martes, 9 de octubre de 2007

En todas partes

En su novela El Túnel, Ernesto Sábato explica que

las personas afines se encontrarán siempre, en cualquier lugar del mundo donde estén, porque comparten los mismos intereses, mientras que jamás coincidirán con alguien en su ciudad con quien no tengan nada que ver.

Me he movido miles de kilómetros, me he mudado de ciudad, de país, de casa, de afectos. He roto cartas, escritos, fotos, dibujos. He escrito párrafos como para publicar una novela. He grabado almas en la mía. He conocido a muchas personas y desconocido también a muchas que creía conocer. Y a la vuelta de cualquier esquina de este mundo que he recorrido, he conocido a esos "afines" de que habla Sábato. Unos seres humanos que teníamos que encontrarnos. Y aunque ahora hay mucha tierra y agua en medio, sigo siendo afín a alguno(s) que se han quedado en su ciudad.

Al otro lado del Atlántico se quedó un amigo, de los de toda la vida, con el que coincidí hace no sé cuántos años, tantos que ya perdí la cuenta, en aquel salón de clase de fotografía en el ático del Palacio de Bellas Artes. Fueron las clases, la literatura, el cine... las confidencias mutuas, las historias de amor compartidas, las semillas de una Amistad (con mayúsculas) que ha superado todos los avatares de la vida. Aunque no vivamos en la misma ciudad aún hoy coincidimos y nos encontramos siempre. Nos basta sentir que nos necesitamos para que tomemos el teléfono y nos hablemos y nos demos la compañía, el abrazo y la palabra del amigo que nos quiere.


A este lado del Atlántico, a miles de kilómetros del Caribe y de las montañas de los Andes he coincidido con otro maravilloso ser humano, ecléctico, diletante, buscador de equilibrios, justo, analítico y creativo, que sabe llenar sus vacíos y los míos con pequeños detalles que son gigantes porque sólo se encuentran en la grandeza de su alma. Una ensalada, una siesta, una palabra, una imagen, un grafitti, un cielo azul o plomizo, la pereza de una tarde de domingo, un concierto o una exposición... Tres años, más o menos, en los que he ido conociendo lo que vale su humanidad, con sus dolores y sus alegrías, con quien tengo la dicha de compartir tantos momentos vitales.

Cuánta razón tiene Sábato. "Si somos afines de verdad seguro que nos encontramos". Con el del otro lado del Atlántico y con el de este lado. Porque amigos, lo que se dice amigos, con los que coincidimos, pocos. Pero que los hay, los hay. Y yo tengo la fortuna de tener a estos dos.

(Para N., en el corazón de la Capital de la Montaña, y para F., a los pies de la Magdalena, con todo mi Amor).

4 comentarios:

Enredadó dijo...

Que palabras tan bonitas y sobretodo sinceras. Parece que sea tu propio corazón quien hable por tí. Estas amistades son para toda la vida y sobretodo son para esos momentos tan dificiles que nos toca vivir en los cuales no sabemos a quien acudir y no sabemos a que hombro llorar.
Te mando un gran abrazo para ti a para tu corazón y si me quedan fuerzas le mando otro para F. Porque los sentimientos siempre, siempre hay que expresarlos públicamente. Besos mil.

niko dijo...

Pues si como dice "enredadó" los sentimientos hay que publicarlos, yo tendría que contar una historia de años en los cuales a si la vida nos obligue a poner tierra de por medio, nunca me haran separame de ti, así a veces tenga olvidos, por los cuales tenga que pedir mil perdones, nunca, repito me alejaré de ti, podrás estar muy lejos fisicamente pero no de mi corazón, ni de mi cosas ni siquiera para un abrazo de esos de OSO que tanto me gustan FUERTE que se sienta.

Y precisamente hoy siente un abrazo gigante en mi CUMPLEAÑOS que es a la final cuando más te extraño...

F. dijo...

( ¡ufffffffffffffff...! )

Merlin Púrpura dijo...

¡Qué lindo!
¡Qué rico abrazo, F.!
¡Qué lindas palabras!
¡Qué emociones!

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