jueves, 12 de enero de 2017

La nueva adolescencia


Si miramos con cuidado podemos detectar la aparición de una franja social que antes no existía: la gente que hoy tiene entre cincuenta y sesenta años: A este grupo pertenece una generación que ha echado fuera del idioma la palabra "envejecer", porque sencillamente no tiene entre sus planes actuales la posibilidad de hacerlo.

Se trata de una verdadera novedad demográfica parecida a la aparición en su momento, de la "adolescencia", que también fue una franja social nueva que surgió a mediados del S. XX para dar identidad a una masa de niños desbordados, en cuerpos creciditos, que no sabían hasta entonces dónde meterse, ni cómo vestirse.

Este nuevo grupo humano que hoy ronda los cincuenta, sesenta o setenta, ha llevado una vida razonablemente satisfactoria. Son hombres y mujeres independientes que trabajan desde hace mucho tiempo y han logrado cambiar el significado tétrico que tanta literatura latinoamericana le dio durante décadas al concepto del trabajo. Lejos de las tristes oficinas, muchos de ellos buscaron y encontraron hace mucho la actividad que más le gustaba y se ganan la vida con eso. Debe ser por esto que se sienten plenos; algunos ni sueñan con jubilarse. Los que ya se han jubilado disfrutan con plenitud de cada uno de sus días sin temores al ocio o a la soledad, crecen desde adentro. Disfrutan el ocio, porque después de años de trabajo, crianza de hijos, carencias, desvelos y sucesos fortuitos bien vale mirar el mar con la mente vacía o ver volar una paloma desde el quinto piso del apartamento.

Dentro de ese universo de personas saludables, curiosas y activas, la mujer tiene un papel rutilante. Ella trae décadas de experiencia de hacer su voluntad, cuando sus madres habían sido educadas a obedecer y ahora pueden ocupar lugares en la sociedad que sus madres ni habrían soñado en ocupar. Algunas se fueron a vivir solas, otras estudiaron carreras que siempre habían sido exclusivamente masculinas; algunas estudiaron una carrera universitaria junto con la de sus hijos, otras eligieron tener hijos a temprana edad, fueron periodistas, atletas o crearon su propio "YO, S.A.". Este tipo de mujeres nacidas en los 50´s o 60´s no son ni por equivocación las clásicas "suegras" que quieren que los hij@s les estén llamando todos los días, porque ellas tienen su propia vida y ya no viven a través de la vida de los hijos. Su camino no ha sido fácil y todavía lo van diseñando cotidianamente.

Pero algunas cosas ya pueden darse por sabidas, por ejemplo que no son personas detenidas en el tiempo; la gente de "cincuenta, sesenta o setenta"", hombres y mujeres, maneja el ordenador como si lo hubiera hecho toda la vida. Se escriben, y se ven, con los hijos que están lejos y hasta se olvidan del viejo teléfono para contactar a sus amigos y les escriben un e-mail con sus ideas y vivencias. Por lo general están satisfechos de su estado civil y si no lo están, no se conforman y procuran cambiarlo. Raramente se deshacen en un llanto sentimental. A diferencia de los jóvenes; los sexalescentes conocen y ponderan todos los riesgos. Nadie se pone a llorar cuando pierde: sólo reflexiona, toma nota, a lo sumo… y a otra cosa.

La gente mayor comparte la devoción por la juventud y sus formas superlativas, casi insolentes de belleza, pero no se sienten en retirada. Compiten de otra forma, cultivan su propio estilo… Ellos, los varones, no envidian la apariencia de jóvenes astros del deporte, o de los que lucen un traje Armani, ni ellas, las mujeres, sueñan con tener la figura torneada de una vedette. En lugar de eso saben de la importancia de una mirada cómplice, de una frase inteligente o de una sonrisa iluminada por la experiencia.

Hoy la gente de 50, 60 o 70, como es su costumbre, está estrenando una edad que todavía NO TIENE NOMBRE, antes los de esa edad eran viejos y hoy ya no lo son, hoy están plenos física e intelectualmente, recuerdan la juventud, pero sin nostalgias, porque la juventud también está llena de caídas y nostalgias y ellos lo saben. La gente de 50, 60 y 70 de hoy celebra el Sol cada mañana y sonríe para sí misma muy a menudo…hacen planes con su propia vida, no con la de los demás. Quizás por alguna razón secreta que sólo saben y sabrán los del siglo XXI.

martes, 10 de enero de 2017

En este momento de mi vida



domingo, 8 de enero de 2017

Estas fiestas tan señaladas

7 de enero. Ya se fueron los Magos de Oriente, el Niño Dios, Papá Noel, Santa Claus, los renos, los elfos, los ayudantes. Disminuyen las carreras de centro comercial en centro comercial, de supermercado en supermercado, haciendo compras compulsivas e innecesarias, aparentadoras y "por obligación". Ya guardamos, en cajas de cartón y en el fondo del trastero, el árbol, las figuritas, las coronas, ... hasta diciembre próximo. Y parece que con ellos, guardamos los deseos de Paz y de Amor, Concordia y Fraternidad.  

Volvemos a nuestras vidas cotidianas, con sus afanes rutinarios, olvidando qué celebrábamos (si es que recordábamos eso que nos enseñaron de niños). Navidad... época de "Re-nacer", y sólo estábamos fingiendo que somos muy familiares, que cuñados, primos, tíos y tías, suegros y consuegros, se quieren, cuando en realidad se soportan y se aguantan en opíparas cenas y comidas, en una celebración de apariencias y derroches. Tras ellas, las críticas, los comentarios, los juicios... mientras afuera hay gente que pasa hambre, frío, y hay humanos pidiendo la poca limosna de mirarlos cuando pasamos con paquetes llenos de regalos. 

No sé qué sería mejor. Si ese mes en que la gente parece -sólo parece- más solidaria (quizás para acallar un poco la conciencia) aunque algo hace, al menos con sus Feliz Navidad, Feliz Año; o que cada uno vuelva a ser como es, para saber a qué atenerse. 

Pero sí quisiera que no todos los deseos se cumplan (me refiero a los falsos buenos deseos), y que seamos solidarios todo el año con los que menos tienen y más necesitan, que cada uno haga, cada día, en diciembre o en agosto, lo que su corazón le mande, lo que su forma de vivir y de sentir le indique, sin verse obligado por otros, por la sociedad, por la costumbre; que celebremos, si queremos y creemos, con quienes más nos plazca, con los que son en sí mismos un aguinaldo; que compartamos, que seamos sinceros, que aprendamos por qué estas fechas son "tan señaladas" y no un mero lugar común. 

¡Feliz Vida!




domingo, 1 de enero de 2017

El mejor mensaje de Nochevieja

Nochevieja. En el mundo de los memes, de los mensajes de whatsapp, de los gifs, de los chistes virales, de los teléfonos móviles atascados en medio de las cenas familiares (y las no tanto), llega un mensaje único, especial, personal, profundo y sabio. El mensaje esperado de un amigo, que siempre habla y siente desde el alma, un mensaje que quiero compartir, porque habla de la belleza de su alma y de su humanidad. Gracias David. ¡Quién pudiera sentir como tú!



Hoy  es una noche especial para todos nosotros, porque se termina un ciclo y se comienza uno nuevo. Para terminar el ciclo, dar gracias, ser conscientes de las lecciones y de lo aprendido, de lo que nos dejaron las dificultades y también de los que nos dejó la felicidad, la alegría y los momentos agradables;  es agradecerlo todo, tanto lo bueno como  lo malo: de lo bueno porque disfrutamos, y de lo que no fue bueno o de lo que fue malo porque de eso pudimos aprender. Y del tamaño de las enseñanzas que pudimos aprender es la prosperidad que viene para el 2017. 

Mi deseo para todos ustedes es que el año entrante sea un año donde las lecciones que aprendimos en el 2016 nos permitan disfrutar de toda la abundancia, de toda la prosperidad y el bienestar que el Universo tiene guardado para nosotros. 

Un abrazo para todos ustedes. Otra vez les reitero mi agradecimiento por compartir conmigo este camino que estamos recorriendo en esta vida. Felicidad para ustedes, para sus familias, fortaleza en las dificultades para este 2017, sabiduría para saber tomar la mejores decisiones para cada uno, fuerza para poder cambiar lo que haya que cambiar, para poder rechazar lo que haya que rechazar, y mucha voluntad para salir adelante, para asumir los retos, para con mucha disciplina, con mucha constancia, y mucha perseverancia seguir adelante con mucha conciencia el camino de la vida. 

Un feliz año nuevo y un abrazo desde mi alma.


 
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