jueves, 19 de diciembre de 2013

Cuento de Navidad


Invierno. Hacía frío. Navidad. Paseo por la orilla del canal, con mi perro, con mi soledad. A lo lejos, en la barandilla, una silueta. Sigo caminando despacio y cuando estoy cerca oigo llorar desconsoladamente. Una mujer de color con bolsas de compra en el suelo se tapa la cara. Una chica le pregunta: ¿Te pasa algo? Ella le contesta que no, con la cabeza entre los brazos. La chica sigue su camino pero yo insisto en preguntarle: ¿Te encuentras mal, te han robado? Vuelve la cara y mirándome a los ojos me dice: Lloro porque me acuerdo de mi familia. Hubiera querido abrazarla y compartir con ella ese vacío, pero me quedo inmóvil, clavado al suelo. ¿Cuánto sufrirá su familia, más, igual, menos que ella?... Lo que es cierto es que yo también sufro un poco y me voy cabizbajo con mi soledad y con mi perro, bajo un cielo gris herido. Invierno. Navidad.

Paseo del río Ebro bajo el cielo gris herido de Zaragoza,
una mañana de invierno.
Al fondo, la basílica del Pilar.
Foto: Merlín Púrpura.

Jesús Hernando Sesma. 
Zaragoza 

1 comentarios:

Niko dijo...

...yo en la foto no te vi a ti, pero intuí que en alguna esquina estás... esperando que en cualquier momento te salte encima a abrazarte para que no te sientas tan solo en esta navidad...Turro te quiero montones

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