domingo, 29 de junio de 2008

El rostro que nos vamos construyendo

"Siempre me han conmovido esos testimonios fotográficos que muestran a un ser completamente distinto del que conocemos. Es decir, aquellos retratos que dan e de lo que la vida puede llegar a hacer con nosotros. hay casos en lo que se diría que la existencia se ha ensañado. Que los años han pasado por encima del sujeto como un tren expreso, arrollando, triturando y machacando. Claro que uno es responsable, al menos en parte, de la cara que termina instalándose en tu cara, Ya se sabe que, de joven, tienes el rostro con el que has nacido y, de mayor, el rostro que te has hecho; y ese rostro tuyo puede ser mejor o peor que el heredado. El aspecto que tienes en la madurez, en fin, no es más que el resultado de un viaje interno.

(...)

Sea como fuere, a medida que vamos haciéndonos mayores nos va emergiendo nuestra verdadera cara desde el interior, de la misma manera que emergen, con el paso de los días, los cadáveres de los ahogados en un estanque, hinchados y con cenefas de limo, irreconocibles muchas veces.
(...)
No estoy hablando solo de envejecer. No me refiero a ese pequeño trauma inevitable de ir descubriendo las muchas e insospechadas maneras en que puede irse deteriorando el físico: calvicies, flacidez, manchas cutáneas, dientes que se pierden o se liman, ojeras abolsadas, párpados caídos, el blanco de los ojos enrojecido y demás estropicios. Lo interesante es que, mientras algunas personas simplemente envejecen, otras cambian tanto que parecen trasmutarse en alguien distinto.
(...)
Sí, el rostro que nos vamos tallando día tras día no sólo es el resultado de nuestra vida, de nuestros actos y nuestras experiencias, sino que además es un mensaje que el cuerpo nos envía. Es como si la carne nos dijera: así eres tú por dentro. Y tú, lector, ¿has cambiado mucho en tu trayecto? "


Rosa Montero. El País Semanal


Ante estas palabras de Rosa Montero, no tengo nada más para agregar. Sólo me atrevo a publicar estas fotografías, que algo hablan del rostro que me he ido (y me han ido) construyendo. Y recordar, como siempre, a mi abuela, que decía: "lo mejor de la vejez es que es para todos por igual. Aunque te hagas la cirugía estética, serás una viejita sin arrugas".

miércoles, 25 de junio de 2008

Cosas bellas de la vida

Enamorarse

Reírse tan fuerte hasta que te duelan las mandíbulas


Una ducha caliente

Ninguno delante de ti en la cola del supermercado

Una mirada especial

Recibir correo

Dar una vuelta en coche por una calle bonita

Encender la radio justo en el momento que están poniendo tu canción preferida.


Quedarse tumbados en la cama escuchando la lluvia

El perfume de las toallas calientes tendidas al sol

Un bote de dulce de leche (arequipe)

Una llamada a (o de) alguien lejano

Un largo baño de espuma

Una bonita charla

La playa

La montaña

Reírse de uno mismo

Las llamadas a medianoche que duran horas

Correr debajo de las tormentas de verano

Reírse sin motivo alguno

Tener a alguien que te dice que eres bonita/o

Los amigos

Escuchar de manera casual a alguien decir algo bonito sobre ti

Despertarte en medio de la noche y darte cuenta de que aún te quedan algunas horas para dormir.

Conocer nuevos amigos o pasar un poco de tiempo con los viejos

Tener a alguien que juega con tu pelo

Un helado

Tener un bonito sueño


Una taza de chocolate caliente en un día frío

Los viajes en coche con los amigos

Subirte a un columpio

Envolver los regalos debajo del árbol de Navidad con los olores cercanos de los platos típicos en la cocina.

Ganar un desafío

Hacer una tarta

Pasar el tiempo libre con tus mejores amigos

Acercarte al tablón y verte aprobado

Ver las sonrisas y oír las risas de tus amigos

Tomarte de la mano con alguien a quien quieras

Encontrarte por la calle un viejo amigo y descubrir que algunas cosas (buenas o malas) no cambian nunca

Hacer un regalo a un amigo y luego observar la expresión de su rostro mientras abre el paquete y descubre que contiene el regalo que tanto deseaba

Mirar el amanecer

Que te bese esa persona en la que no dejabas de pensar

Una juerga de las que no se olvidan

Un día en un parque acuático

Saber que amas y eres amado

Levantarse de la cama por la mañana y agradecer por esto


Creo que los amigos son ángeles silenciosos que nos ayudan a volver a ponernos en pie cuando nuestras alas ya no recuerdan como se hace para volar...

TODOS NECESITAMOS RECORDAR LO BONITA QUE PUEDE SER LA VIDA ... ¡aunque a veces sea dura!

domingo, 15 de junio de 2008

Margaritainés (sic)

Cuando uno se aleja muchos años de su tierra natal, parece que dejara congelado todo allí. Como si los demás no crecieran, como si la ciudad no cambiara, como si la vida no continuara sin el que emigró.

Ayer me enteré de la muerte de Margaritainés. Y me tomó por sorpresa, como siempre nos toma esta noticia. La recordaba en mis primeros años de ejercicio del periodismo, cuando ya ella era una premiada en sus labores. Y no llegué a pensar que estaría jubilada, que había estado enferma y que murió. Demasiado joven aun. Como si la muerte eligiera edades.

Desde ayer he pensado en ella. En la huella que dejó en mí. La recuerdo con un excelente sentido del humor. En cualquier época saludaba con un "¡feliz año! Se reía de sí misma y de las situaciones mas dantescas, desde los sueños de la noche anterior (como Dalí y Buñuel), hasta el terremoto mexicano que se le atravesó en unas vacaciones. Podía amanecer hablando con los amigos siempre y cuando le tuviéramos a mano una tasa grande de café. Amaba su profesión, una purista de la investigación y de consultar hasta el último detalle. Me corregía con paciencia y me enseñaba truquitos de periodismo. Fiel amiga, detallista, que amaba compartir la mesa. Cuantas veces salimos a probar nuevos restaurantes de la ciudad, el día de pago, mientras la seguíamos detrás de sus largas zancadas. O nos enrollaba en un viaje kilométrico para ver la ópera Evita y regresar tras la presentación.

Esta foto suya me gustó mucho. Es un buen retrato del brillo de sus ojos, de su sonrisa franca. Me faltarían sus manos largas y nerviosas para hacer una imagen de sus características. Y su serenidad. Y su acelere en el trabajo. Y sus historias de becaria en España y Bélgica. Y sus tertulias. Y sus risas y...

Ahora debe estar entrevistando a las once mil vírgenes. O pidiendo permiso para ir a ver si Sata tiene cuernos y cola, para saber si san Pedro es tan estricto como lo pintan...

Paz en tu tumba, Margaritainés, Eleú, Lola... Gracias por tus huellas en mi camino.

martes, 10 de junio de 2008

A veces llegan cartas (8)

Medellín, viernes 16 de octubre de 1998

Querido Amor Mío (¿o ya no tanto?):

Otra vez estoy escribiendo para desahogarme, como una liberación de este sentimiento que me pesa tanto. Ha sido una semana imposible en lo que se refiere a nosotros dos. Todo comenzó el viernes: Simplemente no querías compartir conmigo y decidiste emborracharte porque ese era tu deseo. Con la invitación a ver la revista musical Fama, todo el esfuerzo por conseguir las entradas se vino al traste con un simple "no quiero ir porque no, ve con algún amigo si quieres". Eso hice. Entretanto, tú si tuviste ánimos, ganas y compañía para una discoteca. Domingo: una fría llamada telefónica y después el silencio. Lunes festivo: Igual.

En medio de la semana (...) me sentí otra vez castigado. Hablas como si yo fuera culpable de algo y no no me siento así. Yo soy, aunque haya ido con ese "conocido" a tomarme una cerveza, leal a ti. Cuando tengo un compromiso de cualquier índole, soy fiel a mis principios. Ya te dije que no siento celos porque lo principal es la confianza en la otra persona. Si uno de los dos "se porta mal" su responsabilidad es con su conciencia y nada más porque el que falta lo hace esencialmente consigo mismo.

Basta ya de reproches. Estoy cansado de que trates de que viva adivinando tus pensamientos y tus deseos. Yo creo irrestrictamente en el valor de la comunicación, en el valor de la palabra. Cuando se hablan las cosas se pueden llegar a acuerdos y se evitan malos entendidos que llevan a tomar decisiones apresuradas o a efectuar juicios equívocos. Todo este tiempo, si no estoy mal 107 días, he tratado de respetar tus duelos, tu tristeza por la ausencia de esa otra persona que llenó tu vida pero que infortunadamente ya no está. Por eso he esperado y pospuesto muchas cosas: la intimidad, las fiestas, el hecho de que sea yo quien hable lo que tengo que hablar... Pero parece que tú no entiendes eso.

Ojalá algún día puedas comprender quién soy yo realmente y qué papel he querido jugar al estar caminando y escuchándote cuando has querido hablar, pero con el corazón en la mano. No es justo conmigo que me compares con nadie. Tampoco es justo que pretendas poner palabras y acciones en mi boca sin siquiera consultarme. Yo soy único e irrepetible, perdóname la inmodestia, y por eso no me parezco a ninguno a quien hayas amado. Lamento tu confusión al verme como lo que no soy y no quiero ser para ti.

Aunque duele, te agradezco el silencio. ¿Sabes? Siempre he creído -repito- en el infinito don de la palabra, pero también creo en su opuesto: El silencio. Gracias a él ponemos en orden nuestros pensamientos y hasta podemos evaluar mejor, con otra perspectiva, lo que en caliente nos hará arrepentir después. Ojalá puedas, gracias a él, meditar bien tus decisiones, tus sentimientos y tus emociones. Cuando quieras, lo sabes, podremos hablar... pero tú y sólo tú sabrás cuándo dar ese primer paso de acercamiento.

Yo no quiero apresurarme. Alguna vez escribí que no sabría retenerte a la fuerza porque también creo en la libertad (aquella de "si amas algo déjalo libre, si vuelve a ti era tuyo; si no, nunca lo fue"): serías como un pájaro que muere de tristeza encerrado en una jaula.

Es el momento de decirte qué has significado para mí: Has llenado espacios vacíos en mi corazón. Me has devuelto la fe en las personas. He vuelto a creer que el Amor sí existe aún para mí. He vuelto a tener esperanza en el futuro, deseos de planear mejor mi vida, ansias de compartirla (y eso no es solo el lecho). No es el momento, nunca lo serán de recordarte lo que he hecho por ti, porque nunca han sido sacrificios sino signos inequívocos de todo lo que te he amado.

Lamento decir que estoy sentado aquí, muy quietecito, esperando una señal tuya que diga realmente que me amas: si vuelves a mí, era tuyo, significo algo para ti. Si no, gracias por este tiempo, por la oportunidad que me has dado de volver a sentirme vivo y de saber que puedo estar en el pensamiento amoroso de alguien. El estar esperando no significa que voy a envejecer al pie del teléfono. Nadie sabe como tú que el mundo sigue girando y que nosotros tenemos que estar "en la jugada". Cuando quieras, aparece, habla, pero con los oídos abiertos y con la fe recuperada en la palabra (yo no me la paso solamente diciendo palabras bonitas, como me repites tantas veces).

Varias veces has tenido miedo de que yo juegue contigo como quien juega con monedas. Pero no, nunca lo hago ni contigo ni con nadie. Pero entiende que puedo cansarme de la indiferencia, del silencio y de las palabras pesadas.

Porque esto vale para mí, porque creo que puedes recuperar el valor para expresar tus miedos, tus carencias y deseos, te espero, en aras de la claridad, la tranquilidad y la paz interior.

No es eterno
puesto que es llama
pero que sea infinito
en cuanto dure.

Gracias,
A.

lunes, 9 de junio de 2008

DanzaTrayectos










Muchas cosas de esta ciudad me encantan. Una de ellas es salir a la calle y encontrarme con sorpresas. Este fin de semana me he tropezado por segunda vez con los espectáculos callejeros de "Trayectos: Danza en Paisajes Urbanos". Llegas a una placita, de las que abundan en Zaragoza, y de repente una, dos o mas personas danzan para un público de toda clase y condición. Un público que luego de la presentación persigue al guía por las callejuelas del casco antiguo para detenerse en otra plaza, en otro pasaje restaurado, a los pies de un palacio, una fuente o una catedral, para ver y aplaudir a geniales artistas eslovacos, ingleses, brasileños, franceses, griegos, estadounidenses, alemanes, belgas y españoles que regalaban su arte, su expresión y sus sonrisas ante el aplauso cálido, fuerte y espontáneo de aquellos que nos dejábamos sorprender con sus historias, sus voces, su música y su manejo corporal.

Esta ciudad me gusta. Me gusta lo que ofrece. Me gusta caminar por ella, en buena compañía -como esta vez, siempre renovada-. Es Zaragoza, "mi otra ciudad".

domingo, 8 de junio de 2008

Ciclo Nudista Zaragoza 2008


Cerca de 200 ciclonudistas se manifiestaron ayer en Zaragoza bajo el lema “A las bicicletas... Zaragoza no se rinde” , desafiando al ambiente frío y ventoso poco habitual por estas fechas de finales de primavera. Los manifestantes volvieron a recorrer las principales calles de la ciudad en su tradicional y reivindicativo espacio anual de libertad ciclo-naturista.

Convocada por la Coordinadora de Colectivos Ciclonudistas de Aragón (CCC) y Word Naked Bike Ride ha sido respondida en algunas ciudades del mundo. Tras una potente traca de petardos comenzó puntual, coreándose esloganes como: "Más bicicletas y menos Expo", "Expo No", "Somos más guapas que el copón y no contaminamos", “Gasolina, asesina”... El recorrido comenzó, como es tradicional, en la Plaza España y finalizó frente al Ayuntamiento en una Plaza del Pilar repleta de ciudadanos, que mostraron su complicidad con los y las ciclistas. Allí se dio lectura al comunicado "llamando a la resistencia ciudadana contra las fuerzas del desarrollismo depredador del ladrillo y de la Expo, y denunciando la anacrónica política de movilidad del Ayuntamiento que sigue priorizando el abuso del uso del coche en la ciudad frente al clamor de una movilidad más racional y sostenible".

Finalmente se elevaron al aire las bicicletas como muestra de la rasmia (*) de unas personas que defienden y exigen su derecho a no estar desnudos y desprotegidos frente al contaminante tráfico motorizado. (Más información aquí).



(*)Empuje y tesón para acometer y continuar una empresa.Diccionario de la Lengua Española.


sábado, 7 de junio de 2008

A veces llegan cartas (7)

Medellín, septiembre 15, 1998

Querido Amor Mío:

Hoy, como tantos viernes, estoy hecho una confusión. Ya alguna vez te había escrito que me siento mal cuando no sé qué decirte o cuando digo más de lo que debo decir. Pero hoy siento que tengo que hablar -o escribir-, aunque esas líneas no las leas nunca.

La confusión radica en que no sé que actitud tomar ante tu comportamiento. Hoy estás feliz, me amas, me dices a cada momento. Horas más tarde estás pensando en tirar todo por la borda. Y no es la primera vez que pasa esto. ¿Por qué? Es la pregunta clave.

Ayer nada más estuve mirando todas las frases que has puesto en el papel para decirme que soy único, que soy el oxígeno de tus pulmones, el aire que necesitas para seguir luchando contra el absurdo de la vida. Y te juro que lo creo, porque estoy seguro de que no mientes, porque he sabido estar a tu lado cuando más lo has necesitado. Estoy seguro de que he podido evitar resoluciones tuyas que nos lastimarían a quienes de verdad te amamos.

A esta altura me preguntarás que es eso del Amor o dirías que no es verdad que quienes tienes tan cerca del Alma te amamos con toda la capacidad que nos da el espíritu humano. Es posible que yo no te pueda dar un definición que se satisfaga, pero sí puedo tratar de explicarte qué significa para mí amar a alguien: Significa estar a su lado en las buenas y en las malas, sobre todo en las malas, cuando el mundo se cierra frente a uno y se cree que ya no jugamos ningún papel en el Universo; significa ayudarle a crecer como humano, espiritualmente hablando; significa preocuparse cuando no llega o cuando aparece con la angustia reflejada en el rostro; significa quedarse atónito ante una respuesta desacertada; significa sentir la necesidad inaplazable de abrazarse al otro, de sentirlo cerquita corporal y espiritualmente; significa sentir el espacio vacío si el otro no está.

Para mí, amarte ha significado tanto, en tan poco tiempo, que yo mismo me sorprendo cuando siento que he cambiado. Ya no soy el mismo A. que tanta gente conocía hasta hace tres meses. Soy distinto porque he tenido el corazón lleno e ilusiones, esas ilusiones que me hacen vibrar cuando te refieres a "nosotros" y no como una persona sola. He tenido la ilusión de ser todo para ti, un compañero, un camarada, un cómplice, un Amigo solidario. He tenido la ilusión de saberme tuyo y de que nada ni nadie podrá arrebatarte de mi lado. Por eso no siento celos. ¿Por qué habría de hacerlo si tengo la certeza de que soy tu pareja?

Ojalá pudiera evitar que lo que hacen los demás te duela. Yo no puedo cambiar los hechos pasados, pero sí puedo ser tu compañía cuando estás sintiendo dolor. te repito que por principio soy un optimista. Comparto la idea de que todas las monedas tienen dos caras y uno elige quedarse con la cara o con el sello. Sé, por experiencia, que algún papel juegan las vivencias en el ser humano: para que aprendamos a vivir, a tolerar, a sentir, a disfrutar... Cuántas veces has querido renunciar a todos y yo he estado ahí, silencioso, escuchándote. Es un papel que he asumido interiormente, todo porque te amo. En ningún momento es un sacrificio. Lo hago porque sí, así como te he repetido mil veces que te amo porque sí.

También aprendí, hace muy pocos años, que el Universo no gira a mi alrededor: El es más amplio, grande y generoso que yo y sólo soy una pequeñísima parte de su engranaje. Por eso no me altero cuando hay hechos que no puedo controlar. Simplemente rato de acoplarme (¡aunque no esté de acuerdo!). Me he comprometido conmigo mismo a vivir de la mejor manera posible y eso incluye amar a quienes he elegido para ello; a tratar de no darle cabida al odio y al resentimiento en mi corazón porque estoy convencido de que eso sólo me daña a mí; a aprender en cada momento de la vida alguna enseñanza para seguir batallando por el futuro; a agradecer por lo que Dios me da (y eso te incluye, indudablemente).

Me confundo cuando una mañana te alejas por una calle de nuestra ciudad con una tierna sonrisa y un "hasta luego" agradecido y en la tarde dices que quieres tirar la toalla de nuestra relación. Muchas veces te he repetido lo mismo: "¡No me voy a dejar!". Créeme que no tengo remordimientos. Estoy seguro de que he obrado bien. Me he dedicado a ti con toda mi Alma. Y me duele que me digas que me sientes como un papá. Yo no quiero ser tu padre. ¡Yo quiero ser tu Amigo! Lo que pasa es que mi sentimiento es tan profundo que quisiera evitarte cuanto te moleste, te mortifique o te haga daño y quizás en ello me has sentido sobreprotector, pero no puedo evitarlo.

Algún día nos sentaremos a hablar, pero a hablar de ti y de mí. De lo que sientes, de lo que esperas y aspiras de nosotros dos. No soy yo quien decide el futuro. Ahora sabes lo que pienso. No es este un memorial de agravios. Es solamente mi manera de decirte que me importas, como hombre, como amante y como amigo.

Entre tanto, seguiré a tu lado, tanto como tú lo quieras, porque sé que uno no puede apresar a nadie, así sea en una jaula de oro, porque le pasa lo que a aquel pajarillo que canta mientras agoniza de tristeza.

Gracias por permitirme el desahogo con estas líneas.

Con todo mi Amor,
A.

viernes, 6 de junio de 2008

Miedo, tengo miedo

"Cuando de veras se quiere
el miedo es tu carcelero
y el corazón se te nubla
si no te dicen te quiero..."

Escribe Risto Mejide acerca del miedo. Leí su artículo en el diario gratuito ADN. Y me gustó mucho. Me identifiqué con él. Coincidimos en que el miedo debe servirnos para sacar fuerzas, para luchar, para enfrentarlos a los falsos fantasmas, para reemprender el camino, para vivir y demostrar qué somos y qué podemos. Me acordé también de aquella frase de la copla española: "El miedo es tu carcelero". Y de aquellas personas que tengo cerca (yo el primero) que a veces nos dejamos vencer del miedo y no nos admitimos ciertas opciones, propuestas, decisiones.

"El miedo es impersonal, transferible y terriblemente contagioso, se propaga sin costes de transporte y encima, con cada contagio, va mutando el virus, con lo que se hace cada vez más imposible su erradicación definitiva.

Al fin y al cabo, qué hay de malo en arriesgarse. O mejor, qué hay de bueno en no arriesgarse. Sufrir de lo mismo que sufrimos ya, pero más tarde. Seguir como estábamos, pero con menos tiempo para estar como estábamos. En definitiva, estar peor que estábamos, pero encima creyéndonos que estamos igual.

Arriesgarse es enfrentarse a decibelios de envidia. Sufrir de sordera ante el qué dirán. Pero es que es comprensible que genere envidias alguien que decide atenerse a las consecuencias de vivir la vida de uno, y no la de los demás.

A cada instante, una gran parte del mundo está a punto de casi todo. Él a punto de llamarla, ella a punto de cogerlo, el otro pensando si debería, aquella decidiendo si lo hace o no. Malos a punto de ser buenos, buenos a punto de hacerlo peor. Oportunidades a punto de crisis, trabajos a punto de paro, relaciones a punto de caramelo, infidelidades a punto de perder su fe. Todos paralizados por no plantearse qué es lo peor que les puede pasar, qué es lo mejor que les puede dejar de pasar.

Hoy rompo todas mis lanzas por aquellos que se arriesgan.
Y caen.
Aunque sea en la cuenta."

jueves, 5 de junio de 2008

A veces llega cartas (6)

Medellín, 5 de agosto, 1998





Por si acaso...
estoy preparando mis manos.
Por si acaso...
estoy preparando mis brazos.
Por si acaso...
estoy preparando ese beso.
Por si vienes...
estoy preparando el regreso.

Amor mío:

Si esta angustia oprimiéndome el pecho, si este desasosiego, este intranquilo dormir, estas ganas de subirme a una colina para borrar la ciudad con lágrimas, no es Amor por tí, dime entonces qué es.

Cómo quisiera meterme por tus venas y recorrerte rápido y despacio, viajar hasta el mismo centro de tu corazón, hasta la última neurona de tu cerebro, por esos órganos donde está -dicen- la emoción y la razón, para entenderte, o mejor, para comprenderte. Yo sólo te pido que nos demos esa oportunidad, la de sentarnos uno frente al otro, despojados de la presencia de viejos fantasmas, de dolores del pasado, de las máscaras que no necesitamos. Pongámonos cerca, no solo los cuerpos sino también la conciencia que nos une hace 36 días. Acerquémonos uno al otro para que comprendamos con claridad qué deseamos de nuestras vidas personales y en pareja.

Por ahora, quisiera escribirte, confesar, declarar, quién es este hombre al que miraste -o mejor, acariciaste- aquel 29 de junio con la mirada más merecedora de cariño que haya sentido jamás.

No es un secreto para tí que tengo mas años que tú, con no mucha experiencia, pero sí con intensidad. Porque ese es un principio de mi vida: ¡Vivir con intensidad! Y eso significa desde regalar la luna hasta sentirme morir por tus palabras de anoche. Significa entregarme, abrir el corazón y los labios para quien ha sabido demostrar que quiere mi compañía, mi abrazo, mi palabra, para caminar por esta parcela celeste, verde e insulsa llamada Vida.

Yo soy un apasionado por todo lo que hago. No sé de medias tintas, de términos medios, de andar retrocediendo. Odio la mentira, la venganza y el rencor como sentimientos que me dañan a mí como ser humano. Cómo quisiera crecer espiritualmente para despojarme de materialismos que pesan tanto y no son parte esencial de mi equipaje. Yo quiero ir por la vida con alguien que me ame, que me quiera siempre, siempre, siempre, porque sí.

Muchos años he caminado solo, como aquel vagabundo que solo requiere un sitio donde descansar y su único fin es caminar cada día unos kilómetros. De pronto hubo quien lo acompañara un trayecto, pero rápidamente tuvo que reemprender el viaje solo con su morral lleno de historias. Pareciera que no requiero de más de un par de zapatos. Que soy como el Caballero de la Armadura Oxidada, que de ser duro la anexó indefinidamente a su vida y ya no volvió a sentir, a expresar emociones... hasta que le enseñaron que las lágrimas del corazón eran las únicas que le tumbarían esa inmensa coraza que no le dejaba vivir.

Entiende que de la noche a la mañana el Caballero de la historia no se liberó de sí. Tenía miedo, mucho miedo, era receloso, pero aceptó el reto. Una noche (¡gloriosa!) apareciste tú. Y bien pude haberte dejado ir, como tantos otros que disfrutan de un feliz olvido. Pero no, era la hora indicada para comenzar de nuevo. No sé si estaba yo ahí para tí, o estabas tú, ahí, para mí. Pero sí sé que estamos los dos, aquí y ahora, para los dos.

¿Sabes qué? Yo me estremezco con cada palabra tuya, con cada letra en un papel cualquiera, con cada mirada que me das al fondo de mis ojos, como queriendo beberme de un solo trago. Yo no sé aún cómo quieres llevar las cosas. A veces cedo y dejo que tú manejes los hilos y me sorprendo -para bien o para mal-. Hoy estamos sufriendo. Nos está doliendo y esto tiene que significar algo. ¡En nosotros no cabe la indiferencia! A veces no sé qué actitud tomar y me confundo. Bien sé que conocerse, amarse, entregarse, tenerse, es un proceso que no es, precisamente, un jardín de rosas. Pero como a esta relación le hemos puesto ganas, muchas ganas, hemos podido caer en suposiciones inexactas: Quizás no lo hemos dicho todo, quizás nos guardamos lo que tenemos que decirle al otro, quizás no hemos pedido lo que deseamos y quizás olvidamos que el otro es sólo un ser humano que puede oir, hablar, entender, sentir y entregarse. Sin embargo, es tan intenso, tan grande lo que siento por tí, que a veces creo que voy a arder en una gran hoguera cuando sienta de veras que has penetrado en mi alma y que el fuego nos consumirá en una pasión que iría más allá de lo que mi vulnerable alma pueda soportar.

Me duele, y mucho, que sientas que estoy distante, desinteresado o permitiéndote partir. Yo no quiero que te vayas. A mí no me basta la Amistad. Y necesito Amor: El Amor del cuerpo y del alma. Lo necesito para sobrevivir a una carga que pesa tanto. Lo necesito por el estremecimiento con que nos embriaga y por la compañía que nos regala y con la cual nos consuela. Mi necesidad de amar debe ser satisfecha en pareja; tú eres esa persona elegida a quien invito a hablar, a caminar, a expresar clara y abiertamente lo que desea, aspira y espera de ese compañero -yo-.

Dejémonos de misterios. Amar va mucho más allá de lo que dicen los libros, las novelas o las campañas publicitarias, porque ellos no pueden decir lo que anda sintiendo en el alma. El Amor va más allá de lo físico (a lo que no renuncio); está en el compartir, en el hablar, en esa comunicación perfecta que da el saberse en sintonía espiritual con alguien.

Sentémonos, cerquita el uno del otro, a hablar de nuestras cosas. ¿Cuál es el miedo? ¿Qué queremos? ¿Qué nos falta? ¡Vamos a dar la batalla que estoy seguro ganaremos! (porque seremos dos contra el miedo). Lejos de mí hacerte daño. Si así fuera, preferiría irme de tí. Porque te quiero... y no quiero renunciar porque tengo un reto contigo: Demostrarnos que estamos sobre el mundo no solo para ocupar espacio. No debemos dejarle al Destino todo el trabajo.

Crezcamos juntos, aprendamos juntos. Yo quiero que cuides de mí y cuidarte. Emprendamos la tarea de mejorar como humanos, de cambiar nuestras limitaciones o imperfecciones para que cuando seamos seres de luz brillemos para ejemplo de todo el firmamento.

Te extraño. Pienso en tí, no sólo un poquito, sino todo el tiempo. Te quiero porque sí.

A.

martes, 3 de junio de 2008

Tortura: ¡ni arte ni cultura!


Personas por la Ética en el Trato de los Animales (PETA), la fuerza más grande y "probablemente la más conocida y poderosa organización dentro del movimiento para la defensa y protección de los derechos de los animales" con más de 750.000 miembros y seguidores internacionales, fundada en el año 1980, está dedicada al establecimiento y protección de los derechos de todos los animales.

Según comenta Encierro Humano, Alaska, líder de la popular banda musical Fangoria, es uno de los rostros más reconocidos de la música española... pero se niega a cantar nada a favor de las corridas de toros. Cada año, más de 40 mil toros son masacrados por la industria de la tauromaquia en España. La cantante se quitó la ropa y posó desnuda con tres banderillas clavadas en su espalda, intentando que la gente se ponga a sí misma en la piel del toro que sufre durante las corridas.

Esta atractiva publicidad fue presentada por Alaska durante el Festival de San Isidro en Madrid, uno de los eventos taurinos más grande y sangriento, que se extiende durante cuatro semanas. Alaska declaró que ha estado rodeada de la cruel tauromaquia durante toda su vida, y quiere que eso deje de ser así.

"El primer marido de mi madre era torero. Así que asistir a corridas de toros desde pequeña me pareció lo más normal del mundo", dice Alaska. "Pero cuando creces, te detienes y piensas: 'Un momento, ¿qué está pasando aquí? No creo que esto sea correcto y debo hacer algo al respecto'. Mi manera de hacerlo es no temer decir lo que pienso y mantener la mente abierta... No es correcto hacerle daño a nadie: ni a un niño, un perro o un toro".

Fotografía Juan Gatti, para Anima Naturis.
Comentario. ¡Vaya retoque de photoshop!

lunes, 2 de junio de 2008

Pasan corriendo los militantes...










"Pasan corriendo los estudiantes
porque los persigues los militantes.
Pasan corriendo los militantes
porque los persiguen los estudiantes...",

cantaba Piero, un cantautor argentino por allá en los años 70, en la época de la llamada música protesta.

Ayer vi pasar cientos, miles de personas por las calles de Zaragoza. Pasaban a las carreras, no porque los perseguían, sino porque querían ver el desfile de 1700 hombres y mujeres de las Fuerzas Militares de España, con sus aviones, sus paracaídas, sus caballos, sus tanques, sus armas y hasta su cabra. Querían también ver al rey y a la reina, al príncipe heredero y a su esposa (que esperan su turno para serlo). Clima fresquito, amenaza de lluvia. Niños impacientes. Ancianos "militantes" de tiempos de dictaduras. Jóvenes curiosos. Extranjeros posando con los jóvenes uniformados para fotos en la cámara de sus teléfonos mòviles...
¿Demostración de fuerza? Eso lo dejo para los desfiles militares chinos y rusos. ¿Una muestra estética? Quizás, pero con excepciones. Pero entretenido y que da mucho qué pensar, también.
 
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