Muchas veces, en la vida terrena sentimos momentos de eternidad. Escuché el concepto esta semana de boca de una entrañable amiga de la adolescencia. Momento de eternidad es encontrarse y revivir historias de hace 50 años. Como lo es también ese concierto de música cubana al piano que te hace sentir a tu madre bailando cerquita, aunque ella ya esté en su eternidad definitiva.
Quizás no somos conscientes de esos momentos de eternidad que vivimos con frecuencia. Una cena entre amigos, la tertulia en el bar después de una sesión de cine. Aquel beso robado -disimulado con las cervezas- en la ventana de una licorera de barrio. La escapada de casa para una clandestina celebración amorosa. Salir aPuede que no sean muchos minutos. Pero son eternos. Algo así como adelantos al concepto tradicional de la eternidad. Mientras llega la definitiva, la intangible, la desconocida, aprovechemos los que tenemos aquí y ahora.
Gracias,
Vicky, por esta lección.

