-Si usted pudiera cambiar algo acerca de su primera experiencia sexual, ¿qué cambiaría?
-Cambiaría casi todo. Cambiaría el pudor, el afán, el lugar y la edad. Cambiaría los mil sonidos periódicos y constantes, secos y chillones de ese colchón. Cambiaría la temperatura, cambiaría los calcetines tan feos que tenía, cambiaría más miradas y más minutos, apagaría la televisión. Cambiaría las decoraciones de Snoopi y Mafalda por velos vaporosos y en movimiento por un aire colado de las ventanas entreabiertas del desván. Cambiaría casi todo... menos a ella.
-Cambiaría casi todo. Cambiaría el pudor, el afán, el lugar y la edad. Cambiaría los mil sonidos periódicos y constantes, secos y chillones de ese colchón. Cambiaría la temperatura, cambiaría los calcetines tan feos que tenía, cambiaría más miradas y más minutos, apagaría la televisión. Cambiaría las decoraciones de Snoopi y Mafalda por velos vaporosos y en movimiento por un aire colado de las ventanas entreabiertas del desván. Cambiaría casi todo... menos a ella.Alfredo Mejía Vélez.
En un Taller de Técnicas de Comunicación Escrita, "Qué tal si..."
