miércoles, 19 de agosto de 2015

Esa antigua costumbre de saludar


Encontré este spot de la campaña Contagiemos Valores, del Programa Internacional sobre Democracia, Sociedad y Nuevas Economías, y la Universidad de Buenos Aires, que invitan a rescatar aquellos valores y principios que hacen trascender a una comunidad. Esto me hizo pensar en que no estoy, como me decía un antiguo jefe asturiano, luchando contra los molinos de viento, intentado re-educar a los españoles demás. No estoy solo en la tarea de hacerle ver a quien entra a un local a solicitar un servicio que no basta con decir lo que se necesita, sino que es agradable y de bien educados, saludar antes al dependiente y a quienes están en el local. Que es más agradable la experiencia del trato con el público, si se respeta el turno de quien ya están atendiendo, simplemente porque ha llegado antes. 

No estaría de más difundir este tipo de campañas en muchas ciudades y países. Recordar que no cuesta nada dar los buenos días al conductor del autobús (aunque no responda al saludo), agradecer un servicio, cuidar las cosas de uso común (como las sillas de cines y vehículos), ceder el paso o el asiento, no tirar basuras al suelo ni sacudir las alfombras por la ventana... en fin, ser corteses y cívicos. 

Por algo se empieza: al menos dando los buenos días (que hasta los que duermen juntos se saludan por la mañana ¿o no?)

martes, 18 de agosto de 2015

Cambia, todo cambia



Cambia lo superficial
Cambia también lo profundo
Cambia el modo de pensar
Cambia todo en este mundo

Cambia el clima con los años
Cambia el pastor su rebaño
Y así como todo cambia
Que yo cambie no es extraño

Cambia el más fino brillante
De mano en mano su brillo
Cambia el nido el pajarillo
Cambia el sentir un amante

Cambia el rumbo el caminante
Aunque esto le cause daño
Y así como todo cambia
Que yo cambie no es extraño
Cambia, todo cambia
Cambia, todo cambia
Cambia, todo cambia
Cambia, todo cambia

Cambia el sol en su carrera
Cuando la noche subsiste
Cambia la planta y se viste
De verde en la primavera

Cambia el pelaje la fiera
Cambia el cabello el anciano
Y así como todo cambia
Que yo cambie no es extraño

Pero no cambia mi amor
Por más lejos que me encuentre
Ni el recuerdo ni el dolor
De mi pueblo y de mi gente

Lo que cambió ayer
Tendrá que cambiar mañana
Así como cambio yo
En esta tierra lejana

Cambia, todo cambia
Cambia, todo cambia
Cambia, todo cambia
Cambia, todo cambia

Pero no cambia mi amor...

(Violeta Parra)

Cambia. Todo (o casi todo) cambia. Cambio yo. Cambian los climas, los paisajes, las compañías. Cambia la forma de ver la vida y de sentir el Amor, el desamor, el desprecio o la indiferencia. Cambia la mirada. Cambian los andares. Cambia la capacidad de aguante. Cambias tú (o no). Y cambia la forma de esperar, el límite de la paciencia y de la tolerancia. Cambia el umbral del dolor. Cambian los compañeros de viaje y de Vida. Cambiamos. Nos cambian. Pero no cambia la esencia, "pero no cambia mi Amor".


lunes, 20 de julio de 2015

Cicatrices

"Las cicatrices muestran dónde hemos estado;
nunca deciden hacia dónde vamos".

Mentes Criminales


Cicatrices. Señales de que hemos vivido. Heridas accidentales y provocadas, que con el tiempo dejan de doler y se vuelven meras imágenes, recuerdos. Los viejos sitios donde se amó la vida. Los amores y desamores. Los que ya no están. Los que vuelven a incordiar. Los que no dejamos entrar. Los que no reconocemos en la mirada. Las de los que intentaron y creyeron dañarnos y solo nos hicieron más fuertes, duros y recios. 



Los que volvieron a regalarnos abrazos en el alma;
los que están cerquita aún a diez mil kilómetros;
los que no molestan, los que entran y se quedan sin hacer ruido;
los que respetan tus silencios, tus espacios y tu intimidad;
los que te dan sin esperar recompensa ni pago; 
los que no te ordenan la vida ni te ordenan qué hacer... 
esos no son cicatrices, esos son los que dejan huella.