martes, 24 de febrero de 2009

Me voy de viaje

Me voy de viaje. Al fin unas vacaciones largas. Al fin, luego de tres años, volveré a mi querida Capital de la Montaña, Medellín, a ver a mi madre, a mi hermano, a su esposa, a su hijo (mi único y querido sobrino y ahijado), a mi mejor amigo Nico, a antiguos alumnos y compañeros de la facultad. Volveré a caminar por las calles y avenidas de mi ciudad. A asombrarme y sorprenderme de sus aglomeraciones de gente en las calles, con las ventas ambulantes, con los viejos y destartalados autobuses que aun quedan y con los nuevos, a volver a orgullecerme del metro, a comerme un helado en Mimo´s y una gelatina blanca en el Pueblito Paisa, a conocer las nuevas obras culturales, arquitectónicas y de ocio, a hablar horas y horas con mi gente de allí.

Me someteré a largas horas de viaje: Un autobús a Madrid en la madrugada, un avión a París, otro a Bogotá y un tercero a Medellín, para darme esos gustos. El primero, abrazar a mi madre, que aún no he decidido cuándo decirle que llegaré a casa. Cenar con ella en un buen restaurante y desatrasarnos de historias locales y nacionales, y contarle tantas vivencias gratas (y otras no tanto) en España. Luego, Nico, mi amigo del alma, confidente y hermano elegido, con quien nos debemos largas conversaciones. Y por supuesto, la familia, los viejos amigos y los nuevos.

No quiero más que descansar, hablar, caminar y disfrutar compañías gratas. Olvidarme por un mes de mi trabajo, de luchas, de crisis, de injusticias, de cafés, cañas de cerveza y de clientes de bar.

Pero lo que me llevo en el alma, sin duda, es a los amigos entrañables que dejo aquí y extrañaré inmensamente: Fer, Miguel, Jordi, Amneris, Cristina, Jesús... mis amigos ciertos y fieles. Por ellos valdrà la pena regresar, porque son la familia que tengo aquí, los compañeros de soledades, alegrías, amores y desamores.

Ah, y a mi gatito Miró, mi compañero de piso, mi mimoso y mimado felino que ha quedado en buenas manos.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Sólo por preguntar...

Tú qué prefieres:

¿Solo?

¿Mal Acompañado?


¿Desacompañado?


¿Peor es nada?


lunes, 16 de febrero de 2009

Para ti, claro que sí. (Nada personal)

Yo pensaba, y piensan muchos que me conocen, que soy muy duro, que casi siempre digo la última palabra, que puedo ser radical y severo en los juicios. Bueno, a veces me han bajado el orgullo a la altura del betún. Esto que digo a modo de introducción a un excelente post que he leído el día de San Valentín en el blog de Toshiaki, El Suicidio de los Momentos, blog que visito todos los días porque me encanta su manera de filosofar sobre diversos aspectos de la vida. Es un hombre sensible, profundo y también fuerte y duro. Y esta vez ha escrito una despedida muy fuerte, que me permito transcribir textualmente, incluyendo la imagen. Advertencia: No es nada personal y no va dirigida a nadie en particular desde mi blog.


Ven y obséquiame con una máscara italiana de diseño que te haga parecer lo que realmente no eres... Sí, ya sabes, una de esas que deforman la cara y tienen la nariz grande y la boca abierta. Los ojos los pones tú, esos ojos que me cuentan cosas diferentes a lo que veo salir por tu garganta. Esos mismos.

Regálame la inconexión entre lo que dices y haces y ponle un lazo rojo. La acogeré con poca sorpresa porque me estoy acostumbrado a ella, pero me haré el sorprendido, lo juro.

Mete en una caja la inseguridad por tu físico, la poca claridad en cuanto a si me quieres follar o conocer, tu poco interés por mi día a día, tu cerebro amueblado en Ikea (¿dónde están los cerebros con muebles de pino y roble?), tu mundo interior de cartón piedra, tu falsa madurez rellena de botox, los puntos que gano o pierdo dependiendo de lo que diga o deje de decir y métetelo todo, absolutamente todo, por el agujero del culo. Ese es mi regalo.

Como diría McNamara..., feliz día de San Ballantine.

domingo, 15 de febrero de 2009

¿Desodorantes?


"Los hombres sudan;

las mujeres transpiran;

las bailarinas brillan".

(Escuchado en la radio a una bailarina -bailaora- de flamenco).

sábado, 14 de febrero de 2009

Sería Fantástico (¡Del Putas!)

Un colombianismo popular (populachero) es el término "Del Putas", que se utiliza para denotar que algo es fantástico, extraordinario; lo que en España sería "¡La ossssstia!" (así, sin h ni nada). La palabreja en mención me suena muy mal, (como me suena mal "Sin tetas no hay paraíso") pero es el título de un libro del colombiano Fernando Moreno, del cual me han llegado algunos fragmentos. Sin su permiso, me he tomado la libertad de cambiar los "del Putas", por "Sería Fantástico".


Sería fantástico:

Que los consejos que uno le da a otros los escuchara uno mismo.

Que el último beso despertara lo misma pasión que el primero.

Aprender a ser buen hijo... antes de tener los propios.

Que a uno le dieran ganas de hacer el amor al mismo tiempo que a la compañera. ¡Y viceversa!

Que después de emparejarse uno empezara a ver al resto del mundo feo y cursi.

Que los sueños fueran lo que se vive despierto y la realidad fuera lo que soñamos.

Que el miedo, las mariposas en el estómago, los nudos en la garganta y las manos sudorosas empezaran justo después de una larga relación.

Que los animales de vez en cuando pudieran dar su opinión sobre nosotros.

Que uno tuviera el sentido del tacto en la mirada.

Que la palabra destino solo tuviera el significado que le dan las agencias de viajes.

Que la edad no fuera proporcional a las responsabilidades.

Que solo existiera el cáncer en el horóscopo.

Que las manchas de la conciencia salieran con Fab.

Poder sentir físicamente el orgasmo del otro.

Que después de una larga noche de pasión uno se levantara sin lagañas y con aliento de bebé.

Que la primera vez se le atribuyera al que mejor lo hizo.

Que a uno le hicieran todo lo que uno le quiere hacer a los demás.

Que la reversa tuviera cinco cambios.

Que las palmaditas en la espalda se pudieran consignar en el banco.

Que jubilarse fuera llenarse de júbilo.

No haber gastado todas las lágrimas cuando niño.



Y.... definitivamente,

No es fantástico:




Una piedra en el zapato

Un diente adolorido.

Que se desborde el agua del inodoro.

Morderse la lengua.

Los cobros judiciales.

La eyaculación precoz.

Pegarse con el borde de la cama en el dedo chiquito del pié.

Sentarse en un chicle.

La infidelidad de la pareja o que lo encuentren ''infraganti''.

viernes, 13 de febrero de 2009

Historia de San Valentín

La voz popular ha hecho de este santo el patrón de los enamorados, posiblemente porque durante estas fechas en los países nórdicos los pájaros se aparean o porque, según una tradición, en el tiempo en que vivió san Valentín, en el cual la religión cristiana estaba perseguida, él, a escondidas, casaba a las parejas bajo el ritual de la Iglesia. Algunos creen que es una fiesta cristianizada del paganismo, ya que en la antigua Roma se realizaba por este tiempo la adoración al dios del amor, cuyo nombre era Eros y a quien muchos simpáticamente le han pasado a llamar Cupido. También, y hace muchos siglos, fue tradicional en Inglaterra (se calcula que en los siglos XVII y XVIII) la "fiesta de los valentines", donde se elegían a hombres y a mujeres para formar pareja. Sea como fuese, San Valentín casi por sorpresa suya, es el patrón de todos los enamorados y de todas aquellas personas que quieren tener a una amiguita o a un amiguito para que les acompañe no solamente en ir al cine, a la discoteca o bien a cenar, sino también para formar una familia "ser felices y comer perdices".

San Valentín goza de mucha popularidad sobre todo en los países de habla inglesa: Estados Unidos y Gran Bretaña y también en buena parte de todo el continente europeo. Desgraciadamente, los grandes centros comerciales aprovechan para hacer del 14 de febrero (fecha de la onomástica del santo) un gran dia de consumismo, al estilo de la Navidad, y una semana antes de la fiesta ya anuncian todos sus productos como si fuera el fin del mundo.


¿Pero... quien fue San Valentín? La verdad es que hay muy poca cosa de él. Sabemos que era un sacerdote que nació en Roma a mediados del siglo III y que gozó de un gran prestigio en aquella ciudad hasta el punto que el emperador Claudio II lo invitó a su palacio para mantener una conversación y conocer de esta manera el porqué de su fama. Según la tradición, Valentín aprovechó aquella ocasión para hacer "propaganda" de la religión cristiana y convencer al emperador para que siguiera los pasos de Jesús. Aunque en un principio Claudio II se sintió atraído por aquella religión que los mismos romanos perseguían, los soldados y el propio Gobernador de Roma, Calpurnio, le obligaron a desistir y organizaron una campaña en contra de nuestro santo. Claudio no tuvo más remedio que hacer marcha atrás y mandó a Calpurnio que lo procesara. Pero aquella misión la llevaría a cabo el lugarteniente del gobernador, Asterius. Cuando fue llevado ante él, éste se mofó de la religión cristiana y puso a prueba a Valentín. Bajo un tono de burla, le preguntó si sería capaz de devolver la vista a una hija suya que era ciega de nacimiento. Valentín aceptó y en nombre del Señor obró el prodigio. Asterius y toda su familia se convirtieron al cristianismo, pero Valentín no se salvó del martirio, ya que temiendo una rebelión del ejército romano y de los paganos, el emperador lo mandó ejecutar. Era el año 270.

Los restos mortales de San Valentín se conservan actualmente en la Basílica de su mismo nombre que está situada en la ciudad italiana de Terni. Cada 14 de febrero se celebra en dicho templo, una acto de compromiso por parte de diferentes parejas que quieren unirse en matrimonio al año siguiente.
Nota: texto tomado de Terra.es

jueves, 12 de febrero de 2009

Pienso en vos

Composición poética y musical de Sandra Mihanovich, que estos días me ha estado rondado por la cabeza, sin razón aparente. La escuché por primera vez hace muchos años y siempre me ha parecido preciosa, por su letra y por la maravillosa voz de esta cantante y actriz argentina. No he podido encontrar ningún vídeo para colgarlo aquí, pero dejo sus palabras. Para un rato de nostalgia.

Pienso en Vos



Yo trabajo y pienso en vos
Vuelvo a casa y pienso en vos
Yo te engaño y sin embargo pienso en vos
Voy con otro y pienso en vos
Como estás y pienso en vos
Me sonrío, tengo culpa y pienso en vos.

No sé con quien ahora estas
No sé qué es lo que harás
Y estoy segura de lo que estas pensando
Pero es muy grande la ciudad para nosotros dos
Que estamos caminando y esperando, buscando.

Le digo es tarde y pienso en vos
Te acompaño y pienso en vos
Hoy no estuve divertida y pienso en vos
Yo estoy sola y pienso en vos
Me confundo y pienso en vos
Ya no duermo y pienso en vos

miércoles, 11 de febrero de 2009

A veces llegan cartas (12): Un mes y siete dìas después

Lástima que no hubieras conocido este texto que escribí para tí sólo unos minutos antes de que llegaras a mi casa, con la firme intención de terminar la relación que habíamos emprendido un mes y siete días antes.

Espero que después de leerlo y analizarlo comprendas el por qué de mi actitud durante nuestra última conversación. Perdóname si soy duro contigo, pero te concedo el derecho de que tengas estas líneas. Las que ya conocías y querías tener no te pertenecen pues renunciaste a ellas y a su significado.

Perdón, gracias y adiós.



Quizás no valga la pena contar los días que has estado realmente aquí, conmigo. Cualquier comparación resultaría inútil, si se trata de tí. Apareces y desapareces. Tu mundo es inalcanzable, incompresible o impenetrable. Juegas al acertijo. Y esta vez no quiero adivinar.

¡Me rindo! Así, simplemente. me bastó verte hoy para entender que la ilusión desapareció. te encargaste de correr el velo que habías puesto delante tuyo. A ti sólo te importa regodearte con un "Dios mío Santo, qué malo soy" y a mí eso no me va.

¿Sabes? Yo ya no estoy para ser un ovillo de lana que un agraciado gatito enreda y enreda, hala y deja, para volver a enredar un rato después. Afortunadamente, tengo la suficiente fuerza de carácter para comprender que lo mío no es recibido, que lo que tengo par ofrecer -y ofrecí- no ha sido tomado en cuenta.

Después de un tiempo he podido tomar la decisión, clara y definitiva, de no lucharte. Alguien decía que las batallas contra las mujeres o contra el Amor son luchas perdidas. En realidad, esta no es una lucha perdida porque no la libré como hubiera querido. Pero no lo hice porque tú y nadie más que tú me enseñó que no valía la pena tomarse el esfuerzo.

¿Qué sentido tuvo el buscarte, el llamarte, el querer que permanecieras conmigo, si tú realmente no lo querías? Pienso que de haber logrado que te quedaras, sólo habría obtenido un pájaro preso que agonizaba de tristeza. Tu sentido de la Libertad es muy diferente al mío. Quizás tú la ubicas a sólo unos metros de tu propio espacio corporal. Para mí es mantener presente la opción de irse y no poder hacerlo porque nos atan lazos de voluntad, entrega y cercanía a quienes hemos ofrecido esa libertad.

A tus valores se oponen los míos y es posible que muy pocos se complementen. Yo, al contrario que tú, procuro permanecer bien alejado de la venganza, el odio y el rencor, porque estoy convencido de que sólo envilecen a quien los siente. Yo, al contrario que tú, sí creo en el Amor, en la confianza, en la entrega a otro ser, sin restricciones ni largos periodos de prueba. Yo, al contrario que tú, no me avergüenzo de sentir, de amar, de decir lo que siento por alguien, porque creo en el don infinito y milagroso de una palabra a tiempo, de un abrazo al corazón y de una sonrisa que ilumina un rostro. Yo no temo mirar a los ojos ni que miren a los míos.

No puedo comprender tus ausencias indiscriminadas, tus silencios inesperados ni tus compromisos impostergables. Cada actitud de este calibre, cada que no soportas que te mire, cada que no puedes contestar una pregunta, siento que te pierdo, o mejor, que me pierdes.

Yo no soy el hombre más experimentado, pero cada vivencia que he tenido me ha dejado al menos una lección. Y después de estos tres o cuatro "amores" he tenido tristeza, o angustia o alivio, pero, sobre todo, la seguridad de que me ha ayudado a crecer como persona.

Asumo la edad adulta con todas sus responsabilidades y ese hecho me lleva a exigirme cada vez más. Hay cosas en que soy intransigente. No concedo descuentos a la medida de afecto y similitud que he establecido para quien haya de ser mi pareja. No por ello voy a impedirme conocer nuevas personas pero, eso sí, serán puestas a prueba.

Por lo general, esa prueba e corta. Me basta un poco de tiempo, como en tu caso. Al principio, como ya lo sabes, el saber de tu existencia me llevó a caminar un poco más aprisa y a sentir que tú podrías llenar mi vida de mucho más que ilusiones. Pero no fue así.

Te repito que con mi poca pero fructífera experiencia, he decidido no someterme a chiquilladas ni a concesiones perdedoras.

Renuncio a este juego en el cual hice lo que me permitiste hacer. Y como no todo han de ser reproches, te agradezco las pocas horas conmigo, tu música y tu voz, los pequeños detalles y los ratos de intimidad que procuraste actuar de la mejor manera que sabias o podías. Gracias pro cada abrazo, cada caricias, cada beso espontáneo, cada "Yo también" arrancado a la fuerza como respuesta a mis "Te quiero".

A pesar de todo esto no deseo continuar la partida. Mientras tú no hayas conciliado tu pasado con tu presente, tus deseos con tus realidades, tu sentir con tu actuar, no podrás retener a un amigo, a un compañero o a un amante.

Si alguna vez hubo cadenas entre tú y yo, a partir de este instante han quedado sueltas. te dejo para que seas tú y busques -y ojalá encuentres- tu propia razón de ser.

De nuevo, gracias por este tiempo y por todo lo bueno que me diste.

Perdóname, no por dejarte o por irme, sino por no haber hecho caso de tu "premonición" de querer terminar esta aventura.


Junio 26, 1990

18:40 h.

Un mes y siete días después

de haber abierto aquella puerta.

martes, 10 de febrero de 2009

A veces llegan cartas (11) ¿Sabes qué...?

Ando hecho una confusión. Yo, como tú, hacía mucho tiempo no me quedaba en nadie. O mejor, tenía la actitud de ser esquivo ante quienes se acercaban a mí con la intención de ser mi pareja, mi compañía, o simplemente una oferta de amistad.

Hace unos días apareciste por mi vida. Sólo bastó abrir una puerta, curiosear un poco...y allí estabas tú. Toda una caja de sorpresas, una caja que me atreví a abrir y aún no comprendo lo que tiene dentro.

Pienso que podría llegar a comprenderte y que ese es un riesgo que me atrevo temerosamente a correr. He descubierto que guardas celosamente cosas tuyas que yo debería saber y, sabes qué, ese misterio, esa forma tuya de manejar la paradoja, lo-no-dicho, lo adivinable, ejerce una poderosa fascinación en mi innata curiosidad por las mentes humanas.

Usualmente manejo los hilos de una relación y a tí, con sorpresa lo observo, te he permitido manejar el zar, tus apariciones, tus comunicaciones y hasta mi programada rutina.

¿Sabes por qué? Porque eres precisamente un misterio que se me pone enfrente, quizás con todas las respuestas que no dejan preguntarse. porque eses una paleta de colores de la que no sé cuál escoger. Porque eres como el hombre que calculaba números, cifras, logaritmos y hasta silogismos y al que nadie de atrevería a interrumpir.

¿Sabes qué? Quisiera que de repente te abrieras como los libros para poderte leer. Que me dejaras interpretar los acertijos, retar a tu esfinge, procurando seguir las pistas que a cada momento dejas por ahí al azar.

¿Años? Tu edad es sólo un sofisma de distracción. has tomado la vida demasiado en serio y demasiado en broma como para no saber qué deseas. Pero eso, sabes, es lo que yo quiero conocer. No quiero adivinarlo, quiero que lo digas.

Esto sí lo sabes. A mí, el esquivo y receloso, has traído brillo, ilusión, entusiasmo. Y como soy un romántico de los aterrizados, puedo someterme a que esto dure un día, un año, una vida o solo un instante, por el mero hecho de que me permite pisar más duro, caminar con la cabeza en alto, sentir que el oxígeno pone ebrios mis pulmones y que vale la pena cantar -aunque desafinado- y subir las escalas de tres en tres.

¿Sabes qué? Me volví celoso del tiempo en que no estás aquí y hasta de tus numerosas ocupaciones. Nunca lo fui por el pasado, por quienes te amaron o creyeron amarte. Ellos pueden contar con mi feliz olvido. Pero el Hoy sí lo disputo. Ese Hoy que es inmutable, corto y efímero. Lo disputo con el cariño, el afecto, el amor... llámalo como quieras. Esos sentimientos tuyos los quiero para mí. Mis armas son esas mismas. Mi capacidad de amarte es suficiente para ganarle al tiempo, a la distancia, a los demás que exigen tu presencia.

Sí. De pronto esto es ser posesivo. De pronto no me conformo con 50 minutos de tu estar aquí en 8 días. ¿Sabes? Eso muy poco tiempo para quien ha podido sentirte bien cerquita, cálidamente, sin relojes ni prisas, con el cuerpo y el alma desnudos de otros cuerpos y otras caricias. Para vos he guardado muchos kilates de ternura, muchas palabras que recordé al conocerte, muchas horas de espera, el más dulce de los poemas, los mejores chocolates, mi piel sobre el corazón blandito y endurecido, las horas de música, café y cocacolas, el tercer cubito de hielo de mi nevera, en fin, toda una serie de elementos que juntos no pueden decir lo que has revitalizado en mí.

¿Sabes qué? No quiero malgastar mi amor en otra gente porque a tí te bastó una palabra, un gesto y una caricia para que mis meses de frìo se olvidaran de pronto y se convirtieran en las calurosas tardes y las refrescantes noches de verano (con estrellas, luna llena y luceros) de mi Medellín festivo.

Y, ¿sabes qué? Por tí, contigo, recuperé el tiempo, desperté de ese estado invernal, aunque a veces tus apariciones de estrella fugaz me dejen taciturno y con algo de gris en el alma.

Cuando te pierdes a lo largo de mi calle, cuando miras el reloj más de una vez, mi corazón está triste. Una canción española suena a despedida y yo quisiera que estuvieses aquí y la convirtieras en una fiesta de bienvenida.

¿Sabes qué? Yo sé que esto es arriesgado pero es vital. Dices que no te quedaste en nadie pero en mí te detuviste. Yo no me había detenido en mucho tiempo, pero obedecí tu señal. Y aquí estoy, dispuesto a caminar contigo, juntos, en la misma dirección. Si quieres, podemos hacer que dure más que un día, un mes o un solo instante.

Pero, ¿sabes qué? Te prometo que será infinito en cuanto dure.

Junio 7, 1990
23:25 h.

domingo, 8 de febrero de 2009

¡Piensa en mí!

martes, 3 de febrero de 2009

Mea Culpa


"Con la vara que midáis seréis medidos".


"No juzguéis y no seréis juzgados".



Jesús de Nazareth


Saco un mea culpa de mi corazón. He actuado en contra de lo que pienso. Por dar un consejo me he lanzado a juzgar el comportamiento de alguien que quiero mucho y se ha sentido mal porque he herido su amor propio. Yo solo quería hacerle reaccionar, pero metí la pata. Son sutilezas. Una cosa es aconsejar, otra opinar y una muy diferente juzgar. Sobre todo cuando se trata de un amigo, además mayor de edad y con suficientes c... como para tomar las riendas de su vida y actuar de la mejor forma que le parezca.

Lo siento. Lo siento mucho. Además del hecho de haberle dado una paliza verbal, me duele haber olvidado aquella sabia frase: "El que tiene rabo de paja no se arrima a la candela". O lo que es lo mismo: "Quien esté libre de culpa, que tire la primera piedra".

He estado tentado de borrar el post anterior, pero he decidido dejarlo ahí para que no se me olvide. Puede que sea cierto lo que escribí allí, pero debí callarlo. ¡A ver si aprendo!

domingo, 1 de febrero de 2009

La misma piedra

Se ha dicho que el hombre es el único ser que tropieza dos veces con la misma piedra. Y con frecuencia lo vemos frente a nosotros. Lo sabemos y lo hacemos. Tropezamos una y otra vez. En cuestiones de amor, de afectos o de sexo cometemos los mismos errores. Y muchas veces salimos escaldados de una relación y de inmediato nos embarcamos en otra. Aunque tengamos miedo. Y luego, como siempre, como otras tantas veces, ese miedo nos hace terminar a los pocos meses porque sentimos que hacemos daño, que nos hacen daño. Lo gracioso es que solemos tener (muchos suelen tener) un abanico de candidatos para reiniciar "tonteos" cuando hace 15 días hemos roto una relación tormentosa. Y vuelta a empezar.

Cierto es que todos tenemos derecho a buscar y a encontrar la medida de su zapato, su media naranja. Pero lo que no está bien es usar a otras personas para sacar clavos viejos. Ni está bien quedarse plantado en viejas costumbres, girando en un tíovivo que no se detiene ni queremos detener. Para mal propio y de los que se confían en uno. Yo no creo que las heridas de anteriores relaciones se curen en unos días. Creo que hay que dejar pasar el tiempo, reflexionar, curarse las heridas con otros astringentes y desinfectantes distintos al "tonteo", (qué palabra más fea y a la vez tan sabia: Tonteo, actitudes de los tontos). No confundir "amor", "me gusta", "lo pasamos bien", con sexo.




"¡Ay, qué enmarañada red tejemos cuando queremos engañar(nos)!"

Lo dijo el chico sin ombligo

"Cuando de verdad se quiere a alguien,
de lo que uno es capaz no tiene límites."


Kyle XY




(¡hasta dormir en la bañera!)