martes, 10 de abril de 2012

¡Se hundió el Titanic!

Esta frase se utiliza corrientemente, en algunos lugares, para consolarnos ante una situación que se nos queda grande y así minimizarla o volverla a su justa medida. Es otra manera de decir: "torres más grandes han caído". Es verdad que el Titanic es el más famoso de los trasatlánticos de la historia. Y eso que ya hace 100 años que partió con aquel fatídico reto de que ni Dios podría hundirlo. Se han hecho películas, obras de teatro, musicales, remakes, versiones en 3D... y, por último, se ha retrasado por mal tiempo el crucero que recreará la ruta del mítico barco.

Nieves Concostrina, una periodista que sigo frecuentemente en Radio Nacional de España y en sus libros, se ha lucido una vez más con su fina ironía adelantándose 4 días a la memoria del hundimiento del Titanic. Lo transcribo aquí como una muestra de que en cuatro párrafos se puede decir mucho más que en todos los documentos, mitos y ficciones que navegan por el mundo sobre el famoso crucero (donde no iba Leonardo diCaprio, aunque el cine intente hacérnoslo creer).

"Como se acerca la fatal fecha en la que se recordará el centenario del mítico hundimiento del Titanic, mejor nos adelantamos. En un día como hoy, 10 de abril de 1912, el puerto de Southampton al sur de Inglaterra vivía una fiesta sin precedentes. Prensa y fotógrafos no perdían ripio del embarque de cientos de personas en el más gigantesco e indestructible trasatlántico jamás construido. El Titanic iniciaba su viaje inaugural con ricachones, emigrantes  y Leonardo Di Caprio a bordo. Y era el más lujoso,  el más rápido y el más grande. Era lo más en todo. Lo único que no tenía de más eran botes salvavidas. Total, ¡si aquello no había Dios que lo hundiera!
La compañía propietaria del Titanic se propuso batir dos plusmarcas: La de velocidad y la de mayor número de pasajeros. Había que llegar a Nueva York más rápido que nadie y con el pasaje hasta los topes. Incluso se robaron viajeros a otros buques para cumplir este segundo objetivo. En total 2224 personas. Se trataba de ser noticia de primera plana en todos los periódicos del mundo. ¡Y ya lo creo que lo fue! El Titanic no ha dejado de ser noticia desde hace cien años. La última vez, cuando murió en 2009 la última superviviente, una mujer que no se acordaba del naufragio porque era un bebé de 9 semanas.
El buque partió de Southampton con destino a Cherburgo, en el norte de Francia. De allí a Queenstown, en Irlanda, y tras esta segunda escala comenzó la fiesta y la verdadera travesía de aquel majestuoso trasatlántico. Todo perfecto durante tres días. Solo atentos por si  en el Atlántico norte aparecía alguno de los témpanos que anunciaba el radio telégrafo. El capitán Edward John Smith ordenó desviar el curso del Titanic un poquito hacia el sur, dobló la vigilancia y se fue a dormir tranquilo. Tampoco podría hacer mucho daño a aquel coloso un pedrusco de hielo flotando en el mar. A las 12 menos cuarto de la noche del  14 de abril, el Titanic crujió. Dos horas y media después, crujieron 1517  almas.
Días más tarde aún se pavoneaba por el Atlántico Norte un iceberg más alto que el Titanic y con marcas de pintura. El iceberg más grande, más elegante, y más majestuoso de la historia de la navegación. Y sin prisas por llegar a ninguna parte."

1 comentarios:

senses and nonsenses dijo...

El Titanic no ha dejado de ser noticia desde hace cien años. y volverá a batir récords de taquilla en todo el mundo. y Celine Dion cobrará de nuevo millones en derechos de autor.
tb es una metáfora de la crisis...

un abrazo.

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