miércoles, 4 de enero de 2023

¿Estás de estreno?

 NUEVO AÑO

Eduardo Galeano



Me gusta saludar por lo que empieza más que por lo que termina. Me gusta más la esperanza que la melancolía. Me gustan más los proyectos que los fracasos. Me gusta pensar que adelante hay más vida.

Lo decimos todos los años: diciembre no es un mes fácil.  Carreras, angustias, excesos, conflictos de lealtad, los que no están, los que están solos, los que están con alguien, pero mal, los que deben estar con quien no quieren estar. 

Y algunos, más sobrios, más frugales, que entendieron por dónde va la cosa: por no forzar lo que no sale, por no imponerse una felicidad que, en ocasiones, no se siente, por entender que no se juega el amor de las personas queridas porque no puedan levantar con vos la copa el 31 a las 12. 

Pensemos más bien en comienzos, en cuaderno nuevo, en ropa a estrenar, en sacarnos de encima lo que ya no sirve, lo que ocupa espacio inútil. 

El mundo cambia rápido, a veces tanto que no llegamos a comprenderlo. Pero es una buena oportunidad para ir cambiando junto con los demás. Para juntarnos a pensar, a hacer, sentir, dar, amar. Para rebelarnos contra lo injusto, para ser un poco más libres, para ganar más consideración por los demás, para respetar y ser más inclusivos, más solidarios, para abrir la cabeza y pensar distinto.  Mirá cuántas cosas podemos hacer juntos. El mundo está cambiando, sí. No te preguntes si es para mejor o no. No pasa por afuera, vos sos parte y serán los cambios de los que participes. Serán los amores y las relaciones  que quieras construir, los amigos que elijas, las causas en las que milites , los tiempos que decidas tomarte para vos. No camines rápido, no vas a aprovechar más el tiempo, al revés, se pasará sin que lo veas.  

Así que en estos días , cuando todos corran al supermercado y a los centros comerciales, andá al parque, caminá lento, mirá el cielo, escuchá los pájaros, observá a   los demás. Y dale la bienvenida a lo nuevo. Estás de estreno. Siempre.

martes, 3 de enero de 2023

Más que un feliz año, te deseo...

Pues no, esta vez no te voy a desear Feliz Navidad ni Feliz Año Nuevo. Eso ya lo hace todo el mundo, incluido yo.



Te deseo otras cosas:

Te deseo coraje para decir basta.

Te deseo que olvides  a quien se olvidó de ti.

Te deseo que puedas cerrar puertas y abrir ventanas.

Te deseo que no te conformes, que no te quedes con la culpa.

Te deseo que te atrevas.

Te deseo que te quieras.

Te deseo ojeras y risas.

Te deseo locura y magia.

También te deseo errores para aprender.

Te deseo viento para dejarte llevar.

Te deseo chispas en la mirada, colores para los días grises, paraguas y refugio para las tormentas, lluvia para calarte y sol para calentarte.

Te deseo abrazos de los que duran toda la vida, cuando cierras los ojos y los recuerdas.

Te deseo viajes, muchos viajes, porque son hacedores de nuevos recuerdos.

Te deseo huracanes de emociones, que te hagan sentir que te elevas de tu cuerpo.

Te deseo que te quieran sin que te necesiten ni posean.

Te deseo que ames también en la distancia.

Te deseo una y mil nuevas canciones favoritas y nuevas fechas que hagan sonreír.

Te deseo besos bonitos, brindis con los labios.

Te deseo ganas de salir adelante.

Y tiempo..., mucho tiempo para disfrutar de tu vida.


Joaquín Sabina

miércoles, 23 de noviembre de 2022

Donde caben dos

Por obra y gracia de Netflix, una tarde gris de noviembre, al azar pillé esta película (dirigida por Paco Caballero) para manta, sofá y... subrayado de textos. Sobre todo la reflexión final, que es, quizás lo que la salva de ser solo una apología de la "revolución sexual".

(Presentación)

¿Sabes ese momento en que sucede algo que le da un vuelco a tu vida? ¿Algo que no se puede racionalizar y para lo que nunca se está preparado? Una tarde, como cualquier otra, estás tomando algo tranquilamente y, de pronto, salta una chispa, te tropiezas con una mirada y antes de que te des cuenta, comienzas a sentir las palpitaciones, los nervios y ese hormigueo. De repente te parece que tu vida ha sido un camino para traerte justo hasta este momento, como si el universo y el destino cobraran sentido aquí y ahora. No te reconoces ni sabes poner en palabras lo que está ocurriendo y, sin embargo, aquí estás. 

(Epílogo)

Y sí, es algo que te pilla por sorpresa y de la noche a la mañana le da un vuelco a tu vida. Algo que no se puede racionalizar y para lo que nunca estamos preparados. Pero de pronto salta una chispa y empezamos a sentir las palpitaciones, los nervios y ese hormigueo. Nos parece que toda nuestra vida ha sido un camino para traernos justo hasta este momento. Como si el universo y el destino cobraran sentido aquí y ahora. Por mucho que queramos y lo intentemos somos incapaces de resistirnos. No nos reconocemos ni sabemos poner en palabras lo que nos está ocurriendo. ¿Por qué nos excita lo que nos excita? ¿Por qué nos enamoramos de quien nos enamoramos? ¿Qué nos pasa en la cabeza? Y la respuesta es, ¡absolutamente nada!

Nos han hecho creer que hay una sola forma correcta de enamorarnos, de excitarnos, de follar. Pero no es cierto. Así que podemos pasarnos la vida que el mundo decida lo que puede o no gustarnos, o podemos decidir por nosotros mismos quiénes somos y reconocernos, no por lo que nos diferencia del resto sino por lo que nos hace únicos.

Querernos tal y como somos para dejar que nos quieran de la misma manera y olvidar de una vez por todas unos modelos que –seamos sinceros- no representan absolutamente a nadie.

Escribir nuestras propias reglas, juntos. O explorar caminos nuevos que hasta hace poco no podíamos ni imaginar. Aprendiendo a aceptar que en esta búsqueda constante a veces no nos encontraremos. Pero reconociendo el sexo y el amor como lo que realmente son: el regalo más increíble que uno puede dar y recibir, algo que todos merecemos experimentar plenamente, sin distinciones, sin concesiones, sin vergüenzas. Porque, a veces, algo te pilla por sorpresa y de la noche a la mañana le da un vuelco a tu vida.