sábado, 23 de junio de 2012

El Proyecto Laramie, un grito contra la intolerancia


En octubre de 1998, Mathew Shepard, un estudiante homosexual de 20 años, fue apaleado en las afueras de Laramie, Wyoming. Días más tarde murió en el hospital a causa de las heridas provocadas por sus agresores, unos jóvenes de su misma edad. A partir de este hecho, surgió la obra de teatro documental El Proyecto Laramie que cuenta como los medios de comunicación asediaron la ciudad durante ese período e hicieron que la noticia se conociera mundialmente. Todos los habitantes del pueblo se posicionan con respecto al suceso y los acontecimientos posteriores, retratando así su sistema de valores y creencias, que deja al desnudo todas las contradicciones y dificultades que existen tanto en cada uno de ellos, como en el organismo social al que pertenecen.

El Proyecto Laramie plantea interrogantes y puntos de partida para la reflexión y la toma de conciencia sobre dónde nos posicionamos frente a la violencia y la discriminación. Es una oportunidad para ponerse en la piel de cada uno de los 70 personajes que aparecen en escena interpretados por ocho actores y cuentan su historia a lo largo de la obra. Este fin de semana se presenta en el Teatro del Mercado de Zaragoza dentro de la Semana de la Diversidad Afectivo-Sexual.
 
Mathew Shepard
Los pocos asistentes a la primera representación (lastimosamente, el teatro sufre aún el estigma de contar con pocos seguidores en esta ciudad) nos quedamos atados a nuestras sillas durante dos horas, sin perder ni un minuto de concentración e interés en esta historia que habla de intolerancia, de hipocresía social, de discriminación. Es una obra que cuestiona y denuncia las diferentes ideologías y creencias que prevalecen en una cultura. Y no sólo eso, destaca el compromiso del artista, del actor y del teatro con la gente que no tiene voz. El texto original de los miembros de Tectonic Theatre, es una muestra de su responsabilidad, con fuerza, valentía y esperanza, para que historias como la de Mathew no se repitan. Una prueba más del teatro "como espacio de libertad, no solo de creación, sino de debate y cambio social", como afirma Julián Fuentes Reta, director de la versión en España.

El Proyecto Laramie, llevado a escena por Proyecto Kieu, es una fabulosa pieza de relojería, en la cual no hay ni una sola pieza al azar, dirigida magistralmente y con la actuación de unos verdaderos actores que son capaces de intepretar sin tropiezos a cada uno de los 70 personajes e involucrar al espectador en el análisis de sus propias convicciones y en las de una sociedad que, aún en pleno siglo XXI, aún carga el peso de sus prejuicios en los hombros de los más débiles.

Lástima, eso sí, que no haya más difusión de estos esfuerzos por mejorar la cultura de esta sociedad enferma de intolerancia. Y que mucha gente prefiera gastarse 12 euros en un par de copas o evadirse en un partido de fútbol, quizás porque es mejor no enfrentarse a sí mismos.


1 comentarios:

Pedro dijo...

Me encantaría poder ver esta obra. He leído mucho sobre este caso y la verdad es que pone los vellos de punta, escalofriante.
Es una historia bastante triste pero al menos que sirva para abrir los ojos a quienes se empeñan a no ver más allá de la realidad.

Un saludo! ;)

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