martes, 15 de enero de 2008

Amor Gay (2) A propósito de salir del closet

Esta carta me la envió J.F.O., en respuesta al texto de Arturo Pérez Reverte. Como siempre, batallador, claro, e indiscutible. Gracias, O., Amigo.

Me hiciste acordar de una situación bastante simpática en la que me vi envuelto las navidades pasadas. Estaba celebrando con mis amigos bogotanos (la familia Cuecha) que son un montononón. Uno de los hermanos (y su familia) vinieron desde la Florida para pasar la temporada con el resto de la familia (por ende, no nos conocíamos). En cualquier momento de la fiesta, alguien me preguntó que me había regalado Corey de Navidad, y yo les dije que un viaje a Disney y a los Estudios Universal. Las otras, admiradas y boquiabiertas, no podían dejar de alabar el tipo de suerte que yo tengo. En esas, se nos unió a la conversación el tipo este de la Florida y preguntó que de qué estábamos hablando. Lola, una mexicana muy querida, le respondió: "es que el novio le regaló un viaje a Disney". El otro, incrédulo, preguntó: "¿el novio de quién?" Y Lola, sin modular palabras, simplemente me señaló a mi con su dedo. El estúpido rolo este, sin poder creer que las otras estuvieran hablando tan tranquilamente con y acerca de un MARICA, no supo más qué decir que: "pero cómo te atreves a decir que él es... bueno, tú sabes. No es posible; si él es colombiano". ¡Qué ha dicho este pendejo! A mí me hirvió la sangre de inmediato, lo miré directo a los ojos y le dije con una sonrisa irónica de esas que solo las locas (y la Monalisa) sabemos dar: "No le de miedo; puede decir maricón, cacorro, homosexual, gay... lo que quiera. Y sí, eso soy. Ah, y también soy colombiano y tengo muchos amigos colombianos que también son maricas, por si usted no sabía que en Colombia hay maricas". La sala se llenó de silencio, y el otro se puso rojo como un tomate; se puso de pie y se retiró a otro lugar de la casa. Los demás, volvimos a la normalidad como si nada. Más tarde, le dije a una de sus hermanas que me parecía el colmo de la ignorancia que el otro pensara que en Colombia no hay maricas. Y las otras no hicieron más que reírse de su tonto hermano.

Cuando el artículo habla de salir del closet como una bestia, como Rambo o como Alien, me hizo recordar este incidente. Así es que se sale del closet, para dejar a los otros sin argumentos. El problema está en que cuando somos adolescentes no tenemos el valor ni el cinismo necesario para confrontaciones de este tipo. Por eso es que es tan doloroso y traumático abrir la puerta del closet.

J. F.O.

(Ilustración Glen Hanson)

1 comentarios:

38 grados dijo...

Este post me ha hecho recordar las declaraciones del mentecato dirigente de Irán (ya no recuerdo ni su nombre) que dijo que en Irán no habían homosexuales.....

...cuanta incultura, diosssss

Pd: nunca había oído la palabra cacorro, me ha hecho mucha gracia.

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