miércoles, 20 de febrero de 2013

Cursilería del enamoramiento

Hace trece años de estas líneas que hoy releo. ¿Cursi? En la distancia, cuando ya hace años que todo terminó de mala manera, me parecen hostigantes. Pero lo importante es que es en su momento, fueron el reflejo de una pasión y un enamoramiento únicos.  Porque cada enamoramiento lo es;  ninguno es igual a otro. Y no por todos haríamos lo mismo. Los hay eternos e inolvidables y los hay que solo los devuelve a la memoria el traicionero papel arrugado que se deja en un cajón. Este fue infinito mientras duró.

Foto by Merlin Purple
Modelo: Rubén Darío
(c) 1995
D.:

Cuando no estás conmigo, así sea distante sólo unos pasos en la calle o unas horas en la noche, me basta mirar tu imagen, la que te guarda en una fotografía,  para convencerme de que sí, que me miras a mi, no a la cámara,  que te ríes conmigo, que puedes sentirme tuyo. ¡Qué rico se siente saber que las palabras que escribiste un día de amor o desamor llegaron por fin a mi, y puedo sentirlas como su único dueño! Yo quiero y puedo ser tu rayo de luna, parta platearte la piel sobre tu lecho lejos de mi cuarto y acariciarte y amarte sin que despiertes de tus sueños conmigo. No puedo ni quiero ser la lluvia que cae y se evapora, pero sí el agua que te baña, que bebes,  que llevas dentro, que aplaca tu corazón sediento y tu alma ardida. Porque contigo, Amor, subiré estas montañas  bajaré a los llanos, me ahogaré en el mar y veré apagarse las estrellas una a una. Nada de eso importa porque al final me quedará la certeza de haberte amado como nunca amé a ninguno.

Gracias por estar aquí, cerquita, conmigo, Amor.

A.
Abril de 2000

1 comentario:

  1. Yo creo que el amor nos torna "cursis" porque en esos momentos nuestro filtro racional emocional llamado "cerebro dictador" parece que baja la guardia y todas sus fronteras y trabas racionales....

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