miércoles, 29 de octubre de 2008

Cuando yo me vaya

martes, 28 de octubre de 2008

Un regalo de otoño

Conozco a una mujer de mediana edad, a la que habitualmente le sirvo un vino blanco en copa helada, con la que suelo intercambiar comentarios sin mayor importancia. Últimamente ha faltado a sus citas con la barra del bar y cuando la vi cruzar por la calle salí corriendo a saludarla y a preguntarle cómo estaba. Se había "retirado" a hacerse unos análisis médicos y a escaparse de los chismes de barrio de sus vecinas. Hemos conectado bien. Comparte conmigo sus ideas y algunas decisiones, como la de tomarse unas "semanas sabáticas". De ahí que me contara como disfruta aquello de "no hacer nada" o, mejor, hacer lo que se le ocurra. Me contó también que disfruta irse al parque y escuchar el rumor de las hojas secas arrastradas por el viento sobre el suelo arenoso de los caminos. Y me encantó cómo me lo contaba, con sonidos muy suyos acompañados con el fino movimiento de su manos de uñas pintadas y pulseras de diseño.

Pero lo mejor, lo que me emocionó profundamente fue su regalo del día siguiente. Me traía en una bolsa de plástico dos hojas que recogió para mí, para que recordara su suave movimiento en otoño. Para que evocara el sonido del viento en los árboles y el murmullo del agua en las fuentes públicas y en los ríos.

Ello habla de una mujer sensible, dulce. De quien sabe del valor de las cosas simples. Las que no se compran. Se tienen o no se tienen. Como su sensibilidad.

Mil gracias por tan entrañable detalle, Trini.

lunes, 27 de octubre de 2008

Navidad desde el Otoño



Faltan casi dos meses para Navidad. Estamos en otoño. Y desde la semana pasada me encontré con que estaban instalando estos pasacalles luminosos navideños. ¡Qué agobio! Parece que es una idea del alcalde de Zaragoza, para levantar un poco los ánimos en esta "época de crisis". Antes se decía que "La Navidad comienza en El Corte Inglés", por aquello de la promoción publicitaria para las compras de fin de año. Ahora lo mandan otros. Pero no soporto ver Papás Noel, árboles de Navidad, imágenes de copos de nieve y distintos adornos propios de esa época desde mediados de octubre, cuando aun no se han caído las hojas de los árboles. Cada vez intentan manipularnos más, enredarnos más, ilusionarnos más... tratando de ocultar el sol con un dedo. Cuando todo es más simple... como la Navidad real.

domingo, 26 de octubre de 2008

¿Crisis?

Autor: Mingote.
Publicado en XL Semanal, 26 de octubre, 2008

lunes, 20 de octubre de 2008

Blue (2007)

domingo, 19 de octubre de 2008

Frasecitas

El amor es delicioso, pero la delicia aumenta si se lo reiteran a uno con palabras bien reiterativas.
Alexandra Uribe.
Amor de Domingo


¡Te amo mucho
y te quiero copiosamente!


"Bendita sea la gente tocada por el amor"
Fito Páez


"El Amor es un don;
el Odio, una falta de talento".
Antonia, en "Hombres"
original de Mónica Agudelo)

sábado, 18 de octubre de 2008

Me gustó

Por allá en los albores del año 2000 inicié una aventura con este loco corazón. Me enamoré. Me entregué. Di todo. Y fui muy feliz, mientras duró. Revolviendo viejos papeles me encontré algunos que no tiré ni quemé después de la dolorosa ruptura. Uno de ellos es este intento de versos (malos por supuesto, pero intensos de sentimiento). Que sirvan hoy para terminar un exorcismo a los malos recuerdos.


¡Me gustó!


Tu declaración en el océano,
las caricias de tus manos,
cada uno de tus abrazos,
tus miradas y sonrisas,
tu timidez pública
y el no tener reservas en privado;


Cada beso simple
y todos los profundos,
el te quiero con palabras
y los te amo de tu cuerpo,
tu deseo explícito
y tus caricias a escondidas;


Contar estrellas fugaces,
ver juntos un eclipse de luna,
secarte las lágrimas,
sentir tu corazón emocionado
y descubrir como hueles...

¡Me gustó!

¿Es posible que no te ame?
Foto de Olivier Rieu

viernes, 17 de octubre de 2008

Inshallah

¿Quién soy?... Papeles que llevan mi nombre... y que, en cierto sentido, reflejan la historia de esta ciudad: pasado feliz, presente desesperado, futuro muy incierto... Pero tu curiosidad por mí se ha agotado... y eso me autoriza a resumir mi retrato en una observación: Yo soy Beirut. Soy una derrotada que se niega a rendirse, soy un gallo enloquecido que canta a horas equivocadas, un perro vagabundo que ladra en la noche. No me avergüenzo de ello. Hay tanta infelicidad en los quiquiriquíes de esos gallos, hay tanta vitalidad en los ladridos de esos perros, y créelo: no ladran solo para descuartizarse, para conquistar la acera llena de basura. A veces ladran para conseguir un compañero al que amar y por el que ser amados, y si lo logran se convierten en los perros más mansos del mundo. En cambio si no lo logran y se ven rechazados, vuelven a su cubil y en él se quedan. Si no se quedan en él, es para volver atrás un instante: dirigir a quien no los ha querido un meneo de cola en señal de suave reproche. En efecto se dan cuenta perfectamente de que
la necesidad de amar es una necesidad que hay que satisfacer en pareja pero que su cantidad o calidad casi nunca está equilibrada, en los dos, por simetría y sincronismo: cuando está disponible él, no está disponible ella; cuando está disponible ella, no está disponible él... O bien están disponibles los dos pero para satisfacer la necesidad de él basta con un sorbo, para satisfacer la necesidad de ella no basta un río, y viceversa. En mi opinión el anatema que Dios lanzó contra Adán y Eva al expulsarlos del Paraíso Terrenal no fue tú-parirás-con-dolor, tú-te-ganarás-el-pan-con-el-sudor-de-tu-frente. Fue: cuando-él-te-quiera, tú-no-le-querrás; cuando-ella-te-quiera, tú-no-la-querrás.

(...)

Del mismo modo que no puede amar a un muerto eternamente, no se puede amar eternamente a quien no nos ama.

Oriana Fallaci

martes, 14 de octubre de 2008

Por una nueva ética del Amor

Por Isabel Peláez, Reportera de El País

"El amor fiesta es una utopía que se construye cada mañana, cada atardecer, cada noche, cuando siento la posibilidad de acercarme al otro o a la otra sin posesión".

Llegar a vivir esa clase de amor, nada posesivo ni asfixiante, es la nueva propuesta de la socióloga francesa Florance Thomas, presentada en Cali (Colombia), en 2002, a una multitud de hombres y mujeres: las seis premisas de una nueva ética del amor. Quienes aún creen que amar es asfixiar al otro con posesivas y engañosas promesas como "tú eres yo y yo soy tú" y "te amaré toda la vida" o con patriarcales elogios que no son tal: "me gustas cuando callas" (Neruda), tendrán la posibilidad de salirse del paradigma o por lo menos estudiar los nuevos adverbios del amor y conjugar otros verbos como madurar, tolerar y liberar...


Necesitamos...


El amor, la locura más curativa y civilizadora del mundo, siempre y cuando aprendamos a amar sin promesas, sin juramentos de felicidad eterna, sin engaños. Con el augurio de amar al otro o a la otra libre, sabiendo que no por esto evitaremos el dolor, pero siempre seremos en el amor.

Menos cópula, genitalidad e instinto y más lenguaje, erotismo y escucha del otro u otra.

Menos afán, más calma.

Menos consumo y más satisfacción del otro y de la otra.

Menos verdad absoluta, menos adverbios de un amor totalizante, como el asfixiante: 'yo soy tú y tú eres yo'.

Dejar de pedir al otro que nos ame para siempre.

Menos símbolos de un amor totalizante, del machismo, de la ignorancia y una opción madura desde la tolerancia.

Menos madres desde la confraternidad y más mujeres protagonistas modernas de sus existencias y dueñas de sus cuerpos.

Menos hombres producto de una ideología trasnochada de la virilidad, más paternalización y discursos masculinos de una vida cotidiana. Más compromisos decididos de los hombres para cambiar el poder por una caricia, una fragilidad.

Preguntarnos por una posibilidad de reconstruir los viejos pactos del amor, que se habían construido sobre cimientos de poder que imposibilitan todo diálogo y convivencia.

No hay un otro u otra para mí

El amor de los boleros, de las baladas y de los vallenatos, que extraen sus contenidos de nuestros imaginarios amorosos son simples metáforas que nos ayudan a soportar la realidad que es otra, aun a cuento del enamoramiento, la primera fase del amor.


Ilusiones muy arcaicas toman la delantera y abren la puerta al deseo de colmar el vacío, de calmar ese deseo de fusión y perderse en el otro.

El enamoramiento es la trampa fantástica: "por fin encontré al otro que me va a complementar, me colma de todo, yo soy tú y tú eres yo, amor mío". "Veo el mundo con tus ojos".

Una mañana ese yo se estrella contra una pared y mientras más se haya creído tales promesas, más duro o más apegado esté a esa etapa, más fuerte va a ser el golpe.

Derecho a la indiferencia

El amor es complejo y diverso, heterosexual y homosexual, explica Florance Thomas.

Repensar el amor es ampliar sus fronteras y abrirlas a otros encuentros que permitan que dos hombres o dos mujeres puedan vivir el deseo amoroso, desde el legítimo deseo a la diferencia, para luego exigir el derecho a la indiferencia.


En Colombia apenas se está buscando el derecho a la diferencia. En los países europeos la consigna es el derecho a la indiferencia, es decir que homosexuales y heterosexuales bailen juntos y no obligar a los primeros a vivir en guetos.

Derrumbar las fuentes de la homofobia. Gays y lesbianas nos incitan a cultivar la voluntad de ir más allá y de actuar sobre nuestro futuro, a partir del cual sería posible reintentar nuevas formas de relaciones consigo mismo y con los otros, rechazando modos de vida impuestos y resistiéndose a la liberación sexual obligada.

Hablar de tolerancia y de diferencia se debe hacer desde la tierna edad y en la cotidianidad.

Cómo amar de otra manera

Las formas de amar que subsisten fueron articuladas por el lenguaje, la historia y la cultura. Hoy en día se ha pasado de la cópula y del instinto, al deseo y al amor, se ha convertido el sexo en sexualidad.

El reto no es hacer el sexo, copular, sino hacer dramáticamente el amor con un otro o una otra desconocido e innacesible, aunque se llega a creer tramposamente que ese otro u otra se conoce. Para el amor existe una nueva ética.

Entre el demandar amor y su respuesta hay una distancia, un vacío. Demandar amor es pedir algo que el otro u otra no me puede dar. Es confrontarse con el vacío, con la insatisfacción o con una satisfacción que siempre será parcial.

Madurar en el amor es aceptar esa carencia, entender que no existe un otro o una otra que se acopla perfecto a mis demandas y que gracias a este vacío existe el deseo.

Porque siempre falta amor sigo buscando y así vivo y me vuelvo sujeto de la cultura. Si el otro me colmara entraría en un nirvana y me dejaría morir.

Y el origen del amor que podemos dar se encuentra en el amor recibido, pero recibido bien, no de la sobreprotección.

Cuando uno entiende que no hay un otro para mí uno se vuelve capaz de amar. Ningún otro podrá satisfacer mis demandas y el otro espera de mí lo que no le puedo dar. Entenderlo significará que toleramos que el otro o la otra no va a ser mío(a) y que siempre subsitirá en su diferencia.

El otro subsiste en su diferencia

El otro siempre va a penetrar el límite de mi libertad.

El enamoramiento no supone un paso cerrado, una fusión asfixiante: "respiro por tu boca", "veo el mundo con tus ojos", es un proceso amoroso casi sicótico y paradójicamente solitario, porque finalmente negamos al otro.

Los protagonistas del amor han cambiado, ya no son Efraín y María. Las mujeres están aprendiendo a hablar y desear desde nuevos lugares y el viejo guión amoroso de la eternidad ya no sirve.

A partir del reconocimiento de la diferencia existencial de sujetos libres y autónomos y del aprender a definir "yo soy yo, tú eres tú" se logrará una nueva manera de amar. Reconociendo que "no tengo para ti lo que esperas de mí" y admitiendo así que la soledad es el meollo de la condición humana.

Ellas y ellos

Sólo aprendiendo a enamorarse de la distancia que nos separa hay posibilidad de encuentro. Sólo desde la libertad es posible el amor. Desde su propia palabra del amor y el erotismo las mujeres descubrirán un goce que no se tiene que alimentar del goce masculino.

Mientras no haya mujeres en las mesas de negociación no va a ver nadie que ponga sobre el tapete la vida cotidiana, los problemas domésticos, el amor, el erotismo y esos temas hacen parte de la paz.

La masculinidad no es una esencia, es una ideología, una construcción. Hay que desterrar sueños de hombre como: "La amo a usted dependiente, luego adorable", "Me gustas cuando callas...".

Abandonando los privilegios que les otorgó una cultura patriarcal, dejando de ser amos del saber del mundo, del saber sobre las mujeres y dejando de ser dueños de sus existencias los hombres podrán encontrarse, sin vacilaciones y ambivalencias, con ellos mismos y luego con las mujeres.

lunes, 13 de octubre de 2008

Un hombre ideal: Miguel Bosé


Hace un tiempo, la socióloga francesa afincada en Colombia, hablaba de Miguel Bosé en el diario El Tiempo de Bogotá. Hablaba de Bosé como un hombre ideal. Yo no sé si lo será. Le he visto personalmente dos veces (una en una entrevista que le hice para El Colombiano y otra anoche en un concierto en Zaragoza), le he escuchado muchas y me ha gustado siempre.

Ayer, en un Paseo de la Independencia abarrotado de gente, en el cierre de las Fiestas del Pilar en Zaragoza, vi cientos de contrastes. Personas de mediana edad que nos llenábamos de nostalgia con Amante Bandido, Linda, Amiga, Don Diablo o Sevilla; gente más joven que también se sabe sus canciones, una mujer en su privilegiada ventana saltando como loca aplaudiendo y cantando a su ídolo. Pensé un comentario que me han hecho: "Cuántas personas y cuántas historias hay en este sitio". Sí. Cada uno con sus amores y desamores, a cada uno le llega una canción u otra. Cada uno recuerda, revive, llora y olvida.

Y volviendo al comentario de Florence Thomas:

"Confieso que existe un amante bandido con el cual me gustaría pasar una noche, ese es Miguel Bosé. Me cambiaría de los estériles amantes que he podido conocer (algunos, no todos), machos engreídos que creen sabérselas todas. Me reconciliaría del todo con esta nueva masculinidad que apenas se está esbozando.

Por un hombre así, sería capaz de volver a creer en el amor, en un amor posible; sería capaz de volver a conocer noches en blanco y días de desorden. Sería capaz de recrear un amor "que no haga más preguntas, preparado a no entender, que mire bien de frente, suficientemente fuerte; amor que no busque salida y no me cueste la vida".

Bello, Miguel Bosé no confiesa nunca que lo es y sin embargo nos lo dice todo el tiempo. Pacifista, andrógino, herido, vulnerable y sabio.

Hombres tiernos, hombres frágiles, hombres reconciliados con su feminidad, hombres cobardes como los llamaba una heroína de Gabo; es decir, hombres presentes y decididos a renegociar la vida cotidiana: hombres capaces de bañar a un recién nacido, hombres que se inventan cuentos de lobos buenos y princesas estúpidas para sus hijas, hombres que lloran en público, hombres dialogantes, hombres humildes y asombrados por el misterio de la sexualidad femenina, dispuestos a dejar de ser amos del saber sobre el mundo, el saber sobre las mujeres; hombres de imaginación lúdica que permita posponer el tiempo; hombres sin afanes, dispuestos contemplar más que consumir a la otra, al otro; hombres amantes, bandidos, irreverentes con el erotismo, creativos en los momentos de penuria eréctil cuando por fin sus manos, su lengua -que es saber y palabra, pero también sabor- recorrerá nuestra geografía femenina; hombres bisexuales, hombres tiernos con hombres, hombres que también aman a hombres".

domingo, 5 de octubre de 2008

Lágrimas Azules

Ojos azules no llorés
no llorés ni te enamorés
Llorarás cuando me vaya
cuando remedio no haya.


(de una canción popular latinoamericana)
Ojos Azules se ha enamorado. Hasta los huesos. De unos Ojos Moros. Estuvo buscando, errando, vagando por las noches hasta que se encontraron. Y he visto rodar por sus mejillas inmensas y bellas lágrimas azules porque los ojos morenos que ama se han ido por un tiempo, como para jugarle una trampa pesada a la nostalgia.
Yo me enamoré, antes, hace tiempo, de esos Ojos Azules que hoy no sé consolar. Dice que le miro con compasión. No sé si es la definición exacta. No quiero que esos Ojos que tantas veces me miré en ellos estén tristes. Porque no quiero que su corazón vulnerable esté como ahora, como un niño atemorizado en una noche de tormenta, con miedos que para quien los siente son inmensos para quien le quiere pueden evaporarse con un abrazo y unas cuantas palabras amorosas dichas en voz baja.
Daría lo que fuera por verle reir, porque no tenga miedo. Quisiera decirle que el Amor duele a veces pero que es lo mejor que existe en el ser humano. Que el tiempo lo cura todo. Que Ojos Moros volverá, como le ha prometido. Que será feliz (aunque no sea a mi lado). Que no quiero que moje las calles con sus lágrimas azules. Que recupere las estrellitas que brillan entre sus pestañas. Que le quiero tanto que yo también he mojado la almohada llorando por sus pesares. Que merece liberarse de sus miedos, soltarse, sentir, vivir, encontrar ese sentido que siempre ha buscado para su existencia y que tiene oculto tras armaduras fuertemente soldadas.
Este tiempo pasará, Ojos Azules. Y yo seguiré a tu lado, en la corta distancia, para estar al alcance de tu mano para escucharte, para apoyarte, para celebrar tu andar por la vida con sus alegrías y sus pesares. Y para no dejarte caer.


¿Todo esto por qué? Porque cuando estabas a mi lado, me hiciste muy feliz. Y porque te quiero mucho, mucho, mucho.
 
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