viernes, 16 de marzo de 2012

¿Podré perdonar(me)?


"Me libero del odio por medio del perdón y del amor. Entiendo que el sufrimiento, cuando no se puede evitar, está aquí para hacerme avanzar hacia la gloria. Comprendo que todo se entrelaza, todas las carreteras convergen, todos los ríos caminan hacia el mismo mar. Por eso, en este momento soy el instrumento del perdón. (...)

Perdono:

Las lágrimas que me han hecho verter. Los dolores y las decepciones. Las traiciones y las mentiras. Las calumnias y las intrigas. El odio y la persecución. Los golpes que me hirieron. Los sueños destruídos. Las esperanzas muertas. El desamor y los celos. La indiferencia y la mala voluntad. La injusticia en nombre de la justicia. La cólera y los malos tratos. La negligencia y el olvido. El mundo, con todo su mal. (...)

También me perdono a mí mismo(a). Que los infortunios del pasado dejen de ser un peso en mi corazón. En lugar de la lástima y del resentimiento, pongo la comprensión y el entendimiento. En lugar del dolor, pongo el olvido. En lugar de la venganza, pongo la victoria.

Seré naturalmente capaz de amar por encima de todo desamor, de dar aún desposeído(a) de todo, de trabajar alegremente incluso a pesar de todos los impedimentos, de tender la mano a pesar de la más completa soledad y abandono, de secar lágrimas aún llorando, de creer aun siendo desacreditado(a).

Así es. Así será."

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Pese a que en el Padrenuestro rezamos: "Perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden" es cierto que solemos perdonar a los demás, con más o menos sinceridad, pero con nosotros mismos somos implacables... somos los más duros, los jueces más inicuos y los más inmisericordes cuando se trata de juzgarnos a nosotros mismos, olvidando que la misericordia de Dios, Padre Bueno del Cielo, empieza siempre por nosotros...

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