jueves, 30 de agosto de 2007

La vida es como un tango, ¿o al revés?

Sueño de barrilete

Letra: Eladia Blázquez
Música: Eladia Blázquez
(La interpretación que más me gusta es la de Susana Rinaldi)

Desde chico ya tenía en el mirar
esa loca fantasía de soñar...
Fue mi sueño de purrete(*)
ser igual que un barrilete(*)
que, elevándose entre nubes,
con un viento de esperanza... sube y sube...
Y crecí en ese mundo de ilusión,
y escuché sólo a mi propio corazón,
mas la vida no es juguete
y el lirismo es un billete... sin valor...


Yo quise ser un barrilete
buscando altura en mi ideal,
tratando de explicarme que la vida es algo más
que un simple plato de comida.
Y he sido igual que un barrilete
al que un mal viento puso fin.
No sé si me falló la fe, la voluntad,
o acaso fue que me faltó piolín...

En amores sólo tuve decepción,
regalé por no vender mi corazón.
Hice versos olvidando
que la vida sólo es prosa dolorida
que va ahogando lo mejor y abriendo heridas...
¡Ay!... ¡La vida!...
Hoy me aterra este cansancio final.
Se hizo trizas mi sonrisa, mi ideal...
Cuando miro un barrilete me pregunto:
Aquel purrete, ¿dónde está?



(*)Purrete.
Ur. Niño de corta edad.

(**)Barrilete.
Arg. Cometa: Armazón plana y muy ligera, por lo común de cañas, sobre la cual se extiende y pega papel o tela. En la parte inferior se le pone una especie de cola formada con cintas o trozos de papel, y, sujeta hacia el medio a un hilo o bramante muy largo, se arroja al aire, que la va elevando, y sirve de diversión a los muchachos.
(***)Piolín.
Arg., Chile, Méx., Perú y Ur. Cordel delgado de cáñamo, algodón u otra fibra.

Y Usted, ¿Cómo se llama?

A propósito de un comentario anterior sobre los buenos modales, hoy he vuelto a encontrarme con esas maneras culturales que tanto me "descolocan". Para agilizar una gestión y pedir asesoría, he llamado a mi banco (Bueno, el banco donde tengo una humilde cuenta):
Riiiiiing... riiiiiing...

-....bank, dígame
-Buenos días, ¿con quién hablo?
-Con ....bank
-Lo sé, pero, ¿puede decirme con qué persona (humana, no jurídica)?
-Con Marisol. ¿Que quería?
-Pues que me asesoraran para hacer una transferencia al extranjero.
-¿Me da su número de identificación....?
-Es el ***********
-Los sentimos, Merlín, pero deberá venir personalmente en horario de oficina. (de 8 de la mañana a dos de la tarde).
-Sólo quería asesoría al respecto, pero otras veces me han atendido en horario extra...
-Sería por hacerle un favor, pero no es la política del banco. Blablabla...

Esta escena me recuerda cómo responden al teléfono en otros lugares. Nombre de la empresa, saludo, nombre de quien responde: Hotel Poblado Plaza-Buenos Días-Habla Nicolás Moreno. Y si preguntas con quién hablas, no te piden la identificación ni responden "con el Poblado Plaza", porque la empresa no habla, hablan las personas, atienden las personas, colaboran, asesoran y ayudan las personas. Y aunque te estén haciendo un favor no te hacen sentir como si te estuviesen perdonando la vida.

Lo que también me sabe mal, además, es que ellos, los de los bancos, sí tienen la "cortesía" de llamarte a la hora menos pensada a ofrecerte mil cosas, ofertas, tarjetas, créditos, televisores o entradas a la Expo, aunque no seas su cliente, y a la hora en que a ellos les viene bien (aunque sea la de comer o la de hacer la compra). Y les recuerdo que favores o es que hagan muchos, porque todos sabemos que cobran hasta por enviarte cartas y comunicados que no les has pedido. Como me sabe mal que los empleados de las compañías de telemarketing llamen a tu casa o a tu móvil, con número oculto, no se identifiquen cuando les respondemos, y te suelten una retahíla sin preguntarte si estás dispuesto a atenderlos.

lunes, 27 de agosto de 2007

La belleza de la edad


En estos días se encuentra uno por la calle con unas señoras mayores desnudas en gigantescos "posters" en las paradas de autobuses y carteleras urbanas. Me encantan. Tienen sus años. ¿60? ¿70? Da igual. Y algunas entradas en carnes. Y luciendo las manchas en sus manos, las arrugas, los gorditos, "michelines" y "cartucheras", y espléndidas sonrisas y brillo en la mirada. Aunque no deja de ser una campaña publicitaria, Dove, la compañía de cosméticos, aboga por la belleza real, por mujeres reales, de carne y hueso, como la madre, o la suegra o la tía de cualquiera. Como la señora de la frutería o la secretaria de la oficina. No son modelos de pasarela. Son modelos de mujeres felices con su cuerpo, con el que tienen, con el que se mueven, trabajan, sueñan, aman.

Recuerdo ahora observaciones de mi madre cuando veía en la tele los anuncios de productos de belleza, los antiarrugas, con modelos menores de 30 años. Decía: ¿Cuándo harán los anuncios con mujeres con arrugas, o líneas de expresión y no con modelos que no conocen una imperfección?

Aunque la campaña venda productos, como cualquier otra, lo que me gusta de ella es que el mensaje de fondo está en esas mujeres, bellas sin duda, liberadas de retoque de las "corporaciones dermoestéticas", del laser y del photoshop.
Me queda una pregunta: ¿Y qué del cuerpo masculino?

domingo, 26 de agosto de 2007

Huellas


Martín había vivido gran parte de su vida con intensidad y gozo. De alguna manera su intuición lo había guiado cuando su inteligencia fallaba en mostrarle el mejor camino. Casi todo el tiempo se sentía en paz y feliz, ensombrecía su ánimo, algunas veces, esa sensación de estar demasiado en función de sí mismo. Él había aprendido a hacerse cargo de sí y se amaba suficientemente como para intentar procurarse las mejores cosas. Sabía que hacía todo lo posible para cuidarse de no dañar a los demás, especialmente a aquellos de sus afectos. Quizás por eso le dolían tanto los señalamientos injustos, la envidia de los otros o las acusaciones de egoísta que recogía demasiado frecuentemente de boca de extraños y conocidos.

¿Alcanzaba para darle significado a su vida la búsqueda de su propio placer? ¿Soportaba él mismo definirse como un hedonista centrando su existencia en su satisfacción individual? ¿Cómo armonizar estos sentimientos de goce personal con sus concepciones éticas, con sus creencias religiosas, con todo lo que había aprendido de sus mayores? ¿Qué sentido tenía una vida que sólo se significaba a sí misma?
Ese día, más que otros, esos pensamientos lo abrumaron. Quizás debía irse. Partir. Dejar lo que tenía en manos de los otros. Repartir lo cosechado y dejarlo de legado para aunque sea en ausencia ser en los demás un buen recuerdo. En otro país, en otro pueblo, en otro lugar, con otra gente, podría empezar de nuevo. Una vida diferente, una vida de servicio a los demás, una vida solidaria. Debía tomarse el tiempo de reflexionar sobre su presente y sobre su futuro. Martín puso unas pocas cosas en su mochila y partió en dirección al monte. Le habían contado del silencio de la cima y de cómo la vista del valle fértil ayudaba a poner en orden los pensamientos de quien hasta allí llegaba. En el punto más alto del monte giró para mirar su ciudad quizás por última vez. Atardecía y el poblado se veía hermoso desde allí.

-Por un peso te alquilo el catalejo. Era la voz de un viejo que apareció desde la nada con un pequeño telescopio plegable entre sus manos y que ahora le ofrecía con una mano mientras con la otra tendida hacia arriba reclamaba su moneda. Martín encontró en su bolsillo la moneda buscada y se la alcanzó al viejo que desplegó el catalejo y se lo alcanzó. Después de un rato de mirar consiguió ubicar su barrio, la plaza y hasta la escuela frente a ella. Algo le llamó la atención. Un punto dorado brillaba intensamente en el patio del antiguo edificio. Martín separo sus ojos del lente, parpadeó algunas veces y volvió a mirar. El punto dorado seguía allí.

-Qué raro - exclamó Martín sin darse cuenta de que hablaba en voz alta.

-¿Qué es lo raro?, preguntó el viejo.

-El punto brillante, dijo Martín, ahí en el patio de la escuela, siguió, alcanzándole al viejo el telescopio para que viera lo que él veía.


-Son huellas, dijo el anciano.

-¿Qué huellas?, preguntó Martín.

-Te acuerdas de aquel día... debías tener siete años; tu amigo de la infancia, Javier, lloraba desconsolado en ese patio de la escuela. Su madre le había dado unas monedas para comprar un lápiz para el primer día de clases. Él había perdido el dinero y lloraba a mares, contestó el viejo. Y después de una pausa siguió: ¿Te acuerdas lo que hiciste? Tenías un lápiz nuevito que estrenarías ese día. Te arrimaste al portón de entrada y cortaste el lápiz en dos partes iguales, sacaste punta a la mitad cortada y le diste el nuevo lápiz a Javier.

-No me acordaba, dijo Martín. Pero eso ¿qué tiene que ver con el punto brillante?

-Javier nunca olvidó ese gesto y ese recuerdo se volvió importante en su vida.

-¿Y?

-Hay acciones en la vida de uno que dejan huellas en la vida de otros, explicó el viejo, las acciones que contribuyen al desarrollo de los demás quedan marcadas como huellas doradas...

Volvió a mirar por el telescopio y vio otro punto brillante en la vereda a la salida del colegio.

-Ese es el día que saliste a defender a Pancho, ¿te acuerdas? Volviste a casa con un ojo morado y un bolsillo del guardapolvo arrancado.

Martín miraba la ciudad.

-Ese que está ahí en el centro, siguió el viejo, es el trabajo que le conseguiste a Don Pedro cuando lo despidieron de la fábrica... y el otro, el de la derecha, es la huella de aquella vez que juntaste el dinero que hacía falta para la operación del hijo de Ramírez... las huellas esas que salen a la izquierda son de cuando volviste del viaje porque la madre de tu amigo Juan había muerto y quisiste estar con él.

Martín apartó la vista del telescopio y sin necesidad de él empezó a ver cómo, miles de puntos dorados aparecían desparramados por toda la ciudad. Al terminar de ocultarse el sol, el pueblo parecía iluminado por sus huellas doradas.
Este texto me lo envió por mail una antigua alumna. Me ha llenado de emoción el que me agradezca y sienta que he dejado una huella por allí. Por eso quiero compartirlo en el blog. La foto nocturna de Medellín es de Derian Loaiza Echeverry, también antiguo alumno y amigo.

miércoles, 22 de agosto de 2007

De terremotos y de amigos

"Los seres humanos se comportan mejor cuando todo está peor". Esta frase la pronunció el protagonista de Starman, una película que vi hace muchísimos años y que trataba de la clásica historia de un extraterrestre con cuerpo humano perdido en esta tierra "verde, hostil e insulsa".

Esta entrada viene a propósito de los comentarios publicados por Tenmempié sobre la historia de Tony Wilson. Este británico, presentador de televisión y fundador del sello discográfico Factory Records, se vio abandonado por la Seguridad Social de su país que se negó a cubrir los gastos de su tratamiento contra el cáncer de riñón, pero acogido por muchos amigos y artistas que se encargaron de reunir el dinero para ello. Aunque a veces se pierde la confianza en el ser humano, también es cierto que actitudes como las de los amigos de Wilson reiteran aquello de que no todo está perdido en la humanidad.

El contrapunto, que parece que siempre lo hay, para que todo se note más, lo hemos visto esta mañana en los noticieros de la televisión. En los días posteriores al terremoto que azotó a Pisco y otras poblaciones de Perú que desaparecieron del mapa y en el que murieron más de 500 personas, se ven escenas dantescas. Miles de personas sin agua, sin electricidad, sin alimentos, sin carreteras que permitan el acceso de auxilios. Riesgos de epidemias. Mucho dolor. Y dentro de todo, la solidaridad de mucha gente desde distintas partes del mundo. Pero también "personas" (no sé si humanas -valga la redundancia-) que tratan de sacar beneficio personal de ello. Políticos atesorando las donaciones en dinero y en especie. Y gente del común robando. Y no digo robando comida (que hasta lo entendería). ¡Robando electrodomésticos! ¡En un lugar sin casas y sin luz eléctrica!

Sin lugar a dudas, hay que gente que se comporta mejor cuando todo está peor. Y gente que se "animala" cuando debería humanizarse más cuando la tragedia le toca el hombro.

martes, 21 de agosto de 2007

Como decía mi abuela...


La abuela era muy sabia. No porque hubiese pasado años y años sentada en las aulas de clase, porque las mujeres de su época debían aprender a atender la casa, el marido y los hijos. Estudiar era para los hombres (si no se dedicaban a las labores del campo). Pero ella, que se casó por primera vez a los 14 años, parió a los 15 (sin tener idea de cómo era eso), imitó el ejemplo de su padre y no dejó de leer. De todo. Y me enseñó a leer, a disfrutar de los libros. Me regalaba libros más que juguetes, o mejor, esos eran mis juguetes. Recuerdo noches de mi infancia, con ella interpretándome los dibujos grandes de los cuentos ilustrados. Recuerdo cómo ejercía de "censora" durante muchos años y luego intercambiamos los papeles.
Un día la dejé sentada en el salón de casa prometiéndole que nos volveríamos a ver, que vendríamos a España, esa España que ella tenìa en su imaginario por el Hola y los "nobles" retratados en sus páginas. Ella me contestó que nos volveríamos a ver, pero en el Cielo. Y así fue. Una llamada, dos años después de emigrar a esta tierra, me confirmó que ya se había marchado a ese Cielo a esperarme. Y me quedé con las ganas de contarle muchas cosas, más de las que le contaba por teléfono, como el calor del verano, el frío del invierno, la nieve, la caída de las hojas en otoño y el revivir de la naturaleza en primavera. Cosas que ella sabía por los libros y me contaba a su manera, con una explicaciones ingenuas, científicas y teológicas a la vez. Aunque ella se haya ido, es curioso cómo no pasa un día en que, en estos años que llevo fuera de mi tierra natal, no la mencione con un: "como decía mi abuela..."

Vivencias, enseñanzas, creencias, fe. Cosas que se heredan, que se aprenden, que se graban.


  • "No hay mejor cama que una conciencia tranquila".
  • "Cuando me desvelo, no me desespero porque pienso en los enfermos, los médicos de guardia, los presos, los vigilantes... tantos que, como yo, están despiertos, pero por obligación".

  • "Si usted lo hace, es a ciencia y conciencia".
  • "Dios hizo a todos sus hijos. Pero los dedos de la mano no son iguales".
  • "Corazón de Jesús, salvad a Colombia".
  • "Cuando sientas que estás peor que nadie, mira para abajo, a los que están peor que tú".
  • "Hay que ser agradecido. Hasta las gallinas dan gracias a Dios. Cuando beben agua, siempre levantan la cabeza al cielo".
  • "Me ha cogido la noche en cañadas más oscuras... ¡y aquí estamos!"
  • "Soy padre, madre y una fiera para defenderlos" (a sus nietos).
  • "Tanta vanidad la de las reinas de belleza, y hoy puse en la jaula de los canarios las fotos de ellas... y se las comerán los gusanos igual que a mí". (La abuela era muy bella -objetivamente hablando- y él único maquillaje que usó siempre fue la barra de labios).
  • sábado, 18 de agosto de 2007

    Memorando para un amigo triste


    Pensando qué decirle a un amigo que está "tristongo" en estos días de agosto, busqué entre viejos recortes unas palabras para alentarlo. Transcribo aquí un texto de Armando Villa Gutiérrez, un periodista colombiano, que no podía llorar y murió muy joven de lo único que podría morir: del corazón.



    Fecha: Finales del siglo XX
    Hora: 4 de la tarde
    Asunto: Informe solicitado

    Para usted que pidió un informe detallado y actualizado.

    Le informo que los pájaros en la selva (que aún existe), siguen anunciando la mañana pese al pito del cazador que se acerca.

    Le informo que la injusticia se acomoda cada día en su silla con mayor amplitud, pero su cuerpo se visualiza peligrosamente poco a poco.

    Le informo que el amor, ese subversivo, no ha caído todavía (por fortuna). Sale por la noche cuando el odio duerme y se descuida y visita los corazones que le esperan con sed de fibra, con temblor de sueño.

    Le informo que la luna sigue inmutable su paseo aunque cada vez la atmósfera más misil y menos suspiro la permite menos a nuestros ojos.

    Déjeme informarle que las ciudades están llenas de ánimo-de-lucro pero en las afueras todos presienten a Dios a paz-y-salvo. Consigno además que en esas ciudades todos mendigan. Unos un pedazo de misericordia, otros una gran tajada de mando, unos más una mirada, una sonrisa, una curul, una palmadita en el hombro. Depende de la codicia, de la necesidad, de la urgencia de cada cual.

    Consigno aquí también que todo blanco tiene su arma, toda arma su gatillo y todo gatillo su maldad. Que el presupuesto para repartir la muerte ha sido exacto. Pero cada vez es más difícil dar la orden. Porque le informo que están descubriendo la vida.

    Le informo que aún hay lluvia y que quedan entre los hombres muchos seres humanos.


    Y en otro de esos amarillentos cuadernos encontré una cita de Oriana Fallaci, de su libro Inshallah:

    "Y así vivo en mí, para mí, de día en día, cada día esperando un nuevo día: descontento, angustiado, siempre solo, ante el abismo abierto de un jardín que amaba y donde caminaba para beber en una fuente bien sellada. Quisiera caer en ella con mi sed. Pero cuando veo lo que no tengo, lo que podría tener, lo que me falta, desafío al abismo y vuelvo a caminar para escribir mi cuento sin mañana ni esperanza y sin embargo lleno de sueños y de fuentes como si tuviera una cosecha de mañanas".

    viernes, 17 de agosto de 2007

    El sol y las zapatillas rojas

    Puedo asegurar -y tengo testigo- que esas zapatillas estaban ahí cuando llegué. A primera vista podría decirse que alguien las puso allí intencionalmente, como a posar para la foto. Pero no. Una mañana de domingo me encontré con ese sol grafittero y luego ví las zapatillas rojas, dirigiéndose hacia él, como buscando su calor y su color para mimetizarse. Lo que no pude encontrar fue a su dueñ@. ¿Se esfumó? ¿No iba de rojo para la ocasión y huyó? ¿No le apetecía ese calor y ese color?

    jueves, 16 de agosto de 2007

    Es el cuerpo lo que quiero decir

    Me he encontrado con los trabajos fotográficos de Concha Laverán y me ha sorprendido cómo coincidimos en los conceptos sobre la representación del cuerpo humano. Ella dice que "nos hemos acostumbrado rápidamente a ver anuncios y fotos de moda en los que el cuerpo está sujeto al culto social actual de prototipos de belleza, en las que nos venden maneras de vida y en las que se nos impone un cuerpo determinado y alienado".

    En varios de los plegables informativos de mis exposiciones de fotografía en Medellín, Colombia, hacía referencia a la manera como se ha representado el cuerpo (masculino principalmente) a través de los tiempos. En la Antigua Grecia o en la Roma Imperial la representación de los cuerpos desnudos y sobre todo las esculturas estaban a la orden del día. Entonces se admitía con toda naturalidad la proliferación de desnudos masculinos, mucho más atrayentes en aquellos tiempos que los de mujeres. Hoy en día aun persiste cierto recelo hacia esa temática y los cuerpos femeninos han alcanzado un protagonismo tan acusado que los masculinos han sido relegados prácticamente al olvido, más que nada por ciertos escrúpulos. Hoy en día, incluso frente a la publicidad más "atrevida", existe un concepto mal entendido sobre esta cuestión y es el que hace referencia a que un desnudo femenino puede resultar estético, mientras que uno masculino casi siempre se interpreta como algo pornográfico y escandaloso.

    Actualmente, las fotografías de hombres siguen guardando cierta "compostura". Son difíciles de encontrar desnudos integrales ya que las imágenes que se hacen en ese sentido son juzgadas y relacionadas con el erotismo, la sensualidad o la provocación y para llegar a ello no es necesario quitar toda la ropa al modelo.

     .
    Como dice Octavio Paz en "La llama doble, Amor y Erotismo", éste "se ha transformado en un departamento de la publicidad y en una rama del comercio". Y esa misma publicidad alienante también se ha dedicado últimamente a imponer modelos de cuerpo masculino, modelos que cambia cíclicamente. Deportistas, actores, cantantes; velludos, lampiños; cuerpos depilados y musculosos; menores de 26 años o en una canosa cincuentena.

    ¿En la calle somos todos iguales?
    ¿Para cuándo una campaña estilo Dove, sobre hombres reales?


    ¿Cuándo nos dejarán amar el cuerpo que tenemos,
    el que nos tocó,
    que es un vehículo excepcional y único?

    miércoles, 15 de agosto de 2007

    Cierre de celebración

    A punto de terminar el día, puedo decir que me he sentido feliz. Feliz porque sé que tengo gente alrededor que sabe hacerme vibrar con su presencia y compañía. Y gente de lejos, allá al otro lado del océano, que me piensa, me quiere y me añora. Para todos ellos, muchas gracias porque me han dado una arruguita màs, de las causadas por la sonrisa. Porque saben disfrutar de las pequeñas cosas, una copa de vino, un plato de comida, una conversación trascendental o no, un capricho, un café...

    Gracias a: Cristina por su cariño y compañía. Fer, por todo. Belén, Palmira, Mariana, Galia, Patricia, Ramón y Lucía por los maravillosos carteles que me recibieron esta mañana en el trabajo. Amneris, por llamarme desde Colombia a primera hora. Claudia por su larga llamada desde Estados Unidos. Mamá, por ser mi madre (¡Viva la madre que me parió!). Adriana por sus afectos y mensajes en el chat. Mario, Beatriz y Carlos Mario, por su mail. Daniel por su tarjeta virtual. Los blogueros, por leerme y apoyarme. Jordi, por majo. Iker, por amoroso. José, por detallista. Me sentí como un niño. Feliz y amado.



    A propósito de cumpleaños y rituales

    "Hoy es un día para agradecer, olvida por hoy las dificultades y luchas cotidianas y dedicarse a recapitular tu vida, a resignificarte desde el primer día, a reaprender lo que la vida te ha enseñado desde que naciste y que la Sabiduría de Dios te ayude a tomar las decisiones correctas para tí en adelante."

    Vuelvo a retomar las palabras de un sabio amigo, un maestro de vida y espiritualidad. Su consejo debería seguirlo en los cumpleaños y con alguna frecuencia más. ¡Qué pocas veces nos detenemos en el camino a analizar lo recorrido, a decidir nuevos rumbos, a evaluarnos, a corregir y a tomar nuevas decisiones! Es tan fácil dejarnos llevar por (la falta de) el tiempo, las circunstancias, las actitudes de los demás, el facilismo. ¡Es tan difícil y duro enfrentarnos a nosotros mismos! A veces somos tan oscuros cuando nos adentramos en nuestra propia cueva, alumbrados con solo una cerilla. Pero si vencemos ese temor inicial, seguro que al fondo encontraremos un antiguo baúl donde hemos guardado nuestros más preciados sueños.


    ¡Happy Birthday to me!

    martes, 14 de agosto de 2007

    "¡Cuando los silleteros pasan...

    ...es Antioquia la que pasa!".



    Hace siete años que no asisto al Desfile de Silleteros. Este evento, quizás el más destacado de las fiestas populares de Medellìn, cumplió este agosto 50 años. Y como los paisas no conocemos de medias tintas, lo organizaron maravillosamente, según me cuentan los amigos, los diarios, algunos blogs y hasta las noticieros de televisión en España. Me hubiese gustado mucho ser uno más de ese millón de personas que se volcaron a las calles para aplaudir a los 500 silleteros que orgullosos llevan a cuestas muchos kilos de flores, varias noches de trabajo y el saberse constructores y parte importante de una sociedad "aporriada" pero luchadora.


    Desde Zaragoza, a miles de kilómetros de distancia, volví a sentir la "nostalgia campesina" de ver pasar a esos habitantes del corregimiento de Santa Elena, a las reinas de belleza, los grupos folclóricos, los personajes populares... y el sentir que el de al lado, el que lleva horas esperando el desfile, es un paisa más, que durante unos días se hace igual al vecino, un desconocido amigo, un "parcero" que siente todo el amor por su patria chica y te regala unas risas, una exageración, un trago de aguardiente...


    Y como Medellín tiene sentimientos de tango, siento que hay que decir: "Yo adivino el parpadeo de las luces que a lo lejos van marcando mi retorno". Hay que volver, de pensamiento y palabra y obra... pero no de omisión.

    Sugerencias para un ritual de cumpleaños

    Sucede que cumpliré años. No tengo X nùmero de años, porque ya los viví. Tendré los que vienen. Y siempre lo he celebrado, unas veces con más bombo y platillos que otras. Pero siempre les he hecho publicidad. Este año he repasado viejas cartas y buenos consejos, sobre todo de muy buenos amigos. Uno de ellos, que es un sabio y me honra conocerlo, me escribió esto hace un par de años. Sus palabras las comparto porque valen para todos.



    "... es importante que hoy estés contigo en la intimidad más que nunca, que mires tu alma, que escuches a tu corazón y le obedezcas, porque donde está tu corazón, estará tu felicidad.

    Siéntate solo, respira con mucha paz, ponte en contacto con tu cuerpo y pídele a Dios sabiduría y a tu cerebro que recuerde toda tu vida, los momentos difíciles, los alegres, los de triunfo y derrota, los de certezas y dudas, en fin, todo. Ponte en contacto con tus seres queridos, háblanos a la distancia y ten fe de que escucharemos, crea una atmósfera de mucha serenidad, intimidad contigo mismo y paz. Dedícate este rato solo para tí, que nadie esté contigo, solo tú mismo. Ponle todo tu corazón y con los ojos cerrados mírate hacia adentro, pregúntale a tu alma quién quieres ser y escucha con atención su respuesta, quién quieres ser en esencia y decide qué hacer para lograr lo que que quieres ser. Hoy mismo. No lo dejes para mañana.

    ... escribe una carta a Dios, agradeciéndole, reconociendo tus errores y asumiéndolos, no con culpa, sino con responsabilidad. La culpa es una mierda que no sirve para nada. Reconoce también tus aciertos y virtudes (...), cuéntale tus sueños y lo que haces para que sean realidad y pídele lo que quieras para ser lo que quieres ser y decide que así será con toda tu fe. Él te lo dará si tu petición es auténtica y coherente con lo que quieres ser. Luego ora y quémala para que esa energía retorne a la Fuente Suprema en forma de luz e inspiración."

    lunes, 13 de agosto de 2007

    De adicciones, vacaciones, sustancias, sexo y demás

    Leo en la revista Zero un artículo bastante laxo acerca del consumo de drogas en esta época de vacaciones de verano cuando, según el autor, "el ir a determinados sitios playeros de ambiente puede ir acompañado de mucha actividad de intento de ligue, y de pasarse trasnochando, bebiendo en exceso, fumando mucho, consumiendo todo tipo de drogas para estar más marchoso. Y eso está bien (resaltado mío) cuando no nos cambia en nuestra manera de ser y disfrutar, y no nos hace pasarnos de los límites del auto-cuidado." El articulista dice que las vacaciones nos hacen más dispuestos a conocer personas y a tener sexo y sugiere no desampararnos del preservativo para no ponernos en riesgo de infecciones de transmisión sexual, "riesgo que es más intenso si estamos borrachos o bajo los efectos de la euforia de alguna droga".

    Termina diciendo que "hay quien prueba las drogas como si fueran caramelos y todas exigen ciertas condiciones para que nos hagan el menor daño colateral".



    Me queda un amargo sabor de boca al leer esta página en la sección Cuídate. Hay que cuidarse de las Enfermedades de Transmisión Sexual, hay que tener sexo seguro, hay que disfrutar. Pero según el autor, de las drogas no hay que cuidarse. Me da la sensación de que el único pero que le ve al uso y abuso de ellas es que disminuye nuestra capacidad de negociación frente a actos y prácticas sexuales ocasionales y de riesgo y omite intencionalmente (porque estoy seguro de que lo sabe), los daños que traen a la salud los "porros", "éxtasis", "cristales", "marías" y demás descubrimientos que usan algunos a quienes no les es suficiente con millones de neuronas capaces de crear y poner a volar cuerpo y mente.

    Este comentario viene a colación con la noticia publicada en El Heraldo de Aragón, según la cual las campañas que promueven el decir NO a las drogas son inútiles porque la mayoría de los jóvenes las asocian con la diversión, imprescindibles para la fiesta y el ocio y que, por lo tanto, las campañas deben orientarse ahora a la "reducción de daños".

    Así que nos hemos relajado, que las drogas son divertidas, que pueden limitar nuestro buen juicio, etc., pero en ningún lado advierten sobre los daños que, por sí mismas, acarrean a la salud.

    A esto llaman campañas de prevención. Y responsabilidad social de los medios de comunicación. ¡Ja!

    Ya no vive nadie en ella 3


    "Entre estas paredes dejo sepultadas
    penas y alegrías
    que te he dado y me diste..."
    (La bien pagá)

    sábado, 11 de agosto de 2007

    Ya no vive nadie en ella 2





    Me debía la publicación de las fotos compañeras de Ya no vive nadie en ella. Repito que esas imágenes tomadas en el centro de Zaragoza me recuerdan aquella vieja canción colombiana, Las Acacias, que habla de tapias que se desmoronan y habitantes que se marcharon de su casa, abandonándola (y abandonándose) a su suerte. A algunos, estas imágenes les inspiran bellas historias de amantes que tienden sus redes desde la ventana para poder verse, besarse y acariciarse. Otros, más jóvenes, que la perciben parcialmente desde el otro lado del mar, creen ver un pueblo fantasma con casas viejas y en ruinas.

    viernes, 10 de agosto de 2007

    ¿Te hacen feliz?


    En cierta ocasión durante un seminario para matrimonios, le preguntaron a una mujer:

    -"¿Te hace feliz tu esposo?" ¿Verdaderamente te hace feliz?

    En ese momento el esposo levantó ligeramente el cuello en señal de seguridad, sabía que su esposa diría que sí, pues ella jamás se había quejado durante su matrimonio. Sin embargo la esposa respondió con un rotundo:

    - "No... no me hace feliz".

    Y ante el asombro del marido continuó:
    - "No me hace feliz ¡Yo soy feliz! El que yo sea feliz o no, eso no depende de él, sino de mí. Yo soy la única persona, de quien depende mi felicidad. Yo determino ser feliz en cada situación y en cada momento de mi vida, pues si mi felicidad dependiera de alguna persona, cosa o circunstancia sobre la faz de esta tierra, yo estaría en serios problemas. Todo lo que existe en esta vida cambia continuamente; el ser humano, las riquezas, mi cuerpo, el clima, los placeres, etc. Y así podría decir una lista interminable. A través de toda mi vida, he aprendido algo: decido ser feliz y lo demás lo llamo "experiencias": amar, perdonar, ayudar, comprender, aceptar, escuchar, consolar. Hay gente que dice: "No puedo ser feliz porque estoy enfermo, porque no tengo dinero, porque hace mucho calor, porque alguien me insultó, porque alguien ha dejado de amarme, porque alguien no me valoró..." Pero lo que no sabes es que puedes ser feliz. Aunque estés enfermo, aunque haga calor, aunque no tengas dinero, aunque alguien te haya insultado, aunque alguien no te ame, o no te haya valorado. Ser feliz una actitud ante la vida que cada uno decide."


    "Cuando las personas están alegres, siempre son buenas; mientras que cuando son buenas rara vez están alegres." Anthony De Mello.

    "Existen dos maneras de ser feliz en esta vida, una es hacerse el idiota y la otra, serlo" S. Freud

    "Me consideran loco porque no vendo mis días por oro... Y yo los considero locos porque creen que mis días tienen precio." Khalil Gibran.

    De basuras y recolecciones




    Hasta hace unos pocos días, la población granadina de Almuñécar vivió(sufrió) una huelga de recolectores de basuras que sumió a la localidad en las toneladas de desperdicios que producen sus habitantes, lo cual trajo como consecuencia la cancelación de las Fiestas Anuales, por motivos de salubridad. Sin embargo, como siempre, trabajadores y patronales llegaron a acuerdos, se volvieron a autorizar las fiestas... y ¡todos tan contentos!

    Lo que no comprendo es que siempre estas cosas suceden en temporadas altas, cuando más perjudican a todos, y que normalmente no nos damos cuenta de lo valiosos e importantes que son ciertos trabajos que hasta miramos por encima del hombro. También me sorprende que todos los espontáneos que dan opiniones en los noticieros hablando del tema, olvidan que con muchas de sus actuaciones favorecen las basuras en las calles: los restos de los botellones, los papelitos en las calles, las colillas de cigarrillos en el suelo, la sacudida de alfombras y trapos por las ventanas, las latas y papeles donde caigan...
    (Nota: Las fotografías no son de Almuñécar. Son de Zaragoza).

    miércoles, 8 de agosto de 2007

    Rabiosamente azul











    Cuenta un amigo mío, que se mantiene muy tieso y muy majo y tiene una pasmosa habilidad visual, que le gustan tanto como a mí los cielos agosteños de Zaragoza. Y es que este verano me he dado cuenta de que el cielo de la capital "maña" es rabiosamente azul, aunque en estos tiempos de cambios climáticos en ocasiones se le ocurre pintarse con brochazos de nubes y rememorar un delicioso otoño. Pero me quedo con ese azul que me recuerda los coloreados telones de los viejos estudios fotográficos y de las primeras películas en Technicolor.

    Para Tenmempie y para todos los enamorados de Zaragoza, estas muestras de su cielo azul de verano (¿o será cielo de verano azul? ¿o verano azulado? ¿o a su lado?).

    martes, 7 de agosto de 2007

    La caja tonta

    Leo en el Xl Semanal que detrás de los dibujos infantiles hay mucha información sobre su capacidad perceptiva, sus traumas y hasta ciertos hábitos de sus padres. Parece que la exposición prolongada a la televisión influye notablemente en el desarrollo de los niños, ya que impide tocar, oler, morder, moverse, es decir, impide interactuar con lo que ven. ¿Para cuándo un estudio sobre la cara de tontos (y no solo la cara) que se aposenta en aquellos que se conectan horas y horas a la "play station", "nintendo" y demás aparatejos electrónicos (que en los adultos también tienen sus adeptos)?

    domingo, 5 de agosto de 2007

    "Ya no vive nadie en ella..."







    ¿Qué hace esa red en el balcón de una casa en una ciudad a muchos kilómetros del mar? Acaso no pensaban en peces sino en pescar sueños, amores, ilusiones, una mirada, una palabra, una canción. ¿Quién tapió la ventana? ¿Para que no entrase nadie o para que no saliese nada? ¿Por qué tiene la puerta tantas cerraduras? ¿Cuántas historias podrían contarnos esos muros? ¿A quién le importa esa casa, su pasado, sus antiguos inquilinos? ¿En la memoria de quiénes estará?


    "Ya no vive nadie en ella... gime el viento en los aleros, desmorónanse las tapias... Los que fueron la alegría y el calor de aquella casa, se marcharon unos muertos y otros vivos que tenían muerta el alma..." (de la canción popular colombiana: Las Acacias, de Jorge Molina y Vicente Medina).


    sábado, 4 de agosto de 2007

    Declaración de intenciones 2: La gente que NO me gusta

    "Uno no es monedita de oro para gustarle a todo el mundo", decían en mi tierra natal. Yo no le gusto a todo el mundo, ni todo el mundo me gusta a mí. Pero desde que escribí la primera declaración de intenciones, con el ánimo de desterrar de mi vida a personas que no me respeten, he seguido pensando en los aspectos que me molestan de algunas personas, por lo que tampoco tienen que ver nada conmigo. Hoy he corroborado en el trabajo que NO ME GUSTA, por ejemplo, la gente que no es honesta en las cosas pequeñas (porque en lo poco se ve lo mucho), los que escudan sus olvidos, errores o fallos en el primero que encuentran, los que se cierran en su pequeño mundo y se niegan a ver lo que hay más allá de su ventana (y no es el que el mío sea el mejor, pero al menos se pueden interesar en cómo se ve desde la ventana del frente), los que engañan porque sí, los que se esmeran en lo que hacen sólo cuando los ven, los que creen que el del al lado es tonto y porque no dice nada acepta su mediocridad, los que no asumen la edad adulta y siguen con mente adolescente en cuerpos de casi 40 años, los que se niegan a aprender... Para ellos, una patadita en el trasero, que los mande a un solo lugar y a todos juntos.
    Hoy estoy crítico-negativo. Pero es el sentimiento de hoy. También hay gente que me gusta. Y mucho. Son las personas que quiero. Son tesoros y no me apetece mezclarlos ni con las palabras en esta entrada. Para ellos habrá -y hay- otro espacio.

    jueves, 2 de agosto de 2007

    Rótulos

    Texto (parcial) de un "pasacalle" visto en la Plaza del Pilar de Zaragoza, en una presentación del grupo cristiano Betel.


    Pregunta al más puro estilo Mafalda, gritada en un graffiti.

    ¿Quién tiene una respuesta justa a esta pregunta?

    miércoles, 1 de agosto de 2007

    Dime, ¿qué tiras al agua?

    Dime, ¿qué tiras al agua?

    -Un público desconsuelo
    y una secreta esperanza,
    lágrimas que no son mías,
    recuerdos y madrugadas,
    remordimientos antiguos,
    palabras, muchas palabras
    que por dichas
    no conviene recordarlas.
    Y tú, ¿qué tiras al agua?

    -Trabajos mal terminados,
    canciones inacabadas,
    nombres de malos amigos,
    dudas y dos o tres cartas
    malamente concebidas
    y escritas en hora mala.
    Dime, ¿qué tiras al agua?

    -Silencios, muchos silencios,
    desgracias, muchas desgracias,
    desabridas actitudes,
    iras injustificadas,
    tiempo inútil y perdido,
    deudas que nunca se pagan,
    tristezas no comprendidas,
    hambres, miserias humanas,
    vergüenzas inconfesables,
    limosnas no confesadas,
    consejos paternalistas,
    éxodos de casa en casa
    y una desconsoladora sensación
    dentro del alma.
    Y tú, ¿qué tiras al agua?

    -Desatinos, desacuerdos,
    mentiras innecesarias,
    traiciones no cometidas,
    promesas no consumadas,
    falsos credos, diferencias,
    hipócritas alabanzas,
    prejuicios imperdonables,
    conclusiones temerarias,
    resentimientos oscuros,
    frases desafortunadas,
    mi vida, mi vida entera...

    -... mira, ¡cómo se la lleva el agua!


    Alberto Cortez/J. Fernando Dicenta
     
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