Volver a verte otra vez... con los ojitos empapados en ayer... con la promesa de aquel último café.. con un montón de sueños rotos...miércoles, 28 de mayo de 2008
Sueños rotos... y el último café
Volver a verte otra vez... con los ojitos empapados en ayer... con la promesa de aquel último café.. con un montón de sueños rotos...lunes, 26 de mayo de 2008
Un hijueputa menos
Este hombre, el guerrillero más viejo del mundo, terrorista, bandolero, fascineroso, asesino y narcomafioso, se murió hace un par de meses. Pero apenas se confirmó la noticia este fin de semana. Este hombre, cuya sola mirada lo dice todo, era Manuel Marulanda Vélez, más conocido como Tirofijo. Toda una leyenda en los anales de la historia de Colombia de lo últimos 40 años. El hombre bajo cuyas órdenes se ha desangrado mi país, en busca de unos ideales trasnochados que no comprendo. Unos ideales que estoy seguro no comprenden ni los de sus "tropas" que sufren en la selva al lado de sus secuestrados.Me enerva su solo nombre. Me enerva que haya muerto sin pasar por la cárcel. Aunque también me alegra que no hayan tenido que cuidarlo y alimentarlo en una de esas celdas hacinadas. Me enerva el comunicado de sus "jefes de prensa": "Murió el camarada en brazos de su compañera y rodeado de su guardia personal". Un comunicado con todo el protocolo. Y me da rabia porque murió con alguien de sus afectos, mientras los cientos de secuestrados en Colombia están alejados a la fuerza de sus seres queridos y nos llenan el país de dolor y de desesperanza.
Es en estos casos cuando dejo que la rabia me salga del corazón. Me considero creyente de la Justicia Divina (mucho más que en la humana). Y sé que arderá en los profundos infiernos por toda la eternidad. Y conservo la fe en que su desaparición del mapa político y las deserciones de tantos de sus seguidores, sean otro paso más hacia el bienestar y la paz de mi país de nacimiento.
¡Al menos hay un "hijueputa" menos!
sábado, 24 de mayo de 2008
Publicidad diferenciada
No sé cuáles señores encorbatados o de americanas de diseño se empeñan en diferenciar a los seres humanos y venderles desde coches hasta ilusiones por su aspecto, su sexualidad, su peso, su color o hasta el tamaño de sus...orejas. La publicidad, esa dictadora, antes se dirigía a hombres y a mujeres; ahora a heterosexuales, bisexuales, transexuales, metrosexuales, ubersexuales, ambiguos, gordo(s), flaco(a)s, amas de casa, profesionales, niños, adolescentes. Todo por sectores, en aras de la "efectividad del mensaje". Y hasta hace poco, tenía un grado mínimo de sutileza con los mensajes dirigidos a cierto sector de su público objetivo. Para nadie es un secreto que el sector homosexual es un filón para el mercadeo, dizque por su afán de gastar, de cuidarse, por su escasez de obligaciones y su alto poder adquisitivo. Y de allí que ahora haya cruceros para gays, agencias de viajes para gays, hoteles para gays, playas para gays, agencias matrimoniales para gays, abogados para gays, vinos para gays -con denominación de origen- (¿o vinos con denominación de origen gay?), fragancias para gays, y, por supuesto, publicidad para gays.
No me extraña. Business are business. Los negocios son los negocios. Pero lo que sí me extraña es que sigan hablando de visibilidad y no de guetos: los mismos en que nos meten (metemos) y del que tanto de habla de destruir. ¿Es esto visibilidad? ¿O gueto? ¿Se sale del o se entra al armario? Que alguien me lo explique.
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