miércoles, 7 de septiembre de 2016

Zaragoza, ciudad de las (in)culturas.

Palacio de la Aljafería

Llamada Ciudad de las Culturas, por su historia milenaria de judíos, cristianos, musulmanes y romanos; por la diversidad de nacionalidades que conviven en ella; por las distintas manifestaciones artísticas que llenan sus museos, plazas y calles; por ser habitual sede de congresos y convenciones; por la aparente hospitalidad de sus gentes... Zaragoza, la aragonesa, la de César Augusto, es también la ciudad inculta, incívica, sucia, maltratada (más por los propios que por los extraños).

Sí, me molesta, me fastidia, me enfada, me cabrea la gente que no sabe tener un mínimo de cortesía con los demás y con su ciudad. Me cabrea usted, que no duda en pararse sobre el asiento del autobús para abrir la ventanilla, dejando la asquerosa huella de su pie para quien se sentará después. Me cabrea usted, sea de la edad que sea y del nivel educativo que sea, que pone sus pies en el asiento del frente, dejando la mierda suciedad de sus suelas para las piernas de quien se sentará luego. Me cabrea usted, que parece sembrado en medio del pasillo, impidiendo que los demás pasajeros puedan acceder a la parte trasera del bus.

Me cabrea usted, que parece que fuera por primera vez a un espectáculo en el Auditorio, y madruga a sentarse en primera fila y a "reservar" puestos hasta para su prima la del pueblo, que además llega tarde a la función. Me cabrea usted, que impide que una persona mayor se siente a su lado "porque está guardando sitio" como en la primera fila de playa en Benidorm. Me cabrea usted, que habla a gritos desde la cuarta fila con la vecina del 5º, que está en la fila 9. 


Me cabrea usted, que tira los sobres del azúcar y los envoltorios de las galletitas de su café, al suelo del bar. Me cabrea usted, señora muy limpia en su casa, que sacude la alfombra por la ventana, sobre peatones, vecinos de abajo y ropa tendida... 

Me cabrea usted que llena aceras y portales de colillas de cigarrillos, de cáscaras de pipas y de cacas de su perro. Me cabrean todos ustedes, que llegan hasta el contenedor de basuras, pero no tienen fuerza suficiente para arrojar la bolsa dentro.

Me cabrea usted, que llega muy piadosa a misa, al templo, a la iglesia, a la casa de Dios, a hablar en voz alta con Conchita y con Purita, de las judías verdes de la comida... porque, total, la misa no ha empezado todavía.

Me cabrea usted, a quien no le importa apoltronarse en un corrillo en mitad de la acera o del pasillo del supermercado, ignorando a los demás que necesitan transitar. Y usted también, señora jubilada, que exige colarse en la cola de ese mismo super, porque tiene prisa de pagar una chorrada de macetero a las 9 de la noche, a punto de cerrar, porque, claro, no ha tenido todo el día para ir (que estaba viendo un programa de chismorreos en la tele).

Y me cabrea usted, que interrumpe cuando se le habla, que se mete en las conversaciones ajenas, que quiere ser el primero en ser atendido, por encima de los demás, que quiere que se le atienda cuando el establecimiento comercial está cerrado, que si le regalan un caramelo exige dos, que pone precio a un producto que no vende usted, que no saluda, que no contesta, que no da las gracias.


A estas alturas pienso que este post no debería titularse Ciudad de las Inculturas, sino Ciudad de las Habitantes Incultos. Pero es igual, ¡me he despachado a gusto!

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Pero bien que vives en ella rey... Alguno valemos la pena, no?

Merlín Púrpura dijo...

Sí, Anónimo (lástima que no tengas identidad). Muchos valemos (y valéis) la pena, y es un honor conocerlos y tenerlos como amigos. Pero, como dicen, "Amor no quita conocimiento". Y como una señora prometía: "Voy a hablar de mi marido y ¡Ay del que me ayude!". Es decir, el hecho de que viva aquí no quiere decir que no reconozca las virtudes y defectos de Zaragoza.
Un saludo y gracias por pasarte por aquí y comentar.

Anónimo dijo...

Que fuerte me parece que borres tus propios comentarios, a saber que pusiste... Ejem, bueno, ya que me das la oportunidad de ponerlo te dire que no todos somos iguales... y lo sabes...jajajaja, hay gente que reencontraste con la primavera y que siguen estando ahi, aunque hables con su mujer en vez de con el... y los quieres mucho. y son de Zaragoza!!! Te quiero guapisimo. Firmado: Anonimo jajajajajajajajaja...

Anónimo dijo...

Y me paso muchas veces por aqui, aunque no comente...

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