viernes, 8 de febrero de 2013

No estás deprimido


Texto de Facundo Cabral





No estás deprimido… estás distraído de la vida que te puebla, de la vida que te rodea: delfines, bosques, montañas, mares, ríos.

No caigas en lo que cayó tu hermano, que sufre por un ser humano, cuando en el mundo hay seiscientos mil millones.

Además, no es tan malo vivir solo. Yo lo paso bien decidiendo a cada instante lo que quiero hacer y gracias a la soledad me conozco, algo fundamental para vivir.

No caigas en lo que cayó tu padre, que se siente viejo porque tiene setenta años, olvidando que Moisés dirigía el Éxodo a los 80 y Rubinstein interpretaba como nadie a Chopin a los 90, sólo por citar dos casos conocidos.

No estás deprimido, estás distraído.

Por eso crees que perdiste algo, lo que es imposible, porque todo te fue dado. No hiciste ni un solo pelo de tu cabeza, por lo tanto no puedes ser dueño de nada. Además, la vida no te quita cosas: te libera de cosas, te alivia para que vueles más alto, parta que alcances la plenitud.

De la tumba a la tumba es una escuela; por eso, lo que llamas problemas son lecciones. No perdiste a nadie, el que murió, simplemente se nos adelantó, porque allá vamos todos. Además, lo mejor de él, el Amor, sigue en tu corazón.

No hay muerte, hay mudanza. Y del otro lado te espera gente maravillosa: Gandhi, Miguel Ángel, Whitman, San Agustín, Madre Teresa, tu abuelo y mi madre, que creía que la pobreza está más cerca del amor porque el dinero nos distrae con demasiadas cosas y nos aleja porque nos hace desconfiados. 

Haz sólo lo que amas y serás feliz. El que hace lo que ama está benditamente condenado al éxito, que llegará cuando deba llegar, porque lo que debe ser será y llegará naturalmente. No hagas nada por obligación ni por compromiso, sino por amor. Entonces habrá plenitud y en esa plenitud todo es posible y sin esfuerzo, porque te mueve la fuerza natural de la vida, la que me levantó cuando se cayó el avión con mi mujer y mi hija, la que me mantuvo vivo cuando los médicos me diagnosticaron tres o cuatro meses de vida

Dios te puso un ser humano a cargo y eres tú mismo. A ti debes hacerte libre y feliz. Después podrás compartir la vida verdadera con los demás. Recuerda: “Amarás al prójimo como a ti mismo”.

Reconcíliate contigo: ponte frente al espejo y piensa que esa criatura que estás viendo es obra de Dios y decide ahora mismo ser feliz, porque la felicidad es una adquisición. Además la felicidad no es un derecho sino un deber; porque si no eres feliz estás amargando a todo el barrio. Un solo hombre que no tuvo ni talento ni valor para vivir, mandó a matar a seis millones de hermanos judíos.

Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo. Tenemos para gozar la nieve del invierno y las flores de la primavera, el chocolate de la Perusa, la baguette francesa, los tacos mexicanos, el vino chileno, los mares y los ríos, el fútbol de los brasileños, Las Mil y una Noches, la Divina Comedia, el Quijote, Pedro Páramo, los boleros de Manzanero, , la poesía de Whitman; la música de Mahler, Mozart, Chopin, Beethoven; las pinturas de Caravaggio, Rembrandt, Velázquez, Picasso y Tamayo, entre tantas maravillas.

Y si tienes cáncer o sida, pueden pasar dos cosas y las dos son buenas: si te gana, te libera el cuerpo que es tan molesto (tengo hambre, tengo frío, tengo sueño, tengo ganas, tengo razón, tengo dudas). Y si le ganas, serás más humilde, más agradecido, por lo tanto, fácilmente feliz, libre del tremendo peso de la culpa, la responsabilidad y la vanidad, dispuesto a vivir cada instante profundamente, como debe ser.

No estás deprimido, estás desocupado. Ayuda al niño que te necesita, ese niño que será socio de tu hijo. Ayuda a los viejos y los jóvenes te ayudarán cuando lo seas. Además el servicio es una felicidad segura, como gozar de la naturaleza y cuidarla para el que vendrá.

Da sin medida y te darán sin medida.

Ama hasta convertirte en lo amado; más aún, hasta convertirte en el mismísimo Amor.

Y que no te confundan unos pocos homicidas.

El bien es mayoría pero no se nota porque es silencioso. Una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que destruye hay millones de caricias que alimentan  a la vida. Vale la pena, ¿verdad?

Si Dios tuviera un refrigerador, tendría tu foto pegada en él. Si Él tuviera una cartera, tu foto estaría dentro de ella. Él te manda flores cada primavera. El te manda un amanecer cada mañana. Cada vez que tú quieres hablar, Él te escucha. Él puede vivir en cualquier parte del universo, pero Él escogió tu corazón. Enfréntalo, amigo, Él está loco por ti.

Dios no te prometió días sin dolor, risa sin tristeza, sol sin lluvia, pero Él sí prometió fuerzas para cada día, consuelo para las lágrimas y luz para el camino

Cuando la vida te presente mil razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones por las cuales sonreír.

4 comentarios:

amo dijo...

un post precioso
tenemos que ser optimistas con lo mucho o poco que tenemos cada dia
que siempre es mucho, un rayo de sol, la brisa en la cara, un sonrisa de un desconocido, la cercania de tus seres queridos

miblogbyamo.blogspot.com

Observatorio Gay Granatense dijo...

¡Guau! ¡Esta vez has sido tú el que me ha conmovido hasta lo más profundo, de verdad, te agradezco estas palabras, pues aunque soy un optimista convencido, a veces, es bueno también que te las recuerden "desde fuera", como esa especie de consejo de los ancianos sabios, más que nada, para seguir caminando!

niko dijo...

... como siempre... sin...
te quiero mucho...

niko dijo...

...como siempre...sin ....

te quiero mucho

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