte (que sabés que te encuentro).
Si me llorás, te aguanto.
Si sonreís, te quiero.
Si vamos a bailar, yo te sostengo,
yo te abrazo, no te dejo caer ...
Si abrís de par en par los labios, te enamoro.
Si huís, perdés el tiempo.
Si me querés, te beso.
Si te quedás conmigo,
te amaré como un dios, como es debido.

Del libro: Open the window para que la mosca fly
de Jaime Espinal.