jueves, 23 de septiembre de 2010

Sobre máscaras

Los amigos de la mentira sufren un castigo bastante serio. Según Marguerite Yourcenar, "en ellos, a la larga, la máscara se convierte en rostro."

"Cada vez que me pongo una máscara para tapar mi realidad, fingiendo lo que no soy, lo hago para atraer a la gente. Luego descubro que sólo atraigo a otros enmascarados, alejando a los demás debido a un estorbo: la máscara. Uso la máscara para evitar que la gente vea mis debilidades y luego descubro que, al no ver mi humanidad, los demás no me quieres por lo que soy, sino por la máscara. Uso una máscara para preservar mis amistades; luego descubro que si pierdo un amigo por haber sido auténtico, realmente no era amigo mío sino de la máscara. Me pongo una máscara para evitar ofender a alguien y ser diplomático y luego descubro que aquello que más ofende a las personas con quienes quiero intimar es la máscara.

Me pongo una máscara convencido de que es lo mejor que puedo hacer para ser amado. Luego, descubro la triste paradoja: lo que más deseo lograr con mis máscaras es precisamente lo que impido con ellas.

La transparencia
Gilbert Brendon

miércoles, 22 de septiembre de 2010

He leído...

Hace unos años, esta frase escrita por el columnista Humberto López en el periódico El Mundo de Medellín:
"He oído hablar tan bien de ti,
que creía que estabas muerto".
La fotografía pertenece a una escultura
de un mausoleo del museo-cementerio de San Pedro,
en la ciudad de Medellín, Colombia.

martes, 21 de septiembre de 2010

Luz de Amanecer

"...Todos nacemos con una caja de cerillas en nuestro interior que se deben encender solas. Se necesita de la ayuda del oxígeno y una vela; el oxígeno puede provenir del aliento de la persona amada y la vela puede ser cualquier cosa: una melodía, una palabra, una caricia, un sonido, algo que dispare el detonador; pero cada persona debe descubrir cuáles son sus detonadores para poder vivir ya que la combustión que se realice debe encender una, eso es lo que nutre la energía del alma y si no hay un detonador, la caja de cerillas se humedece y ya nunca podemos volver a encender ni uno de ellos. Hay que encender una por una uno porque si con una intensa emoción llegaran a encenderse, se produce un resplandor tan fuerte que llegamos a un túnel esplendoroso que nos muestra el camino que olvidamos al nacer y nos lleva a encontrarnos con el perdido origen divino."

Luz de Amanecer,
citada por un personaje de Como Agua para Chocolate
(obra de Laura Esquivel).